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miércoles, 26 de septiembre de 2012

El problema del finning en la UE - Capítulo II


Foto: OCEANA

Hace justo una semana, el pasado miércoles 19 de septiembre, la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo votaba una serie de enmiendas a la propuesta de la Comisión Europea para endurecer la ley contra el finning o aleteo (ya sabéis, la práctica atroz de cercenar las aletas del tiburón y deshacerse del resto, devolviéndolo al mar muchas veces todavía con vida) modificando la normativa vigente EC 1185/2003. (1)
Esta propuesta inicial incluía una serie de medidas como la de obligar a la flota comunitaria, en particular la palangrera de superficie congeladora (o sea, portugueses y españoles), al desembarco de los tiburones con las aletas pegadas al cuerpo de forma natural, así como la eliminación de los llamados "permisos especiales".

Pues bien, pasó lo que tenía que pasar, que nadie sabe con certeza qué ha salido de ahí, qué es lo que se ha votado exactamente. Por un lado, parece que el resultado es positivo, y por el otro parece que no, de ahí que nos encontremos reacciones para todos los gustos. Así, las hay...

...de satisfacción: El titular de la noticia lo dice todo: "La flota palangrera mantiene su permiso para cercenar a bordo aletas de tiburón. "Satisfacción y cautela" en el sector a la espera del debate plenario en la Eurocámara". (2)
[...] El mantenimiento del permiso de desembarcar las aletas por separado de los cuerpos fue posible al aprobar ayer la Comisión de Pesca de la Eurocámara dos enmiendas defendidas por la diputada portuguesa María do Ceo Patrao Neves,en sintonía con el sector, al proyecto para modificar el actual reglamento comunitario – 1185/2003– sobre el cercenamiento de las aletas.
La patronal pesquera española Cepesca, así como la propia flota afectada celebraron ayer la aprobación de las enmiendas, aunque lamentaron el rechazo a otras enmiendas, como las encaminadas a reforzar las medidas de control de la pesquería de tiburones y de la recopilación de los datos científicos de las dos especies capturadas por los palangreros europeos. Desde Espaderos Guardeses, su gerente, Conchi Ortega, destacaba la "satisfacción pero con cautela" de lo acordado ayer por la Comisión de Pesca, ya que lo ajustado de las votaciones "e incluso los votos contradictorios" dejan el asunto pendiente de un debate en el pleno del Parlamento Europeo, el próximo mes octubre.

...de insatisfacción y desconcierto: Extracto de una nota de prensa de Shark Alliance con el siguiente titular: "Ajustada y confusa votación sobre el aleteo de tiburones en el Parlamento Europeo. Los vacíos legales no se han ampliado, pero todavía no están cerrados y la batalla se traslada al Pleno". (3)
BRUSELAS - La Comisión de Pesca del Parlamento Europeo ha votado hoy, de una forma desconcertante e incoherente, sobre una serie de enmiendas que conforman su respuesta a la propuesta de la Comisión Europea para fortalecer la prohibición del aleteo (cortar las aletas y descartar el resto del cuerpo al mar) en la Unión Europea. Los votos en la mayoría de enmiendas han sido aprobados o rechazados por un estrecho margen y han generado mensajes contradictorios que rechazan y aprueban a la vez las lagunas que dificultan la aplicación de la prohibición del aleteo.[...]

 La Sra. Patrão Neves, eurodiputada para Portugal, ha utilizado su papel como ponente del informe para luchar en contra de la adopción de las mejoras propuestas por la Comisión. Hoy, su intento de ampliar los vacíos legales en la normativa europea contra el aleteo ha sido rechazado pero, en un movimiento contradictorio, los eurodiputados han aprobado una propuesta de texto sugiriendo excepciones para poder cercenar las aletas de los tiburones a bordo. La mayoría de sus enmiendas más problemáticas han sido rechazadas pero la falta de claridad en el texto finalmente aceptado presenta una amenaza para conseguir una fuerte prohibición contra el aleteo.
Foto: Allan Bolanos

...de una mezcla de las anteriores: Este es el titular: "Un paso adelante en la prohibición del finning en la EU, pero con un giro confuso". (4)
Hoy hemos dado un enorme paso adelante [...]. La Comisión ha votado para cerrar las grandes lagunas legales de la prohibición, que permitían a algunos países (léase España y Portugal) desembarcar cuerpos y aletas en puertos distintos y en momentos diferentes, lo que complicaba mucho controlar si se había respetado completamente la prohibición del finning.
Lo importante es que la Comisión ha votado para eliminar el Artículo 4, la derogación que permitía a buques con permisos pesqueros especiales cercenar las aletas a bordo. También ha votado a favor de enmiendas que enfatizan el hecho de que muchas especies de tiburón están amenazadas, que la flota de la UE tiene pesquerías dirigidas a tiburones y demandando mejoras en los informes sobre el cumplimiento de la prohibición.
Sin embargo, hay algo de confusión sobre lo que ha ocurrido.
En particular, dos de las enmiendas aprobadas se refieren al Artículo 4, el mismo que han votado eliminar. Una de ellas define lo que es un permiso especial de pesca y la otra establece que las  aletas de tiburón se podrán cortar en parte y doblarse hacia la canal o, en los casos indicados en el Artículo 4, retirarse completamente del cuerpo.
Uno de los miembros de la Comisión señaló que se había producido un error –se había aprobado una enmienda que se refería a una derogación que ya no existe–, pero el presidente no permitió que se volviera a votar.
Así que así estamos. Digamos que es un traspié pero, desde luego, supone un gran paso adelante.

No sé la vuestra, pero mi impresión es que todo sigue igual. Todo ha quedado en una declaración de intenciones que queda fenomenal para el lavado de cara de la Comisión de Pesca (al fin y al cabo, la opinión pública europea cada vez se manifiesta más claramente en favor de una política conservacionista). En mi opinión ha habido juego sucio y triquiñuelas políticas de unos contra los otros para torpedear cualquier intento de consensuar un texto con propuestas concretas y claras. En este sentido resulta particularmente indecente la postura de la portuguesa Patrao Neves, en su calidad privilegiada de ponente, así como de los otros señores miembros que han defendido descaradamente los privilegios de un puñado de armadores portugueses y españoles (5) y no el interés general de todos los ciudadanos europeos, que no es otro nuestro derecho a disfrutar de un medio ambiente marino saludable... o tan siquiera lo menos muerto posible... y no por una cuestión estética (que también), sino porque nuestro bienestar, presente y futuro, depende de ello, no del millonario beneficio económico de unos pocos (al que, por cierto, al paso que van no le queda mucho tiempo).

Ha ganado la industria.

Puerto de Vigo. Foto: Gustavo Rivas (La Voz de Galicia)

No obstante, estaremos atentos a lo que próximamente decidirá el Pleno... Nunca se sabe.


ACTUALIZACIÓN A 6 de JUNIO DE 2013: Efectivamente, nunca se sabe. Acabo de leer esta estupenda noticia en El País bajo el título "La UE prohíbe por completo la amputación de las aletas de los tiburones":
El Consejo de la Unión Europea (UE) adoptó hoy un reglamento que pone fin a las excepciones que permiten cortar a bordo de los buques las aletas de los tiburones, para evitar que se deseche el resto del cuerpo una vez obtenida la parte que más se valora del animal.
La regulación, que ha sido acordada con el Parlamento Europeo y ha sido aprobada con el voto en contra de Portugal, entrará en vigor una vez que se firme oficialmente y sea publicada en el Diario Oficial de la UE.

Felicidades a todos.


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(1) Para refrescar la memoria ver El problema del finning en la UE
(2) Faro de Vigo, 20 de septiembre de 2012. Enlace.
(3) The Shark Alliance, 19 de septiembre de 2012. Enlace.
(4) Allison Perry en el Blog de Oceana, entrada también del 19 de septiembre.
(5) Según el sector, la prohibición completa del finning le supondrá un coste de casi 9,4 millones de euros. Sin embargo, según una interesante nota de prensa del 12 de septiembre, un reciente estudio realizado por Oceana revela que "los palangreros de superficie españoles y portugueses que están autorizados para cortar las aletas a bordo recibieron más de 117 millones en subvenciones de la UE entre 1994 y 2007. Los costes anuales estimados por la industria representan como mucho un 8% de esta cantidad".
Si el coste por barco y  año es de 22.000 €, "de los barcos subvencionados, 32 recibieron más de 1 millón de euros de la UE".
Termina la nota con estas palabras de Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa: "Los contribuyentes europeos han invertido una enorme suma de dinero en estos barcos pesqueros. Pagaron para ayudar a construirlos, modernizarlos y apoyarlos cuando se fueron a buscar nuevos caladeros de tiburones. Ahora, Europa pide a estas embarcaciones que se comprometan a realizar prácticas pesqueras sostenibles por el bien de los tiburones y del propio sector." 

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lunes, 24 de septiembre de 2012

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)

Foto: CEMMA

Tiburón anguila

Chlamydoselachus anguineus (Garman, 1884)

(es. Tiburón anguila, tiburón de gorguera; gal. Tiburón anguía; in. Frilled Shark; port. Tubarao cobra, tubarao anguia)

Orden: Hexanchiformes
Familia: Chlamydoselachidae


Si decíamos que la cañabota podía considerarse, con toda justicia, un fósil viviente, el bicho que hoy traemos hasta aquí es sencillamente lo más parecido que podamos imaginar a un animal prehistórico que acabase de cruzar el túnel del tiempo. Su cuerpo alargado y sinuoso como el de una anguila, su cabeza de saurio, dotada de una enorme boca terminal (es decir, situada en el extremo de la cabeza, no en la zona ventral como los demás tiburones) repleta de dientes con forma de tridente, con los orificios nasales en posición casi frontal, y sus ojos ovalados de color verdoso, componen el típico gesto de cruel irracionalidad de los dinosaurios del cine. Vamos, que estamos ante un auténtico monstruo de película, que si nos dicen que mide más de diez metros no nos extrañaría lo más mínimo (tranquilos, no pasa de dos).

En efecto, el Chlamydoselachus es la más antigua de las más de 500 especies de tiburón descritas hasta hoy. Presenta una serie de caracteres anatómicos primitivos que no se encuentran en otros tiburones. A los ya señalados cabe añadir que el canal de la línea lateral es prácticamente externo, se encuentra en buena parte a la vista; y también que, en vez de una columna vertebral propiamente dicha, el tiburón anguila tiene una notocorda formada por segmentos cartilaginosos. Es más que posible que esta especie de monstruo portátil no haya sufrido modificaciones evolutivas sustanciales en los últimos 50 millones de años o más.

Descripción: Otro de los tiburones inconfundibles, tanto por su cuerpo anguiliforme, de donde le viene el nombre, como por la forma especial de esa cabeza como de serpiente. Está claro que es el tiburón con menos pinta de tiburón de todos. De hecho, hay quien ha propuesto separarlo del orden en el que se encuentra actualmente, que comparte con las cañabotas, y ubicarlo en uno propio, los Chlamydoselachiformes.
No obstante, vamos a completar la descripción señalando que el morro es corto y romo, con la mandíbula superior un poco más prominente que la inferior; los ojos carecen de membrana nictitante, y que las narinas se encuentran en posición muy adelantada lateroventral. Presenta 6 pares de aberturas branquiales grandes, de amplios bordes a modo de collarín con volantes, que casi rodean la cabeza, especialmente el primer par, que se une entre sí en la zona ventral, por eso también se le conoce como tiburón de gorguera¹.

Foto: Rafael Bañón
El cuerpo es delgado, con pliegues o carenas longitudinales en la zona ventral. Sólo tiene una aleta dorsal, pequeña, roma y en posición muy retrasada, justo frente a la anal. Las pectorales son también pequeñas y redondeadas, mientras que las pélvicas y la anal son bastante grandes y alargadas. Caudal abatida, terminada en punta y sin lóbulo terminal; el lóbulo inferior apenas está definido.
Foto: Juan Ignacio-Yosy (SGHN)
La librea es de color pardo grisáceo a marrón oscuro uniforme, más claro en la zona ventral. Los extremos de las aletas son un poco más oscuros. 

Dentición: Isomorfismo dentario; es decir, los dientes de las mandíbulas superior e inferior son iguales. Tienen tres cúspides altas, estrechas y afiladas, más una cuspidilla a cada lado de la central, todas inclinadas hacia atrás, hacia el interior de la boca, con lo que una presa tan escurridiza como un cefalópodo tiene difícil escapatoria una vez las fauces se cierran sobre ella. Alrededor de 300 dientes dispuestos en 25-27 filas funcionales transversas y claramente separadas.
Foto: Juan Ignacio-Yosy (SGHN)
Talla: Al nacer miden entre 39-55 cm. La longitud total máxima registrada fue de 196 cm (por supuesto, una hembra), si bien pueden llegar a los 2 m. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 92-110 cm y las hembras entre los 130 y los 135 cm, aunque algunos autores la suben hasta los 140-145 cm.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas de 2 a 15 crías (6 de media), la más baja de todos los Hexanchiformes, tras un periodo de gestación con toda probabilidad muy largo, de 1 a 2 años. Aunque renombrados especialistas como Sho Tanaka sostienen que en realidad podría ser mucho mayor, de 3,5 años o más², lo cual superaría con creces el récord, hasta ahora absoluto, de todos los vertebrados de la Tierra, que está en posesión de otro tiburón, la mielga (Squalus acanthias), con 24 meses, dos más que el elefante africano. Posiblemente los fetos reciban alimento directamente de la madre durante las últimas etapas de gestación.
Siguiendo con el libro de los récords, comentar que los óvulos de este tiburón están entre las mayores células uninucleadas conocidas del reino animal, ya que pueden alcanzar un diámetro de nada menos que 10 cm y un peso superior a 300 gramos (máximo de 315, según Tanaka)³.
No parece existir una estacionalidad reproductiva definida. Sólo se sabe que, como ocurre yo diría que con todos los demás vertebrados (inferiores y superiores), los machos se muestran en todo momento y a lo largo de todo el año activos, entusiastas y colaboradores; son las hembras quienes, cuando les da la gana o, en realidad, cuando la naturaleza lo consideran oportuno.
Posiblemente forman cardúmenes con segregación por tamaño y grado de madurez.
Se cree que puede vivir 50 años o más.

Dieta: A base fundamentalmente de calamares, también peces de tamaño mediano y otros tiburones de aguas profundas. Sus grandes y flexibles mandíbulas le permiten tragarse enteras presas de hasta la mitad de su tamaño.


Es un cazador activo y voraz. Por la forma de la cola y posición de las aletas pélvicas y anales, se cree que es capaz de efectuar súbitas aceleraciones para abalanzarse por sorpresa sobre sus víctimas. En cautividad se le ha observado nadando con la boca abierta, algunos aventuran que como parte de una técnica de caza: en la oscuridad del fondo las presas podrían sentirse atraídas hacia la tenue luminosidad de sus blanquísimos dientes.

Hábitat y distribución: Especie mesopelágica y demersal del borde continental y el talud superior. Su rango batimétrico oscila entre los 50 y los 1600 m, aunque tiene preferencia por aguas entre los 120-1250 m. Raramente se le ve cerca de la superficie. Se cree que realiza movimientos nictamerales, es decir, durante la noche se aproxima a la superficie para alimentarse y durante el día permanece en el mar profundo.

Según Ebert et al. 2013 y Ebert & Stehman 2013.
Se trata de una especie poco común con una distribución amplia aunque discontinua en aguas frías a templadas del Pacífico y el Atlántico. Hace pocos años se descubrió que la población de Chlamydoselachus de aguas del sur del continente africano (Angola, Namibia y Suráfrica) estaba en realidad compuesta por una especie diferente, bautizada en 2009 como Chlamydoselachus africana o tiburón anguila africano.

Pesca y estatus: No es una especie comercial. Se captura accidentalmente sobre todo con arrastre y palangre de fondo. Se aprovecha básicamente para harina de pescado, aunque en países Japón se lo comen... y quién sabe si aquí también, como uno de los ingredientes nunca definidos de esa cosa pastosa llamada surimi.
Figura en la Lista roja de la IUCN con el estatus de Casi amenazado.
Foto: CEMMA.
Todas las imágenes que acompañan este artículo, excepto las dos que figuran sin nombre de autor (cuando lo averigüe lo añadiré), corresponden a ejemplares capturados en Galicia. Aunque se trata de una especie rara, parece probable que en nuestras aguas existe una población estable de Chlamydoselachus, cuyas dimensiones y extensión todavía desconocemos. Como un grifo que gotea, a poco que nos metemos en faena, no tardamos en conocer noticias de diversas capturas accidentales, desde la primera de que tenemos constancia, que data de 1906, como la cerveza, hasta la actualidad. Algunas están bien documentadas, otras forman parte de comunicaciones personales que aguardan el refrendo de algún tipo de publicación (por ejemplo, varias de 2011, una de ellas a la altura de Corrubedo), y otras no son más que rumores. Y además, estoy convencido de que a todas ellas habría que añadir un número obviamente indeterminado de capturas sin reportar.

La SGHN informa en su Blog de que guarda cuatro ejemplares de tiburón anguila, uno de los cuales ya está expuesto al público en el Museo da Natureza, en Ferrol. El último, por cierto, fue entregado a finales de marzo de 2007 por el Gonzacove Uno, con base en Marín, un arrastrero que parece tener un imán para los bichos raros. Los otros tres, dos machos y una hembra, proceden de los caladeros del Canto, los primeros, y de la Selva, la hembra, de casi 170 cm.
Y para quienes anden por la zona, recordaros que el Museo de Historia Natural de Santiago también cuenta con un ejemplar.

A pesar del intenso maltrato al que lo sometemos día y noche, año tras año, como una larguísima sesión de tortura, el mar de Galicia sigue empeñado en ofrecernos de vez en cuando muestras de su extraordinaria riqueza. Tal es el caso. En nuestro océano habita una auténtica joya ictiológica de valor incalculable. Y esto es un privilegio del que debemos ser conscientes.
Como ocurre con tantas otras cosas, no sabemos lo que tenemos... hasta que lo perdemos.

Ejemplar del Museo de Historia Natural "Luis Iglesias" (Foto: Toño Maño)



[Véase también Tiburón anguila en O Grove.]

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Una de las gorgueras más famosas
del mundo, y no de las más grandes.
¹Por si queda algún despistado por ahí, expliquemos que la gorguera es esa aparatosa prenda hecha de lienzo plisado que adornaba el cuello de la gente guapa de unos cuatro siglos atrás, que parecía que les habían rebanado la cabeza y la habían colocado sobre una bandeja, o, mejor, sobre una enorme hogaza de pan blanco, como nos gustaba imaginar a algunos en las largas y lluviosas tardes de biblioteca.
²Sho Tanaka, Yoshihisa Siobara et al. "The Reproductive Biology of the Frilled Shark, Chlamydoselachus anguineus, from Suruga Bay, Japan." Japanese Journal of Ichthyology. Vol. 37, no. 3, 1990, pp 273-291.
³En un primer momento había escrito que los óvulos del Chlamydoselachus son las mayores células conocidas del mundo animal. Sin embargo, con toda justicia, Javier Guallart me hizo notar que el criterio del diámetro máximo aplicado a unos elementos que, en fresco, pueden deformarse ligeramente, no parece demasiado representativo. En su lugar era preferible el de diámetro promedio, y en caso de duda, recurrir al peso. Y aquí nuestro bicho tiene grandes competidores: si a Tanaka le sale un peso máximo de 315 g, el propio J. Guallart obtuvo para los ovocitos de quelvacho (Centrophorus granulosus), en ejemplares capturados en el Mediterráneo, concretamente en el golfo de Valencia, un máximo de 370,4 g. Véase Javier Guallart & José J. Vicent (2001). "Changes in composition during embryo development of the gulper shark, Centrophorus granulosus (Elasmobranchii, Centrophoridae): an assessment of maternal-embryonic nutritional relationships". Environmental Biology of Fishes, vol 61, no. 2, pp. 135-150.
Mi agradecimiento a la CEMMA (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños), a la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), en particular a Juan Ignacio, del Museo da Natureza en Ferrol, y a Rafael Bañón, por la cesión desinteresada de sus fotos, éstas y  muchas otras que ya iréis viendo.
Tal vez sea éste uno de esos casos: el 9 de noviembre de 2011, el usuario "beuchat" publicó en el foro de acuariogallego.com estas fotografías bajo el título de "¿Alguien conoce este bicho?". Según él mismo cuenta, el bicho se lo encontró en la lonja de Vigo el día anterior, es decir, el 8 de noviembre. Había sido puesto a la venta.


martes, 11 de septiembre de 2012

Dónde viven los tiburones

Visera (Deania calcea) fotografiada a 1000 m en el Atlántico nororiental. (Foto: Nicola King, Universidad de Aberdeen).

Hace unos cuantos millones de años que los tiburones lograron colonizar con éxito los más diversos rincones del océano, estableciéndose incluso de de forma permanente en algunos ríos, como las especies fluviales del género Glyphis (Carcharhiniformes: Carcharhinidae). Lo más notable es que esta impresionante capacidad de adaptación se ha conseguido tan solo mediante un puñado de modificaciones realizadas sobre un diseño básico pero extraordinariamente eficaz: esqueleto de cartílago, 5-7 pares de aberturas branquiales laterales no protegidas por opérculos, ausencia de vejiga natatoria, etc. Así, por ejemplo, cuando las condiciones ambientales aconsejaron la instalación de un mayor número de electrorreceptores, se optó por ampliar la superficie sensorial alargando el morro (en algunos casos también ancheándolo), pero siempre respetando el diseño hidrodinámico marca de la casa; si en aguas profundas, donde apenas llega la luz, la velocidad no resultaba imprescindible para la obtención de alimento, se invirtió menos energía en la construcción y diseño de las aletas (eliminando algunas en determinados casos), y más en la formación de un hígado más grande con el que alcanzar la flotabilidad neutra; por el contrario, cuando lo esencial era la estabilidad y la potencia para la caza en aguas superiores, el hígado se hizo más pequeño, se alargaron las aletas y se instalaron potentes quillas laterales en el pedúnculo caudal, autorizando, como es lógico, la calcificación parcial del endoesqueleto para reforzar aquellas áreas más expuestas a la presión y esfuerzo físico; hubo incluso una escudería que desarrolló un sistema de calefacción con el que logró mejorar el rendimiento muscular y aumentar la velocidad del módulo de procesamiento de información y toma de decisiones... y así un pequeño etcétera.
De modo que quitémonos de la cabeza la imagen popular de una criatura primitiva que sólo piensa en comer y aparearse (si de verdad queréis ver qué es una criatura primitiva guiada exclusivamente por sus instintos primarios, encended la televisión y poned, por ejemplo, Tele 5, o uno de estos programas de cotilleos, o mismamente un debate parlamentario). El tiburón es en realidad una especie tan sumamente moderna y avanzada que tardó relativamente poco en alcanzar un éxito evolutivo espectacular, de ahí que su diseño haya permanecido vigente, sin apenas modificación sustancial alguna, a lo largo de los últimos millones de años. ¿Qué necesidad hay de cambiar lo que está bien hecho? No en vano, el diseño corporal del tiburón continúa estudiándose y sirviendo como base para nuevos avances técnicos en campos tan diversos como el diseño naval, el aeronáutico, el diseño de prendas deportivas, etc.

El Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) es una especie marcadamente mesopelágica, pero dependiente de los fondos del talud. Este ejemplar fue fotografiado a 874 m por la NOAA.
En el post anterior vimos como el fondo del mar es en realidad una extensísima región cuya compleja estructura geológica alberga una insospechada variedad de hábitats. Estos hábitats han sido clasificados y catalogados por los científicos mediante una serie de etiquetas que es necesario conocer, puesto que son las que utilizamos para describir el modo de vida y costumbres de los tiburones. Existen tiburones pelágicos y tiburones bentónicos, tiburones demersales, epipelágicos y mesopelágicos, tiburones costeros y tiburones oceánicos, etc., y tiburones que se lo pasan transitando entre una zona y otra.
Cada especie ha elegido un rincón particular del océano donde establecerse, para lo cual, como hemos visto arriba, ha tenido que someterse a las modificaciones más adecuadas con las que soportar las condiciones impuestas por el ambiente. Podríamos decir que su estructura morfológica viene determinada por el medio.

Partimos de este excelente esquema realizado por Xvazquez para Wikipedia, bien claro:

(1) Región nerítica; (2) Región oceánica. (3) Zona epipelágica; (4a) Zona mesopelágica; (4b) Zona batipelágica; (5) Zona abisopelágica; (6) Zona hadopelágica. (A) Plataforma continental; (B) Talud continental, Zona batial; (B1) Talud superior; (B2) Talud inferior. (C) Zona abisal. (D) Zona hadal. La t es la termoclina, un área de las capas superiores en que la temperatura del agua cae bruscamente.

1) En primer lugar, el océano puede dividirse en dos grandes regiones en función de su distancia de tierra: la nerítica (1) y la oceánica (2):
  • Región nerítica: Corresponde a las aguas más próximas a la costa, sobre la plataforma continental.
  • Región oceánica: El océano más allá de la plataforma, alta mar.


2) A partir de aquí se establecen dos grandes dominios: el dominio pelágico (números 3 al 6) y el domino bentónico (letras A - D).
    Especie típicamente bentónica: Angelote (Squatina squatina),
    en una excelente fotografía de José Torre Busto.
  • Dominio pelágico: Constituido por la masa de agua comprendida entre la superficie y las proximidades del fondo, más todos sus habitantes. El nombre procede del término griego pélagos, 'mar abierto', 'piélago'.
  • Dominio bentónico: Del griego benthos, 'fondo del mar'. Constituido por el fondo marino y las plantas y animales que viven sobre él o dentro de él.


3) A su vez, el dominio pelágico, atendiendo a factores como la luz solar, la temperatura o la salinidad, puede dividirse en:
  • Zona epipelágica: (3) Hasta los 200 m de profundidad aproximadamente. Es la zona que permanece iluminada por la luz del sol, lo cual permite la fotosíntesis y por tanto el desarrollo de la producción primaria (el prefijo epi-, de origen griego, significa 'superficie').
  • Zona mesopelágica: (4a) 200-1000 m aprox. (del prefijo también griego meso-, 'medio'). Espacio de transición o zona crepuscular entre la luz y la oscuridad
    Tintorera (Prionace glauca) fotografiada por Joe Romeiro.
    Especie pelágica oceánica.
    total. La cantidad de luz que llega hasta aquí resulta insuficiente para que pueda realizarse la fotosíntesis. Hay menos oxígeno disuelto en el agua, lo que obliga a la optimización del rendimiento de las branquias. Muchas criaturas ascienden a la superficie durante la noche para alimentarse. Abundan las especies bioluminiscentes. En las proximidades del margen continental, se correspondería con la parte superior del talud continental.
  • Zona batipelágica: (4b) 1000-4000 m aprox. (del grieto bathys, 'lo profundo'). Es el reino de la oscuridad absoluta punteada por los destellos de alguna criatura bioluminiscente. Aguas muy frías bajo una presión asfixiante. Cerca de la plataforma, es la capa de agua que baña el talud medio e inferior continental.
  • Zona abisopelágica: (5) Desde los 4000 m hasta el suelo oceánico, en torno a los 6000 m. Su nombre procede del griego ábyssos, el abismo, lo insondable.
  • Zona hadopelágica: (6) 6000-11000 m. Corresponde a la zona más profunda del mar: las fosas abisales. Su nombre deriva de Hades, nombre con que los griegos designaban el inframundo.

4) El dominio bentónico se divide, según la profundidad y la zona del margen continental, en:
  • Zonas intermareal (zona expuesta al aire con marea baja y sumergida con marea alta) y submareal (zona permanentemente cubierta por el mar, o sea, la mayor parte de la plataforma); también se las conoce como litoral y sublitoral, respectivamente. (A)
  • Zona batial: (B) Zona del talud continental entre los 200 y los 4000 m aproximadamente.
  • Zona abisal: (C) Zona del suelo oceánico o llanuras abisales entre los 4000 y los 6000 m aprox.
  • Zona hadal: (D) Comprende el suelo de las fosas oceánicas desde aproximadamente los 6000 m hasta los 11.022 m de la fosa de las Marianas.
Por otro lado, muchas veces se emplea el término demersal para referirnos a aquellas especies cuya vida transcurre muy cerca del fondo, en la capa de agua colocada justo encima de él.

(Fuente: NOAA)
Tiburones fuera del abismo. 
Los tiburones empiezan a escasear a medida que descendemos más allá de los 2000 m, hasta quedar práctica o totalmente ausentes del dominio abisal, a partir de los 4000 m. Su presencia en esta zona es muy rara, probablemente queda limitada a incursiones ocasionales. Una de las explicaciones más plausibles es que la elevada necesidad energética de estos animales (pensemos que se encuentran en los puestos más altos de la cadena trófica) no puede satisfacerse en un medio oligotrófico, es decir, de tan baja productividad, tan pobre en nutrientes¹. Por otro lado, en un lugar donde no solo escasea el alimento, sino que pueden transcurrir largas temporadas entre un festín y otro, la supervivencia depende de la capacidad de almacenamiento de energía. Y aquí los tiburones están en clara desventaja competitiva con los teleósteos: éstos, al disponer de vejiga natatoria para el control de flotación, pueden destinar el hígado al completo para el almacenamiento de lípidos; en cambio, el hígado de los tiburones debe compartir esta función con la del control de la flotabilidad, almacenando aceites más livianos que el agua, como el escualeno.²

El récord absoluto de profundidad de todos los tiburones lo ostentaba, hasta hace poco, una especie presente en nuestras aguas, la pailona (Centroscymnus coelolepis), justamente conocida en inglés como Portuguese dogfish, con nada menos que 3675 m. Pero recientemente se lo ha arrebatado otra especie que también tenemos por aquí, concretamente un tiburón linterna, el tollo raspa (Etmopterus princeps), con 3750-4500 m registrados en al Atlántico norte.

Pailona (Centroscymnus coelolepis) en Viana do Castelo (Foto: APECE)
Etmopterus princeps capturado en las Azores, en las proximidades del campo hidrotermal Lucky Strike. Foto: Pedro Niny Duarte (c) ImagDOP.

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¹Imants G. Priede, Rainer Froese, David M. Bailey et al. (2006). "The absence of sharks from abyssal regions of the world's oceans". Proceedings of the Royal Society, vol. 273, no. 1592, pp. 1435-1441.
²Véase J. A. Musick & C. F. Cotton (2014). "Bathymetric limits of chondrychthyans in the deep-sea: A re-evaluation". Deep-Sea Research II.  http://dx.doi.org/10.1016/j.dsr2.2014.10.010i
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lunes, 3 de septiembre de 2012

Bajo el mar de Galicia

—A ver, ¿dónde viven los tiburones?
—Y dónde va a ser... pues en el mar.
—Vale. Pero ¿en qué parte del mar?
—Pues dentro de él.
—No me entiendes.
—No te explicas.
Tramo de océano desde el cabo Ortegal (Foto: Toño Maño)
Pues no. Me temo que este post que abre el nuevo curso no va a tratar exactamente sobre tiburones, sino sobre geografía. Y por un motivo creo que elemental: si queremos ser un poco rigurosos, no podemos seguir hablando de estos bichos sin saber algo del lugar donde se les puede encontrar. Al fin y al cabo son las características físicas, químicas y geológicas de cada rincón del relieve submarino las que determinan de alguna manera el tipo de especies que lo van a habitar. Hoy no vamos a entrar en terrenos tan específicos como las condiciones de presión, temperatura, salinidad, etc. porque este post se haría larguísimo, aunque los trataremos en su momento. El objetivo que nos proponemos es bastante más modesto: descubrir cómo es y qué aspecto tiene el fondo del mar que nos rodea, explicar a qué nos referimos cuando decimos, pongamos por caso, que tal especie habita en el talud superior, y también qué es exactamente el Banco de Galicia y por qué el gobierno no lo rescata ni hace planes para protegerlo. Para ello no basta con contemplar el mar desde la superficie, hay que meterse dentro. Pero os aseguro que la experiencia merece la pena, porque lo que hay ahí abajo quita el aliento.

Cuando logramos dar la espalda y aislarnos del espanto, tan exquisitamente hortera y deprimente, en que hemos convertido las zonas habitadas que pespuntean todo nuestro litoral de arriba abajo, el espectáculo que nos ofrece el mar es siempre de una intensa e inquietante belleza difícil de describir. No nos cansamos de recorrer nuestra costa y detenernos en cada uno de sus extraordinarios rincones sólo para contemplarlo y admirarlo, siempre tan igual a si mismo y al mismo tiempo siempre tan diferente, como alguien dijo alguna vez. Y además tenemos para rato, porque el 35% de la costa española corresponde a Galicia: son 1195 km, casi nada. Sin embargo, el panorama que se oculta bajo la superficie es sencillamente sobrecogedor: un fabuloso e inmenso paisaje de grandes llanuras,
valles profundos de laderas escarpadas, cañones abruptos e interminables, montañas gigantescas... que deja en mantillas a todo lo que se nos ofrece detrás de nuestras ventanas. Así vemos el mar de Galicia desde el cielo:


 ...y así es como lo veríamos si la gruesa lámina de agua fuese transparente como un cristal (colores psicodélicos aparte):

Fuente: ICM-CSIC
¿A que no está nada mal? Pues entonces a ponerse el bañador, las aletas y las gafas con el tubo, y al agua, rumbo oeste y hacia abajo (y si me lo permitís, yo casi os aguardo aquí arriba y voy poniendo unas cervecitas a enfriar).

Para empezar, el fondo del mar puede dividirse en dos grandes regiones: el margen continental (el borde del continente cubierto por el mar), formado por la plataforma y el talud continental, y el gran fondo oceánico propiamente dicho, con sus llanuras, montañas submarinas, simas, etc.
El margen continental de Galicia es de tipo pasivo, es decir, geológicamente inactivo (en la costa no tenemos terremotos de eso solo hay en el interior, en Triacastela y por ahí, para atraer a los turistas ni actividad volcánica alguna causada por encuentros o fricciones entre placas, etc.), por eso su relieve es más bien suave, con una plataforma no muy estrecha y un talud poco inclinado que presenta una acumulación de sedimentos en su basela elevación continental, entre otras características.

La plataforma continental de Galicia es relativamente estrecha. Su anchura máxima es de 35 km y su borde se encuentra en torno a los 150 m de profundidad.
Se trata de la zona más rica y productiva del océano, donde se concentra la mayor variedad y cantidad de organismos marinos. La luz del sol ilumina sus aguas someras de arriba abajo permitiendo el desarrollo de los organismos que forman la base de la gran red trófica marina: organismos fotosintetizadores como el fitoplancton. A ello se une la enorme cantidad de nutrientes transportados por el aire, las corrientes, las olas, etc. que permite el crecimiento del zooplancton y otros miles de pequeñas criaturas que asimismo contribuyen a sostener todo este complejo entramado de vida.
Aquí es donde se encuentran las zonas de pesca más importantes del planeta. Un dato más que elocuente: el 90% de las capturas mundiales se producen en esta zona, que representa el 8% de la superficie de todos los océanos.

El talud continental puede definirse como la falda del continente. Se forma cuando en el borde continental el suelo de la plataforma se dobla e inclina abruptamente para descender hasta los fondos abisales más allá de los 4500 m. La pendiente media es de 4-5º, veinte veces mayor que la de la plataforma continental.
Se divide en dos sectores: talud superior y talud inferior. El primero llega aproximadamente hasta los 1800 m y presenta pendientes acusadas, mientras que las del segundo son más suaves.
El talud está cortado, a modo de hachazos, por una serie de cañones submarinos Ferrol, Coruña, Laxe, Muxía, Muros, Arousa, Pontevedra, Vigo..., una suerte de valles submarinos en forma de 'V' posiblemente de origen tectónico (1) que descienden desde las aguas superiores de la plataforma canalizando hasta lo más profundo una importante cantidad de sedimentos.
El talud es rico en nutrientes procedentes de la plataforma y la costa, lo cual permite la proliferación de especies de aguas intermedias (pelágicas) o más ligadas a los fondos (bentónicas y demersales).

Fuente: Encyclopaedia Britannica.
Hacia el oeste, el talud da paso a la llamada cuenca interior de Galicia. Se trata de una cuenca sedimentaria con forma de 'U' en sección transversal que recorre de norte a sur la práctica totalidad del margen costero occidental a lo largo de unos 350 km. Tiene una anchura aproximada de unos 100 km y una profundidad de entre 3000 y 4000 m. Se la conocía con los nombres de valle de Valle-Inclán o Fosa de Galicia. Su límite occidental está marcado por una cadena de montes submarinos que la separan de la gran llanura abisal de Iberia, que son, de norte a sur, los bancos de Galicia, Vigo (2100 m de profundidad), Vasco da Gama (1750 m) y Porto (2200 m).

El más importante es el Banco de Galicia, una profunda montaña submarina (en realidad, un bloque continental) que se eleva desde los 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta unos 650 m de profundidad en su parte más alta. Esto quiere decir que estamos, ni más ni menos, ante la montaña más alta de Galicia al doblar los 2127 m de Peña Trevinca. Se encuentra a unas 120 millas de la costa y tiene alrededor de 50 km de ancho en su eje E-W por 90 km de largo de norte a sur. Como se aprecia la imagen de abajo, su relieve es accidentado, presentando una serie de pequeñas crestas, valles y canales. Fue aquí, por cierto, donde se hundió el Prestige tras haber rociado con piche, gracias al empeño de nuestras competentes autoridades, toda nuestra fachada atlántica, como quien pasa un spray antihormigas todo a lo largo del zócalo de la cocina.
Relieve del Banco de Galicia y parte de la cuenca interior (fuente: Pilar Marcos, WWF).
Es también un área rica en biodiversidad, tanto bentónica (arrecifes de corales de aguas frías, esponjas, etc.) como pelágica (2). Las corrientes de la zona hacen que los abundantes sustratos sedimentarios se mezclen con el agua horizontal y verticalmente. Esta presencia de nutrientes todo a lo largo de la columna de agua es la responsable del crecimiento de la producción primaria y, con ello, de la abundancia de peces de todo tipo que acuden a la zona con fines tróficos y/o reproductivos, así como de otras criaturas como cetáceos, aves marinas, etc. Como es natural, no existen planes de gestión y protección, que sepamos, para la zona. Como aquí no hay banqueros...

Finalmente, más allá del Banco de Galicia... el abismo. En el mapa vemos como el borde continental gallego está limitado por dos grandes llanuras abisales: la de Vizcaya al N y la de Iberia al W. La primera se encuentra a unos 5000 m de profundidad, la segunda a 5300 m. Las llanuras son en realidad amplias zonas de suelo oceánico que han sido cubiertas por una gruesa capa de sedimentos de hasta varios kilómetros de espesor que oculta el relieve original dándole el aspecto de una planicie suavemente ondulada. Lejos de lo que se creía hasta hace relativamente pocos años, el lodo de la llanura alberga una espectacular diversidad de formas de vida. Se la compara a menudo con la selva tropical vista desde el aire, donde el espeso manto verde de las copas de los árboles oculta una inmensa multiplicidad de especies.


La planicie abisal se extiende, con una leve inclinación en sentido ascendente, hacia la gran Dorsal Atlántica...

... y en el siguiente post hablaremos de tiburones.

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(1) Ver ICM-CSIC.
(2) "Estas formaciones obligan a las aguas profundas a subir hasta la superficie al chocar contra sus empinadas laderas, lo que permite el ascenso de nutrientes (conocidos como afloramientos o upwellings), hasta la superficie y los convierte en alimento accesible para el plancton. En las paredes de los montes arraiga una rica variedad de animales y vegetales sésiles –que no se desplazan–. Gracias a esta riqueza en nutrientes y la variedad en el tipo de sustratos, las montañas submarinas deben ser consideradas como enormes oasis en medio del mar abierto." (Pilar Marcos, WWF).

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