Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

miércoles, 22 de febrero de 2012

El problema del finning en la UE


El finning o aleteo es una modalidad de pesca que consiste en cortar las aletas del tiburón una vez izado a bordo y deshacerse del resto, devolviendo el animal al mar muchas veces todavía con vida. El tiburón se ve así condenado a una muerte por asfixia terriblemente cruel: sin aletas es incapaz de nadar y por tanto de respirar (las especies pelágicas objeto de finning necesitan del movimiento constante para que el agua cargada de oxígeno penetre en sus branquias); se hunde sin remedio, choca contra el fondo y allí, en la más absoluta y desesperante inmovilidad, termina su agonía.

Se trata de una práctica altamente destructiva y cruel, y por desgracia ampliamente extendida en muchas partes del planeta debido al enorme precio que alcanza la aleta, espoleado por una creciente demanda por parte del mercado asiático, sobre todo China.

¿Qué tiene que ver esto con Galicia? Pues mucho: España es, con diferencia, la primera flota a nivel europeo en la captura de tiburones y en el suministro de aleta al mercado asiático, de hecho somos la tercera potencia mundial. Y dentro de España Galicia ocupa el primer puesto, con la lonja de Vigo como referente de esta actividad. En 2003 el finning fue terminantemente (?) prohibido por la EU. El Reglamento (CE) nº 1185/2003 del Consejo, de 26 de junio, establece en su Artículo 3 lo siguiente:
1. Queda prohibido cercenar las aletas de los tiburones en los buques, y mantener a bordo, transbordar o desembarcar aletas de tiburón.
2. Queda prohibido comprar o poner a la venta o vender las aletas de tiburón que se hayan cercenado a bordo, mantenido a bordo, transbordado o desembarcado infringiendo el presente Reglamento. (1)
Sin embargo, en este Reglamento se introdujo también, sin duda respondiendo a presiones de algunos estados miembros, un importante elemento de excepción que lo ha convertido, de facto, en uno de los más permisivos del mundo. Su Artículo 4, que verdaderamente parece una broma (o más bien, nunca mejor dicho, una coña marinera), dice así:

Excepciones y condiciones en relación con éstas
1. No obstante lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 3, y a condición de que se cumplan los apartados 2, 3, 4 y 5 se podrá permitir que los buques que dispongan de un permiso de pesca especial cercenen a bordo las aletas de los tiburones muertos y mantengan a bordo, transborden o desembarquen aletas de tiburón.
2. Sólo se expedirán permisos de pesca especiales para los buques pesqueros que hayan demostrado que pueden utilizar todas las partes de los tiburones y que hayan justificado la necesidad de transformar a bordo las aletas y las partes restantes de los tiburones por separado.

3. Queda prohibido arrojar al mar las partes restantes de los tiburones tras el cercenamiento de
las aletas, excepto las partes que resulten de operaciones básicas de transformación, como la decapitación, evisceración y desollamiento.
4. El peso de las aletas que se conserven de la captura no será en ningún caso superior al peso teórico de las aletas que corresponda a las partes restantes de los cuerpos que se hallen a bordo, o que hayan sido transbordados o desembarcados.

5. A efectos de control de la aplicación del apartado 4, los Estados miembros establecerán la correspondencia teórica entre los pesos de las aletas y de los cuerpos, habida cuenta del tipo de pesca, la composición de las especies y el tipo de transformación y almacenamiento. En ningún caso el peso teórico de las aletas será superior en más de un 5 % al peso vivo de las capturas de tiburón.

Es decir, los estados miembros tienen la potestad de extender a sus pesqueros unos "permisos de pesca especiales" que no sólo les autoriza a cortar las aletas a bordo (eso sí, conservando los cuerpos), sino, además, a desembarcar y trasbordar aletas y cuerpos por separado. No está mal. Sólo tienen que "justificar" lo expuesto en el punto 2: que "necesitan" hacerlo así y que por supuesto utilizan todas las partes de los tiburón. Ni que decir tiene que la teórica excepcionalidad de este punto se ha convertido en regla. Países como España y Portugal son un buen ejemplo; otros como Alemania y Reino Unido han dejado de conceder estos permisos. Lo cierto es que sería de chiste si el resultado no fuese tan macabro.

A ello hay que añadir el establecimiento de un porcentaje del 5% del peso de las aletas respecto del "peso vivo" del tiburón, que resulta a todas luces exagerado. La proporción real apenas superaría la mitad de ese 5%. Y además está el tema del control: es imposible comprobar en las descargas si se cumple esa relación puesto que los tiburones llegan ya tratados: decapitados, eviscerados y desollados; cabeza y vísceras han sido arrojadas al mar legalmente.

Después de unas cuantas llamadas de atención por parte de diferentes grupos políticos, científicos, asociaciones conservacionistas, e incluso algunos parlamentarios europeos, para solucionar los vacíos legales de este Reglamento, y despúes del correspondiente número de promesas hechas por las autoridades de poner en marcha un Plan de Actuación, estos días se debate la conveniencia o no convenienciade suprimir este polémico Artículo 4, lo cual obligaría a al desembarco del tiburón de cuerpo entero, es decir, con las aletas "pegadas al cuerpo de forma natural".

Como no podía ser de otro modo, Cepesca (Confederación Española de Pesca), algo así como la patronal del sector, ha puesto el grito en el cielo con la habitual dosis de victimismo y de amenaza solapada sobre los empleos que según ellos se van a perder por no permitir que se corten las aletas a bordo. Ya hablan de un "grave desastre" aduciendo pérdidas económicas considerables causadas por el aumento del tiempo de descarga y de procesamiento del tiburón una vez en puerto, que pone en peligro la "sostenibilidad del sector"(2). Otros argumentos ya suenan un poco más peregrinos: con las aletas cortadas se consigue más espacio de almacenamiento en la bodega del pesquero y también se vela por la seguridad de la tripulación, puesto que las aletas congeladas son "como un cuchillo afilado" y supone un riesgo tener que cortarlas una vez desembarcadas. Para ser justos (cada vez hay más armadores concienciados y preocupados seriamente por la sostenibilidad de las pesquerías del tiburón), al mismo tiempo proponen a la Comisión otro tipo de medidas sumamente interesantes para luchar contra el aleteo, como por ejemplo decretar la obligatoriedad de descargar cuerpos y aletas en el mismo puerto, o prohibir los trasbordos de pesca en alta mar.

Entre tanto vocerío, la impresión es que estamos haciendo que el problema sea más complicado de lo que realmente es. Urge encontrar una solución lo antes posible porque nos estamos quedando sin tiburones. Países como EEUU utilizan con éxito el sistema de las aletas parcialmente cercenadas, que permite doblarlas sobre el cuerpo del animal para un almacenamiento eficiente al tiempo que facilita su corte una vez hecha la descarga. ¿No es posible intentar algo así aquí?


[Segunda parte: El problema del finning en la UE-Capítulo II.]
_________________________
(1) http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CELEX:32003R1185:ES:NOT
(2) Ver noticia completa aquí: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/16/galicia/1329423238.html


___________________________________

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia?

Tiburón blanco en Sudáfrica. (Foto: Rafa Aso)
El Carcharodon carcharias es indudablemente el tiburón más famoso entre el gran público, para bien y para mal. Gracias a la película de Spielberg, la imagen de su siniestra sonrisa se encuentra firmemente alojada en lo más profundo del imaginario colectivo como una representación del mal. La palabra "tiburón" ha quedado para siempre asociada a sus enormes dientes triangulares expresamente preparados para hacer carne picada.

Cada vez que en los medios aparece la noticia del varamiento o de la captura de cualquier tiburón de aspecto más o menos fiero, como aquel pobre cailón que a principios del año pasado "sembró el terror" en Bastiagueiro [véase Cailón (Lamna nasus)], mucha gente se lleva las manos a la cabeza con espanto y muchos se preguntan sorprendidos si aquí también tenemos de esos bichos tan feroces. E inevitablemente sale el tema del gran tiburón blanco. Algunos preguntan si hay tiburones blancos en Galicia con cierto tono de aprensión y muy pocos con la esperanza de un "si" aunque sea en voz baja. Pues bien, la respuesta a esa pregunta no puede ser otra que un "depende", tal vez precedido de un "¿Por qué me lo pregunta?". Algunos pensarán: "muy gallego esto", sobre todo los que no son gallegos, pero la verdad es que esta es la única respuesta plausible y honesta.
Sabemos que los tiburones blancos eran relativamente comunes en esta parte del Atlántico ya desde el Plioceno [Tiburones blancos en la Europa atlántica del Plioceno], es decir, desde su misma aparición como especie hace poco más de 5 millones de años. Pero en los tiempos más recientes, la única cita de la especie en Galicia procede de una guía que ya tiene sus años, la de Manuel Rodríguez Solórzano, Sergio Devesa Regueiro y Lidia Soutullo Garrido: Guía dos peixes de Galicia (Vigo: Galaxia, 1983), donde se dice lo siguiente (p. 35):
É moi raro no noso litoral. Vimos seis exemplares nunha ocasión na lonxa da Coruña capturados nos palangres do marraxo.
Lo cual suscita dos cuestiones importantes:

1) De ese "vimos" se deduce que fueron los propios autores de la guía quienes supuestamente vieron esos seis tiburones blancos. Sin embargo, no parece existir documentación alguna de esta observación: imágenes, muestras, etc., de modo que como mínimo debe calificarse de dudosa. Porque también cabe la posibilidad de una equivocación en la identificación. A veces puede suceder con ejemplares de lámnidos de un tamaño importante¹, lo cual, por supuesto, en modo alguno debe poner en cuestión la autoridad de los autores de la guía. Es sólo una hipótesis.

2) Por otro lado, muchos palangreros que desembarcan sus capturas en la lonja de Coruña faenan en caladeros bastante alejados de nuestras costas. Aun si realmente fuesen tiburones blancos, no sabemos exactamente en qué zona fueron capturados, no se puede demostrar que haya sido aquí.

Aunque en cualquier guía que consultemos Galicia figura en todos los mapas de distribución del tiburón blanco, lo cierto es que del Archipiélago de las Azores para arriba, para norte, no hay registros fiables excepto unos pocos casos que se cuentan, casi literalmente, con los dedos de la mano.

Hembra en la isla de Guadalupe. (Foto: Richard Herrmann)
En realidad, estos mapas de distribución son más bien teóricos, al menos en lo que a esta especie y esta zona se refiere: sólo indican una probabilidad sustentada en un número irrisorio de registros. Es cierto que al tiburón blanco le gustan las aguas templadas tirando a frías como las nuestras. Lo que ocurre es que por algún motivo en esta parte del Atlántico son escasísimos, siendo extremadamente optimistas, y por mal que les parezca a muchos ingleses, que llevan años muriéndose de ganas de demostrar que en sus costas hay great white sharks, sobre todo sus tabloides (cualquier cosa que tenga aleta y que sobresalga en la superficie, sea cailón, peregrino o marrajo, ya está el Sun y otros dando la murga). Porque si lo pensamos bien, resulta cuando menos llamativo que con toda la potencia pesquera de España, Francia e Inglaterra aplicándose día y noche a exprimir nuestras costas, tan sólo dispongamos de referencias de 7 ejemplares ¡en 200 años!, más uno en el siglo XVI. Seis de ellas corresponden al siglo XIX, algunas ciertamente dudosas, y tan sólo existe una para todo el XX²:
  • Antes de 1554: Un ejemplar de gran tamaño capturado en Saintonge y descrito por Rondelet³.
  • 1821: Pescado en la rada de La Rochelle.
  • 1843: Un individuo varado cerca de la desembocadura del Loira.
  • 1851: Una captura en el golfo de Vizcaya (ignoro en qué parte).
  • 1866: Ejemplar capturado en la costa de Charente et Vendée (zona de La Rochelle).
  • 1872: Un individuo de casi 4 m (3,96 m, 13 pies) y 1700 kg descrito por el naturalista francés Charles Émile Moreau en 1881 en su Histoire naturelle des poissons de la France.
  • 1880 (marzo): Ejemplar en la zona sur del Charente.
  • 1977 (24 de mayo): La hembra juvenil de 210 cm y 110 kg que se muestra en la imagen, capturada por el pesquero Petit-Moussaillon en el estrecho de Antioche, cerca de La Rochelle, a 15 m de profundidad. Se conservan algunos dientes en el Museo de Historia Natural de La Rochelle.

En resumen, es muy posible que hace algunos siglos hubiese tiburones blancos en esta parte del Atlántico cuando todavía el mar estaba sano y rebosante de presas [Ese Atlántico que jamás conoceremos], pero lo que está claro es que, de ser cierto, eso se acabó. Entre otras cosas, aquí se morirían de hambre: pocos atunes y pocas focas, exceptuando alguna colonia aquí y allá.


CONCLUSIÓN:

Pregunta: Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia?
Respuesta: No parece probable.
Pregunta: Pero ¿puede haberlos?
Respuesta: Hombre, por poder...
Pregunta: ¿Si o no?
Respuesta: Tú báñate tranquilo... que malo será.




[Una espectacular noticia que da que pensar la podéis encontrar en el post Ataque mortal en Fisterra, 1908. Seguro que no os defrauda.]
___________________________________
¹Como ejemplo, echad un vistazo a esta página patrocinada por el Gobierno de España y el CSIC, "Base de datos terminológicos y de identificación de especies pesqueras de las costas de Cádiz y Huelva", en donde la ficha correspondiente al tiburón blanco está ilustrada con imágenes de este marrajo:
²Véase Alessandro De Maddalena & Anne-Lyse Révelart. Le grand requin blanc sur les côtes françaises: Observations et captures. Turtle Pr'od éditions, 2008.
(Muchas gracias a Daniel Cano por su interés y ayuda para completar correctamente esta información, y también al propio Alessandro.)

Otras referencias, más imprecisas, a la presencia del gran blanco en aguas europeas, concretamente en las costas británicas, las encontramos en Fishes of Great Britain and Ireland (1884), de Francis Day, quien comenta (os lo traduzco):
Aunque el tiburón blanco, Carcharias lamia, figura en obras sobre peces de Gran Bretaña, los indicios de que haya sido capturado en nuestras costas son insuficientes. Grew, en sus Rarities of Gresham College, p. 90, señalaba que ocasionalmente se encuentra en la costa de Cornualles; Low, basándose en rumores, que se encontraba en las Orcadas, pero parece que no se conserva descripción alguna de ningún espécimen británico.
(Gracias a Chris Moore por la referencia.)

³Así es como lo describe: "En Saintonge vi un marrajo cuya garganta era tan enorme que un hombre alto y gordo podía meterse dentro con facilidad. Si se le lograse sujetar la boca y mantenerla abierta con un abrebocas, los perros podrían perfectamente entrar y devorar lo que encontrasen en su estómago. Después de pensarlo con detenimiento, se me ocurrió que podría haber sido en el vientre de un marrajo que Jonás, por designio de la Providencia, debió de haber pasado tres días antes de salir sano y salvo".
____________________

miércoles, 15 de febrero de 2012

Claves de los nueve órdenes de tiburones

Musola lisa (Mustelus mustelus)
Los tiburones se clasifican en nueve órdenes: Hexanchiformes, Squatiniformes, Pristiophoriformes, Echinorhiniformes, Squaliformes, Heterodontiformes, Orectolobiformes, Lamniformes y Carcharhiniformes.

En general, distinguir el orden al que pertenece cualquier especie de tiburón no es una tarea complicada. Sólo hay que saber poner el ojo en el detalle anatómico adecuado. Veamos.
El primer rasgo a tener en cuenta es el de la aleta anal (la aleta impar situada en la parte inferior del pedúnculo caudal, entre las aletas pélvicas y la aleta caudal), lo que nos permite establecer dos grandes grupos: los que la tienen y los que no. Dos tiburones en apariencia muy similares como el de la imagen que encabeza este post y la inmediatamente inferior quedan así ubicados en dos órdenes diferentes: Carcharhiniformes y Squaliformes, respectivamente.

Mielga (Squalus acanthias). Foto: Brandon Cole.
A continuación, dentro de cada grupo no resulta difícil observar claras diferencias en la forma del cuerpo, el tamaño y forma del morro, el tamaño de los dentículos dérmicos, el número de aberturas branquiales laterales, la posición de los ojos respecto de las comisuras bucales, etc. A veces, como en el caso de los dos últimos órdenes de la lista, es necesario acercarse mucho y mirar directamente a los ojos del tiburón para comprobar si tienen o no membrana nictitante, una especie de tercer párpado que cubre el ojo en situaciones que puedan suponer un riesgo, como un ataque o una agresión.

Detalle de la cabeza de una tintorera (Prionace glauca). Foto: Toño Maño
El asterisco (*) indica que ese orden no tiene representante alguno en nuestras aguas.

A. SIN ALETA ANAL

- a.1. Cuerpo aplanado dorsoventralmente, parecido al de las rayas: Orden SQUATINIFORMES.

Angelote (Squatina squatina). Aunque lo parece, no es una raya.
- a.2. Morro muy largo en forma de sierra: Orden PRISTIOPHORIFORMES. (*)

Tiburón sierra narigudo (Pristiophorus cirratus).
> a.3. Morro "normal", no en forma de sierra.

          -a.3.1. Dentículos dérmicos pequeños a moderadamente grandes. 5ª abertura branquial de tamaño similar a las anteriores. Primera dorsal más adelantada que las pélvicas: Orden SQUALIFORMES.
Tiburón boreal o tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus)

          -a.3.2. Dentículos dérmicos muy grandes y dispersos, a veces formando grandes placas. 5ª abertura branquial mucho más larga que las anteriores. Primera dorsal atrasada, originada sobre las pélvicas, y más pequeña que éstas: Orden ECHINORHINIFORMES.(1)
Tiburón de clavos (Echinorhinus brucus). Ilustración de Ann Hecht (Biodiversity Explorer)

B. CON ALETA ANAL

- b.1. Con 6 o 7 hendiduras branquiales laterales y una sola aleta dorsal: Orden HEXANCHIFORMES.

Tiburón de gorguera o tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)
- b.2. Con 5 pares de hendiduras branquiales y dos aletas dorsales con espinas. Son los únicos tiburones que presentan espinas en las dorsales y al mismo tiempo aleta anal: Orden HETERODONTIFORMES. (*)

Tiburón de Port Jackson (Heterodontus portusjacksoni).
> b.3. Con 5 pares de hendiduras branquiales y las dos dorsales sin espinas:

     -b.3.1. Ojos situados detrás de la boca: Orden  ORECTOLOBIFORMES.

Nodriza (Ginglymostoma cirratum). Especie muy rara en Galicia.
   >>b.3.2. Ojos situados delante de la boca.

          -b.3.2.1. Ojos sin membrana nictitante. Cuerpo cilíndrico con hendiduras branquiales de moderadamente largas a muy largas; cabeza cónica con un morro corto, salvo una familia monoespecífica. Orden LAMNIFORMES.

Peregrino (Cetorhinus maximus). Getty Images/Fotolibrary RM.
          -b.3.2.2. Ojos con membrana nictitante. Cuerpo no cilíndrico con hendiduras branquiales cortas; morro relativamente largo y no cónico, sino aplanado dorsoventralmente: Orden CARCHARHINIFORMES.

Jaquetón de Milberto (Carcharhinus plumbeus). Especie muy poco frecuente en Galicia.

Para conocer las claves de las familias que componen algunos de estos órdenes, véanse los siguientes artículos:

-Claves de los Squaliformes.
-Claves de los Lamniformes.
-Claves de los Carcharhiniformes.


__________
(1) Anteriormente, los Echinorhiniformes estaban considerados como una familia Echinorhinidae perteneciente al orden Squaliformes: ausencia de aleta anal, cuerpo no aplanado como el de las rayas, morro no prolongado en forma de sierra, etc.

martes, 7 de febrero de 2012

Qué es un tiburón

Pintarrojas (Scyliorhinus canicula) en la lonja de Riveira. (Foto: Toño Maño)
Hemos dicho cuándo surgieron los tiburones y hecho una lista de las especies presentes en aguas de Galicia, pero todavía no hemos explicado qué es exactamente un tiburón. Y la cosa no es baladí. La extraordinaria heterogeneidad del grupo a veces despista a muchas personas: qué tendrá que ver un gran tiburón blanco con una pintarroja. Pues mucho más de lo que parece. La mayor parte de las familias de tiburones existentes en la actualidad surgieron hace unos 150 millones de años, entre finales del Jurásico y el Cretácico, tiempo más que suficiente para que la Evolución haya podido experimentar a gusto con una amplia gama de formas, colores y tamaños dando lugar a una asombrosa variedad de especies.
Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Hembra de 5 m capturada en Australia.
Los tiburones son un grupo de peces que comparten, entre otras, las siguientes características:

1.- Poseen un esqueleto interno formado por cartílago en vez de hueso. El cartílago puede estar más o menos calcificado en aquellas zonas que deben soportar más presión física, como por ejemplo las mandíbulas.

2.- La piel es áspera y rugosa. No tiene escamas, sino que presenta un revestimiento a base de dentículos dérmicos. Básicamente se trata de unas diminutas escamas, también llamadas escamas placoideas, con una estructura similar a la de los dientes: dentina forrada de esmalte con una pulpa y pequeños vasos. Constan de una placa basal con la que se fijan a la piel, un pedúnculo y una corona con crestas o cúspides orientadas hacia la parte posterior del animal. De ahí que la piel de muchos tiburones como la tintorera tengan un tacto suave cuando pasamos la mano en el sentido cabeza-cola y muy rugoso en sentido inverso.

Dentículos dérmicos de una visera (Deania calcea) aumentados 100 veces.
Cada especie de tiburón tiene su propio modelo de dentículo dérmico, como se puede ver en esta imagen de cuatro muestras ampliadas de la piel de un jaquetón picudo (A), un tiburón martillo (B), un tiburón tigre (C) y un jaquetón de Milberto (D).
(Fuente: Florida Museum of Natural History)
3.- Carecen de vejiga natatoria. El control de la flotabilidad en los tiburones es una labor que se reparten diferentes órganos: las aletas, el cartílago (material más ligero que el hueso), y sobre todo el enorme hígado bilobulado, órgano hidrostático por excelencia, repleto de aceites más ligeros que el agua, particularmente el escualeno. Por término medio representa el 15% del peso total del animal pudiendo llegar, en no pocas especies, hasta el 25%.
4.- Fecundación interna. De manera similar a la de los mamíferos, los tiburones se reproducen mediante fecundación interna. Para ello los machos cuentan con un par de apéndices externos, los pterigópodos o penes, que durante la cópula introducen en la cloaca de la hembra (parece ser que el que usan con más frecuencia es el derecho, si bien ocasionalmente se ha constatado la utilización de los dos a la vez). Se trata de estructuras asurcadas formadas a partir de la modificación de los bordes internos de las aletas pélvicas.

Cailón (Lamna nasus), lonja de Riveira. (Foto: Toño Maño)
Distinguir entre machos y hembras de tiburón es, por tanto, sumamente fácil, como se puede comprobar en esta imagen.

5.- Finalmente, los tiburones presentan de cinco a siete pares de aberturas branquiales en posición lateral (Pleurotremata).

Detalle de la cabeza de una musola estrellada (Mustelus asterias) en la que se aprecian las cinco aberturas branquiales situadas delante de la aleta pectoral.
Este rasgo nos sirve para diferenciar a los tiburones de las rayas. Éstas tienen cinco pares de aberturas branquiales siempre en posición ventral (Hypotremata), como vemos en esta fotografía de un águila de mar (género Myliobatis).


CLASIFICACIÓN DE LOS TIBURONES

No se puede decir que exista todavía una versión definitiva de la clasificación de los condrictios, grupo que incluye a las quimeras, las rayas y los tiburones. El método tradicional de clasificación, basado fundamentalmente en estudios comparativos de carácter morfológico (cráneo, arcos branquiales, vértebras, dientes, etc.), está siendo revisado bajo la luz de nuevos y más sugerentes paradigmas sistemáticos, particularmente la biología molecular, gracias al vertiginoso desarrollo de herramientas de investigación cada vez más potentes.
Esta clasificación que proponemos aquí no es, por tanto, definitiva, ni debe considerarse en modo alguno "científica". Es una versión simplificada que sólo pretende aclarar algunas ideas.

Clase CHONDRICHTHYES: Condrictios, peces de esqueleto cartilaginoso.

- Subclase ELASMOBRANCHII:
Elasmobranquios, peces de esqueleto cartilaginoso cuyas aberturas branquiales no están cubiertas por un opérculo, sino por piel.

- - Superorden SELACHIMORPHA:
Seláceos, elasmobranquios con forma de tiburón: 5 hendiduras branquiales en posición lateral.
  • Orden Hexanchiformes
  • Orden Squaliformes
  • Orden Echinorhiniformes
  • Orden Squatiniformes
  • Orden Pristiophoriformes
  • Orden Heterodontiformes
  • Orden Lamniformes
  • Orden Orectolobiformes
  • Orden Carcharhiniformes

>> Véase a continuación los posts:
     Claves de los nueve órdenes de tiburones.
     Claves de los Squaliformes.
     Claves de los Lamniformes.
     Claves de los Carcharhiniformes.

___________________________________