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lunes, 24 de septiembre de 2012

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)

Foto: CEMMA

Tiburón anguila

Chlamydoselachus anguineus (Garman, 1884)

(es. Tiburón anguila, tiburón de gorguera; gal. Tiburón anguía; in. Frilled Shark; port. Tubarao cobra, tubarao anguia)

Orden: Hexanchiformes
Familia: Chlamydoselachidae


Si decíamos que la cañabota podía considerarse, con toda justicia, un fósil viviente, el bicho que hoy traemos hasta aquí es sencillamente lo más parecido que podamos imaginar a un animal prehistórico que acabase de cruzar el túnel del tiempo. Su cuerpo alargado y sinuoso como el de una anguila, su cabeza de saurio, dotada de una enorme boca terminal (es decir, situada en el extremo de la cabeza, no en la zona ventral como los demás tiburones) repleta de dientes con forma de tridente, con los orificios nasales en posición casi frontal, y sus ojos ovalados de color verdoso, componen el típico gesto de cruel irracionalidad de los dinosaurios del cine. Vamos, que estamos ante un auténtico monstruo de película, que si nos dicen que mide más de diez metros no nos extrañaría lo más mínimo (tranquilos, no pasa de dos).

En efecto, el Chlamydoselachus es la más antigua de las más de 500 especies de tiburón descritas hasta hoy. Presenta una serie de caracteres anatómicos primitivos que no se encuentran en otros tiburones. A los ya señalados cabe añadir que el canal de la línea lateral es prácticamente externo, se encuentra en buena parte a la vista; y también que, en vez de una columna vertebral propiamente dicha, el tiburón anguila tiene una notocorda formada por segmentos cartilaginosos. Es más que posible que esta especie de monstruo portátil no haya sufrido modificaciones evolutivas sustanciales en los últimos 50 millones de años o más.

Descripción: Otro de los tiburones inconfundibles, tanto por su cuerpo anguiliforme, de donde le viene el nombre, como por la forma especial de esa cabeza como de serpiente. Está claro que es el tiburón con menos pinta de tiburón de todos. De hecho, hay quien ha propuesto separarlo del orden en el que se encuentra actualmente, que comparte con las cañabotas, y ubicarlo en uno propio, los Chlamydoselachiformes.
No obstante, vamos a completar la descripción señalando que el morro es corto y romo, con la mandíbula superior un poco más prominente que la inferior; los ojos carecen de membrana nictitante, y que las narinas se encuentran en posición muy adelantada lateroventral. Presenta 6 pares de aberturas branquiales grandes, de amplios bordes a modo de collarín con volantes, que casi rodean la cabeza, especialmente el primer par, que se une entre sí en la zona ventral, por eso también se le conoce como tiburón de gorguera¹.

Foto: Rafael Bañón
El cuerpo es delgado, con pliegues o carenas longitudinales en la zona ventral. Sólo tiene una aleta dorsal, pequeña, roma y en posición muy retrasada, justo frente a la anal. Las pectorales son también pequeñas y redondeadas, mientras que las pélvicas y la anal son bastante grandes y alargadas. Caudal abatida, terminada en punta y sin lóbulo terminal; el lóbulo inferior apenas está definido.
Foto: Juan Ignacio-Yosy (SGHN)
La librea es de color pardo grisáceo a marrón oscuro uniforme, más claro en la zona ventral. Los extremos de las aletas son un poco más oscuros. 

Dentición: Isomorfismo dentario; es decir, los dientes de las mandíbulas superior e inferior son iguales. Tienen tres cúspides altas, estrechas y afiladas, más una cuspidilla a cada lado de la central, todas inclinadas hacia atrás, hacia el interior de la boca, con lo que una presa tan escurridiza como un cefalópodo tiene difícil escapatoria una vez las fauces se cierran sobre ella. Alrededor de 300 dientes dispuestos en 25-27 filas funcionales transversas y claramente separadas.
Foto: Juan Ignacio-Yosy (SGHN)
Talla: Al nacer miden entre 39-55 cm. La longitud total máxima registrada fue de 196 cm (por supuesto, una hembra), si bien pueden llegar a los 2 m. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 92-110 cm y las hembras entre los 130 y los 135 cm, aunque algunos autores la suben hasta los 140-145 cm.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas de 2 a 15 crías (6 de media), la más baja de todos los Hexanchiformes, tras un periodo de gestación con toda probabilidad muy largo, de 1 a 2 años. Aunque renombrados especialistas como Sho Tanaka sostienen que en realidad podría ser mucho mayor, de 3,5 años o más², lo cual superaría con creces el récord, hasta ahora absoluto, de todos los vertebrados de la Tierra, que está en posesión de otro tiburón, la mielga (Squalus acanthias), con 24 meses, dos más que el elefante africano. Posiblemente los fetos reciban alimento directamente de la madre durante las últimas etapas de gestación.
Siguiendo con el libro de los récords, comentar que los óvulos de este tiburón están entre las mayores células uninucleadas conocidas del reino animal, ya que pueden alcanzar un diámetro de nada menos que 10 cm y un peso superior a 300 gramos (máximo de 315, según Tanaka)³.
No parece existir una estacionalidad reproductiva definida. Sólo se sabe que, como ocurre yo diría que con todos los demás vertebrados (inferiores y superiores), los machos se muestran en todo momento y a lo largo de todo el año activos, entusiastas y colaboradores; son las hembras quienes, cuando les da la gana o, en realidad, cuando la naturaleza lo consideran oportuno.
Posiblemente forman cardúmenes con segregación por tamaño y grado de madurez.
Se cree que puede vivir 50 años o más.

Dieta: A base fundamentalmente de calamares, también peces de tamaño mediano y otros tiburones de aguas profundas. Sus grandes y flexibles mandíbulas le permiten tragarse enteras presas de hasta la mitad de su tamaño.


Es un cazador activo y voraz. Por la forma de la cola y posición de las aletas pélvicas y anales, se cree que es capaz de efectuar súbitas aceleraciones para abalanzarse por sorpresa sobre sus víctimas. En cautividad se le ha observado nadando con la boca abierta, algunos aventuran que como parte de una técnica de caza: en la oscuridad del fondo las presas podrían sentirse atraídas hacia la tenue luminosidad de sus blanquísimos dientes.

Hábitat y distribución: Especie mesopelágica y demersal del borde continental y el talud superior. Su rango batimétrico oscila entre los 50 y los 1600 m, aunque tiene preferencia por aguas entre los 120-1250 m. Raramente se le ve cerca de la superficie. Se cree que realiza movimientos nictamerales, es decir, durante la noche se aproxima a la superficie para alimentarse y durante el día permanece en el mar profundo.

Según Ebert et al. 2013 y Ebert & Stehman 2013.
Se trata de una especie poco común con una distribución amplia aunque discontinua en aguas frías a templadas del Pacífico y el Atlántico. Hace pocos años se descubrió que la población de Chlamydoselachus de aguas del sur del continente africano (Angola, Namibia y Suráfrica) estaba en realidad compuesta por una especie diferente, bautizada en 2009 como Chlamydoselachus africana o tiburón anguila africano.

Pesca y estatus: No es una especie comercial. Se captura accidentalmente sobre todo con arrastre y palangre de fondo. Se aprovecha básicamente para harina de pescado, aunque en países Japón se lo comen... y quién sabe si aquí también, como uno de los ingredientes nunca definidos de esa cosa pastosa llamada surimi.
Figura en la Lista roja de la IUCN con el estatus de Casi amenazado.
Foto: CEMMA.
Todas las imágenes que acompañan este artículo, excepto las dos que figuran sin nombre de autor (cuando lo averigüe lo añadiré), corresponden a ejemplares capturados en Galicia. Aunque se trata de una especie rara, parece probable que en nuestras aguas existe una población estable de Chlamydoselachus, cuyas dimensiones y extensión todavía desconocemos. Como un grifo que gotea, a poco que nos metemos en faena, no tardamos en conocer noticias de diversas capturas accidentales, desde la primera de que tenemos constancia, que data de 1906, como la cerveza, hasta la actualidad. Algunas están bien documentadas, otras forman parte de comunicaciones personales que aguardan el refrendo de algún tipo de publicación (por ejemplo, varias de 2011, una de ellas a la altura de Corrubedo), y otras no son más que rumores. Y además, estoy convencido de que a todas ellas habría que añadir un número obviamente indeterminado de capturas sin reportar.

La SGHN informa en su Blog de que guarda cuatro ejemplares de tiburón anguila, uno de los cuales ya está expuesto al público en el Museo da Natureza, en Ferrol. El último, por cierto, fue entregado a finales de marzo de 2007 por el Gonzacove Uno, con base en Marín, un arrastrero que parece tener un imán para los bichos raros. Los otros tres, dos machos y una hembra, proceden de los caladeros del Canto, los primeros, y de la Selva, la hembra, de casi 170 cm.
Y para quienes anden por la zona, recordaros que el Museo de Historia Natural de Santiago también cuenta con un ejemplar.

A pesar del intenso maltrato al que lo sometemos día y noche, año tras año, como una larguísima sesión de tortura, el mar de Galicia sigue empeñado en ofrecernos de vez en cuando muestras de su extraordinaria riqueza. Tal es el caso. En nuestro océano habita una auténtica joya ictiológica de valor incalculable. Y esto es un privilegio del que debemos ser conscientes.
Como ocurre con tantas otras cosas, no sabemos lo que tenemos... hasta que lo perdemos.

Ejemplar del Museo de Historia Natural "Luis Iglesias" (Foto: Toño Maño)



[Véase también Tiburón anguila en O Grove.]

___________
Una de las gorgueras más famosas
del mundo, y no de las más grandes.
¹Por si queda algún despistado por ahí, expliquemos que la gorguera es esa aparatosa prenda hecha de lienzo plisado que adornaba el cuello de la gente guapa de unos cuatro siglos atrás, que parecía que les habían rebanado la cabeza y la habían colocado sobre una bandeja, o, mejor, sobre una enorme hogaza de pan blanco, como nos gustaba imaginar a algunos en las largas y lluviosas tardes de biblioteca.
²Sho Tanaka, Yoshihisa Siobara et al. "The Reproductive Biology of the Frilled Shark, Chlamydoselachus anguineus, from Suruga Bay, Japan." Japanese Journal of Ichthyology. Vol. 37, no. 3, 1990, pp 273-291.
³En un primer momento había escrito que los óvulos del Chlamydoselachus son las mayores células conocidas del mundo animal. Sin embargo, con toda justicia, Javier Guallart me hizo notar que el criterio del diámetro máximo aplicado a unos elementos que, en fresco, pueden deformarse ligeramente, no parece demasiado representativo. En su lugar era preferible el de diámetro promedio, y en caso de duda, recurrir al peso. Y aquí nuestro bicho tiene grandes competidores: si a Tanaka le sale un peso máximo de 315 g, el propio J. Guallart obtuvo para los ovocitos de quelvacho (Centrophorus granulosus), en ejemplares capturados en el Mediterráneo, concretamente en el golfo de Valencia, un máximo de 370,4 g. Véase Javier Guallart & José J. Vicent (2001). "Changes in composition during embryo development of the gulper shark, Centrophorus granulosus (Elasmobranchii, Centrophoridae): an assessment of maternal-embryonic nutritional relationships". Environmental Biology of Fishes, vol 61, no. 2, pp. 135-150.
Mi agradecimiento a la CEMMA (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños), a la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), en particular a Juan Ignacio, del Museo da Natureza en Ferrol, y a Rafael Bañón, por la cesión desinteresada de sus fotos, éstas y  muchas otras que ya iréis viendo.
Tal vez sea éste uno de esos casos: el 9 de noviembre de 2011, el usuario "beuchat" publicó en el foro de acuariogallego.com estas fotografías bajo el título de "¿Alguien conoce este bicho?". Según él mismo cuenta, el bicho se lo encontró en la lonja de Vigo el día anterior, es decir, el 8 de noviembre. Había sido puesto a la venta.


8 comentarios:

  1. Por error se ha eliminado este comentario de un lector anónimo. Disculpas.

    "es genial aunque te faltaria poner cuando se encontro el primero"

    (Por suerte, gmail guardaba una copia ;))

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  2. Wow! Es increible la cantidad y la variedad de especies que existen! cada día me sorprendo más por la complejidad de la Tierra! :)

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  3. ... y las que nos quedan por conocer.

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  4. puede que nunca lleguemos ha encontrar todas las especies.

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    1. Pues es posible, en efecto. Puede que alguna desaparezca antes de haber sido descrita, conocida para la ciencia.

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  5. Muy buen artícu lo, al igual que la información :)

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  6. Qué animal tan lindo, me encantó su aspecto.

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