Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

martes, 30 de octubre de 2012

El aparato digestivo de los tiburones

Tintorera (Prionace glauca). Foto: Toño Maño
A grandes rasgos, el aparato digestivo de los tiburones consiste en un tubo no excesivamente largo que comienza en la boca y termina en la cloaca. De la cavidad bucal del tiburón una indefensa sardina pasa casi directamente al estómago, dadas las reducidas dimensiones del esófago (característica que facilita la regurgitación de materiales no digeribles). Con un poco de suerte, llegará más o menos troceada y muerta, porque le aguarda una piscina de ácidos y otras sustancias destinadas a la digestión que en poco se parece a la de un balneario.

El estómago tiene forma de J y es grande y expansible, lo cual permite el almacenamiento de grandes cantidades de alimento. Esto es vital para los grandes viajeros oceánicos como la tintorera (Prionace glauca), cuyas presas se encuentran muy dispersas, con lo que puede pasarse días y días sin nada que llevarse a la boca.
En las especies de sangre fría la digestión es lenta, con un promedio de tres días; en cambio, en aquellas capaces de mantener el estómago a mayor temperatura, como el cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus), el proceso se reduce a uno o dos.

El estómago termina en una constricción, el píloro, una especie de anillo muscular que se contrae y relaja a intervalos para permitir el tránsito hacia el intestino del alimento semidigerido. Además, actúa como un tamiz que impide el paso de aquellos materiales difíciles o imposibles de digerir, desde huesos y conchas hasta objetos tan insólitos como una lata de refresco o una bolsa de patatas fritas. Estos materiales se van acumulando hasta que el tiburón los expulsa evertiendo su estómago, es decir, dándole la vuelta como si fuese una bolsa del Froiz vuelta del revés.
En muchas especies el estómago sale literalmente por la boca hasta vaciarse por completo. A veces esto se produce de forma espontánea cuando el animal es sometido a un fuerte estrés, bien cuando se le captura (como la tintorera de la fotografía de abajo), bien, a veces, cuando se le introduce en un acuario. Hay quien sostiene que puede tratarse de una maniobra defensiva: la nube de desechos que se forma en el agua serviría para distraer la atención de un depredador potencial, o tal vez como repelente.

Al cruzar el píloro, nuestra sardinaapenas un grumo de pasta blanda y maloliente entra en el corto duodeno y de ahí pasa al intestino, lugar donde tiene lugar la absorción de los nutrientes que se obtienen de la digestión.

En el duodeno está conectado el páncreas, una pequeña glándula digestiva bilobular que se encarga del suministro de enzimas para la digestión. También es el lugar donde desemboca la vesícula biliar, cuyo papel almacenar la bilis segregada por el hígado y suministrarla en las dosis necesarias para la digestión de los ácidos grasos.

El intestino es muy corto y voluminoso, y está dotado de un sistema casi exclusivo, la válvula espiral, así llamada porque está formada por una serie de pliegues membranosos dispuestos normalmente en forma de espiral. Su función es reducir la velocidad de circulación del alimento y, al mismo tiempo, multiplicar la superficie de absorción de nutrientes sin necesidad de alargar el intestino, como es el caso de los mamíferos (1).
Intestino abierto de un tiburón blanco abierto mostrando la válvula espiral.
El número de vueltas de la espiral varía de unas especies a otras, hasta el punto de que en ocasiones puede ayudar a distinguir especies muy próximas, como ciertos tiburones linterna (fam. Etmopteridae). Lo mismo ocurre con el diseño de la válvula: puede ser cónico espiral (fam. Parascylliidae), cilíndrico (fam. Sphyrnidae) o anular (típico de los Lamniformes). (2)

A la válvula espiral le sigue el recto, corto y amplio, en el que desemboca también la glándula rectal, el llamado "tercer riñón", cuya función es básicamente la extracción del exceso de sales en sangre.

El recto vacía su contenido en la cloaca, una cámara donde también desembocan los aparatos urinario y genital. La cloaca se abre al exterior a través del ano, abertura situada en la parte posterior de las aletas pélvicas. Los restos de nuestra sardina forman parte de una caca... en forma de espiral.

Imagen semipornográfica del final del tracto digestivo de una hembra de tintorera.

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(1) Este inmejorable sistema de optimización del espacio presenta, sin embargo, el inconveniente de que la lenta circulación del alimento favorece la presencia de parásitos internos, sobre todo del tipo solitaria. Y es curioso que entre estos parásitos se encuentran también ejemplos de especialización. Por ejemplo, la válvula espiral de la musola pintada (Mustelus canis) -ausente de nuestras aguas- tiene ocho cámaras: las tres primeras están ocupadas por las Protochristianella, Lacistorhynchus y Calliobothrium lintoni; la cuarta, por la Calliobothrium verticillatum, pero las demás están desocupadas debido a que cuando el alimento alcanza la quinta cámara, la mayor parte de los nutrientes ya han sido extraídos.

(2) Aquí los tres tipos de válvulas en una magnífica ilustración tomada de la guía de Joan Barrull e Isabel Mate Tiburones del Mediterráneo. Arenys de Mar: Llibrería El Set-ciènces, 2002.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Visera (Deania calcea)

Foto: Toño Maño

Visera

Deania calcea (Lowe, 1839)

(es. Visera, sapata, tollo pajarito; gal. Paxariño, pico pato, viseira; in. Birdbeak Dogfish; port. Sapata, pala.)

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae

Existen muchos motivos por los que los tiburones han logrado despertar en nosotros una fascinación tan profunda. De todos ellos, el más importante tiene que ver con el misterio. El misterio es algo así como una oquedad, un espacio vacío que llenamos con nuestros deseos y temores, con nuestras afinidades y antipatías, y sobre todo con nuestra imaginación. Por eso es en la infancia cuando surgen y prenden nuestros afectos más preciados. Aquello que nos deslumbró cuando niños de algún modo seguirá acompañándonos a lo largo de nuestra vida, poderosamente gravado en algún rincón de la memoria. A Borges le dio por los tigres; a otros, por los leones; y tal vez haya habido alguno al que le haya dado por las lombrices intestinales, que de todo hay en la viña del Señor. Lo nuestro (es evidente) son los tiburones.
Ahora que somos mayores y teóricamente más racionales, la fascinación del misterio ha sido sustituida por la del conocimiento. O más bien por la del desconocimiento. Los tiburones nos fascinan tanto por lo que ya se conoce de ellos como por lo mucho que todavía queda por conocer, lo que, en el caso de las especies de aguas profundas, es casi todo. La mayor parte de lo que sabemos de ellas no procede de la observación directa en su medio natural, como es lógico (pocas veces se les ha podido filmar y fotografiar en su hábitat), sino que es el resultado de necropsias, de conjeturas realizadas a partir del examen de individuos aislados o estudios comparativos, de registros de capturas no siempre fiables, etc. En cierto modo siguen siendo seres misteriosos, y por ello me atraen cada vez más.
Así pues, cuando aquella noche de hace pocos años mi amigo Juan, excelente pescador y buen amigo (¿o era al revés?), patrón de una pequeña gran embarcación de bajura, el Nuevo Sin Par, de Castiñeiras, me llamó para decirme que tenía algo para mi que seguro me iba a gustar, que me lo dejaba en una bolsa delante del puente para que lo pasara a recoger cuando pudiese, que lo había pescado en el cantil... y que era un pico pato... pues casi me da un ataque. Dejé cuanto tenía entre manos, me subí al coche y salí como una centella para el muelle.

Se trataba, efectivamente, de una preciosa hembra de casi un metro (95 cm). Me quedé observándola un rato sobre la cubierta del Nuevo Sin Par bajo la luz de las farolas del muelle, y me la llevé a casa. Pasó la noche metida en la nevera, al lado de un pollo decapitado, que, como también estaba muerto, pues no hubo lugar a mucha conversación. Por la mañana le haría una sesión de fotos. 

Descripción: Como acabamos de ver, las viseras o sapatas, son inconfundibles debido a ese fantástico morro largo y espatulado, repleto de sensores eléctricos. Otra cosa, bastante más complicada, es distinguir unas viseras de otras, porque en aguas de Galicia contamos con tres de las cuatro especies que conforman este género Deania: D. calcea, D. profundorum y D. hystricosa. Pero ya nos ocuparemos de todo ello en su momento.
La boca de nuestra D. calcea es arqueada y tiene unos pliegues labiales grandes; las narinas son transversas y están en posición ventral.


Las dos aletas dorsales están dotadas de fuertes espinas acanaladas. La primera dorsal es baja y alargada, y su espina es corta y robusta; la segunda dorsal es más estrecha y alta, y su espina, larga y curvada. Las aletas pectorales son pequeñas, de forma trapezoidal y bordes redondeados. Las pelvianas son más pequeñas que la segunda dorsal. El pedúnculo caudal es corto y carece de quilla subcaudal (ventral). La caudal es más bien pequeña, con el lóbulo inferior corto y el terminal bien marcado. Como todos los Squaliformes, carece de aleta anal.
Librea gris a gris pardusco uniforme, con tonos más pálidos por debajo. La piel es de tacto suave a pesar de estar cubierta por característicos dentículos dérmicos en forma de tridente.

Fijaos en la articulación mandibular.
Dentición: Dimorfismo dentario. Los dientes de la mandíbula superior son como pinchos: rectos, cortos y no imbricados; los de la inferior son anchos y sí están imbricados. Es curioso notar que en las hembras y ejemplares inmaduros la cúspide de los dientes inferiores es abatida, mientras que en los machos está claramente levantada.

Talla: La longitud total máxima registrada corresponde a una hembra de 136 cm capturada en Mauritania. Al nacer miden poco más de 30 cm. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 81-94 cm; las hembras, entre 99-106 cm. 

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas de 1 a 17 crías. Es probable que exista un ciclo reproductivo bianual.
Estudios llevados a cabo en el Atlántico Norte apuntan a que los machos son maduros con 17 años y las hembras con 25. La longevidad estimada es de 35 años.

Dieta: A base de pequeños peces bentónicos y demersales, cefalópodos, gambas, camarones y diversos crustáceos.

Hábitat y distribución: Es una especie eminentemente demersal que habita los fondos de la plataforma y talud superior. Su rango batimétrico es por tanto bastante amplio, entre los 70 y los 1740 m, aunque con preferencia entre 400-900 m.

Fuente: Fishbase.
Distribución mundial amplia aunque localizada en aguas frías a templadas del Atlántico oriental desde Islandia hasta Sudáfrica, Pacífico oriental, Taiwan, Nueva Zelanda, Australia, etc.

Pesca y estatus: Tradicionalmente formaba parte de las capturas accidentales de las pesquerías de profundidad (arrastre sobre todo), pero cada vez más se está convirtiendo en una especie objetivo debido al aceite de su enorme hígado, cuya demanda sigue en alza, tanto para la industria cosmética como en la dietética (por ejemplo, los famosos suplementos de Omega-3 que ya mencionamos aquí y de los que, me temo, seguiremos hablando durante mucho tiempo). Su carne es poco apreciada, aunque también se consume.

La visera es un tiburón relativamente común, el más común del género Deania y una de las especies más abundantes en el talud medio. Esto ha hecho que esté catalogada en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro.


A la mañana siguiente tuvo lugar la sesión de fotos con un par de guías de campo en la mano. Pasé un par de horas la mar de entretenidas tratando de dilucidar, entre otras cosas, qué especie de Deania era aquella, investigando cada detalle anatómico, viendo si el plieguecito que me parecía observar en la parte inferior del pedúnculo caudal era real o no, y por tanto podía tratarse de una D. profundorum... (en definitiva, pajas mentales).
Finalmente, la pobre Deania calcea se fue directa y rauda al contenedor de basura orgánica porque el día se me complicó. Ni pensar en devolverla al frigorífico para unas cuantas horas más de velatorio antes de continuar el examen por la tarde. Peligraba mi integridad física, y además el pollo ya no estaba, había volado.


>Véase también el post Visera áspera (Deania hystricosa).

[Este artículo fue originalmente publicado en el blog de AXENA, donde, cuando me dejan (son gente muy paciente), publico de vez en cuando alguna cosilla. He hecho algunos cambios.]

domingo, 14 de octubre de 2012

Cazón (Galeorhinus galeus)

Una de las imágenes más bellas que existen en la red, realizada por Matthew Meier.
Cazón

Galeorhinus galeus (Linnaeus, 1758)

(es. Cazón, tollo; gal. Cazón; in. Tope Shark, Soupfin Shark; port. Perna de moça)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Triakidae

Sobre la infancia en el Paleolítico. Os parecerá que hablo del Paleolítico Superior, pero os juro que hasta hace muy pocos años no existía Internet. En serio. Si no me creéis preguntad por ahí: los de 25 para arriba confirmarán este dato. Antes no era posible teclear "tiburón", darle al "Enter", y que de repente la pantalla se embutiese con tropecientas mil entradas repletas de artículos, dibujos, fotos y películas de todo tipo, procedencia y condición, en una especie de orgía tiburonera sin fin. Las únicas teclas que conocíamos eran las de las máquinas de escribir, que no tenían "Enter", y en cuanto a las pantallas... Para ver tiburones, entonces sólo teníamos las revistas (cuando los astros se compadecían de nosotros), algún que otro libro (escasísimos), las enciclopedias que adornaban los aparadores de muchas casas... y la televisión: nuestra única pantalla. Y si vamos unos pocos años más atrás, en la infancia de los de 35 años para arriba, ésta sólo contaba con dos cadenas: la Primera y la Segunda... Y rizando un poquito más el rizo, los de cuarenta y pico aun recordamos cuando había programación únicamente por las tardes, excepto los sábados y los domingos. Sin duda esto fue algo extraordinario, un lujo, se mire por donde se mire, pero tenía el inconveniente de que las oportunidades que teníamos los niños de ver imágenes de nuestros animales favoritos eran muy, pero que muy reducidas, hasta la desesperación y el aburrimiento. Normalmente dependías de un golpe de suerte, de un pequeño guiño de la fortuna que hacía que encendieses la tele justo en el instante en que comenzaba, por poneros un ejemplo real, el mítico documental de Peter Gimbel, Aguas azules, muerte blanca, que disfrutabas como sólo puede disfrutarse un regalo caído del cielo. ¿Internet? Nos resultaba más verosímil la idea de que el Halcón Milenario pasase a toda pastilla por encima de los tejados del pueblo arrancando las antenas con su estela, que la posibilidad de acceder a decenas de miles de datos e imágenes procedentes de todos los rincones del mundo simplemente dándole a una tecla. La apuesta más segura eran los diccionarios y las enciclopedias: letras T (de 'tiburón') y E (de 'escualo').

Foto: Rafael Bañón.
¡Nooo! ¡Otro cazón nooo! Todas estas batallitas de abuelo gagá sirven para explicar como, en tales circunstancias de penuria tiburonera, cuando una sola imagen de un buen tiburón blanco valía, en ilusión infantil, casi tanto como todos los juguetes de los Reyes Magos más dos o tres visitas del ratón Pérez, no recuerdo momentos más frustrantes que cuando al abrir cualquier enciclopedia por la letra T, me encontraba, no con la imagen grandiosa del Carcharodon mostrando su mandíbula desencajada y su sonrisa diabólica, o de una magnífica tintorera junto a un buceador, o de un feroz marrajo como los que veía en la lonja (pero vivo), sino con la foto de un... cazón, normalmente en blanco y negro, que parecía observarme con un gesto de aburrido desinterés. La frustración era indescriptible. Injustamente, el pobre bicho era entonces declarado culpable de una oportunidad perdidaotra más—. Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que pude quitarme aquellos prejuicios de encima y mirar el cazón bajo una nueva luz, más justa y equilibrada, y al fin reconocer que se trata de un animal sumamente bello e interesante.

Belleza sin glamour. Quizá no tenga el glamour de otras especies más televisivas y, acaso, fotogénicas, quizá su aspecto no nos ofrezca un sólo rasgo o elemento que destaque, que se nos quede grabado en la retina. Y sin embargo, así como lo veis, el Galeorhinus galeus es un animal sumamente fiero, voraz y combativo, tan digno de llevar la etiqueta tiburón como cualquier otro. Y no sólo eso: es también un buen nadador y un viajero incansable capaz de recorrer la friolera de 56 km en un sólo día. Individuos marcados en las Islas Británicas se han recuperado en Canarias, en las Azores, y por supuesto en Galicia. El ejemplar de estas dos fotografías, amablemente cedidas por un auténtico especialista en tiburones, Gonzalo Mucientes, fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda:

Fotos: Gonzalo Mucientes
Descripción: El cazón tiene un cuerpo alargado y esbelto terminado en un morro largo, apuntado y típicamente traslúcido, como se aprecia en la primera imagen. Las dos últimas aberturas branquiales están situadas sobre la base de la aleta pectoral. Ojos grandes y alargados, con membrana nictitante bien desarrollada. Las narinas presentan solapas muy pequeñas. Boca grande y arqueada con pliegues labiales moderadamente largos.
La primera dorsal, de forma triangular, es mucho mayor que la segunda; la cual, a su vez, es un poco más pequeña que la anal. Las pectorales son largas y falciformes, mientras que las pelvianas son pequeñas. La aleta caudal es de buen tamaño, con un lóbulo terminal grande y bien marcado, y un lóbulo inferior también grande (casi la mitad de largo que el superior).
El color es gris a gris pardusco en el dorso y flancos, y blanquecino en la zona ventral.

Foto: Ross Robertson, 2006
Dentición: Dientes similares en ambas mandíbulas: pequeños, con una cúspide principal inclinada hacia las comisuras y varias cuspidillas en la base del borde comisural. Los dientes centrales son rectos, casi simétricos, y un poco más pequeños. Varias filas funcionales.
Presenta un sinfisario, que puede estar ausente en la mandíbula superior.

Talla: Parece que pueden existir variaciones regionales. La longitud total máxima registrada es de 195 cm (ya os imagináis que se era una hembra; la máxima para los machos es de 175 cm). En general, miden al nacer unos 30-40 cm, y alcanzan la madurez ellos en torno a los 120-170 cm, y ellas hacia los 135-185 cm.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas de entre 6 y 52 crías según el tamaño de la madre. No obstante, su productividad biológica es bastante baja dada su longevidad (hasta 60 años) y su maduración tardía: las hembras son maduras sexualmente a partir de los 10 años de edad (algunos sostienen que entre los 13-15 años) y los machos entre 12-17.
Su tasa de crecimiento es también extremadamente lenta: en 1951 se colocó una etiqueta a un individuo de 135 cm con una edad estimada de 10 años; cuando 35 años después volvieron a capturarlo, tan sólo había crecido 6,5 cm.
La cópula tiene lugar en el borde de la plataforma continental; posteriormente las hembras se dirigen hacia las zonas de cría en aguas someras como bahías o estuarios para dar a luz, que suele ocurrir en los meses estivales, lo cual concuerda con la cita de Rodríguez Solórzano. El periodo de gestación es de unos 10-12 meses. Las crías permanecen en las zonas de cría entre uno y dos años.

Uno de los varios ejemplares capturados el pasado septiembre cerquita de Rianxo, en la ría de Arousa¹.
Dieta: Es un depredador oportunista y voraz de todo tipo de peces, pelágicos y de fondo, e invertebrados: arenques, sardinas, anchoas, salmones, merluza, lenguados, cangrejos, caracoles marinos, erizos de mar... Y tampoco hace ascos a los cefalópodos: pulpos, calamares, etc. 

Hábitat y distribución: El cazón es un habitante de las aguas de la plataforma continental desde el litoral hasta bastante mar adentro, si bien sin llegar al dominio oceánico. Es una especie demersal, aunque también muestra hábitos pelágicos, desde los 2 m hasta más allá de los 500 m. En ocasiones se le puede ver cerca de la superficie.

Fuente: FAO
Se encuentra en las aguas templadas y frías de casi todo el mundo: Atlántico oriental desde Noruega e Islandia hasta Suráfrica, Atlántico suroccidental, Mediterráneo, Pacífico oriental, Australia, Nueva Zelanda, etc.
Como ya señalamos, los cazones son especies capaces de llevar a cabo importantes desplazamientos. Pueden desplazarse en grupos que, al menos en determinadas zonas, presentan segregación por sexo y por talla. En verano viajan hacia el norte y en invierno en dirección contraria, hacia el sur.
Es (más bien era) un tiburón muy típico nuestra costa, tal como señalaban, hace más de 30 años, Rodríguez Solórzano et al.²:
É moi abundante en todo o litoral galego, adentrándose ó fondo das rías cando chega a época estival. Temos comprobado a súa presencia no Pedrido (Ría de Betanzos) onde causou pánico entre os bañistas. Péscase con palangre e comercialízase fresco no mercado.
Foto: Walter Heim.
Un reciente trabajo³ ha demostrado que no existe una población mundial panmíctica de Galerhinus galeus (es decir, formada por individuos que se reproducen entre si de forma aleatoria, con pocas limitaciones), sino que, al contrario, hay al menos 5 poblaciones genéticamente diferenciadas: África, Australia, Norteamérica, Sudamérica y Europa occidental (la del Mediterráneo no está suficientemente estudiada), con nula interconectividad genética entre si, debido posiblemente a las largas distancias entre las diversas cuencas oceánicas y a barreras relacionadas con la temperatura. Esto tiene serias implicaciones para la conservación de la especie, puesto que cada población constituye un stock único con un material genético propio que debe conservarse.

Pesca y estatus: Estamos ante una especie sumamente comercial tanto por su carne, que es excelente, y el aceite de su hígado, como, por supuesto, por sus aletas (en inglés norteamericano también se le conoce como soupfin shark, 'tiburón sopa de aleta'), de ahí que se la haya sometido a una intensa sobrepesca que ha llevado a diversas poblaciones en todo el mundo al borde del agotamiento. La situación es más que preocupante.
El cazón se captura con diferentes artes de red y anzuelo, y es también apreciado por los pescadores deportivos dada su combatividad.
Buena parte del cazón que capturamos en Galicia se va para la zona Mediterránea, donde su carne es muy apreciada: se consume fresca o salada.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus global de Vulnerable, si bien con especificaciones regionales. Así, la población del Atlántico nororiental se considera con Datos incompletos, junto con los stocks del Mediterráneo y Pacífico SE: los datos biológicos son limitados y también los referidos al volumen de capturas, pues no siempre el cazón se etiqueta correctamente, a veces se incluye bajo una etiqueta genérica, y muchas veces se catalogan como cazón especies similares, como las musolas (gen. Mustelus).
Por lo que respecta a otras regiones, las poblaciones del Atlántico SW se consideran En peligro crítico (en realidad, el cazón está a punto de extinguirse allí); en Australia y Sudáfrica, Vulnerable; en Nueva Zelanda, Casi amenazado y Preocupación menor en el Pacífico NE.

En Riveira (Foto: Toño Maño)

Se podían contar muchas más cosas del cazón, pero este post no se acabaría jamás. De modo que ahora os toca a vosotros. Si hemos logrado despertar el interés por este hermoso tiburón, ya sabéis: escribid "cazón" y dadle al "Enter"... Y también, por qué no, abrir una de aquellas viejas enciclopedias, por la T, por la E y, por supuesto, por la C.


=>Más información en: El viaje del cazón (Galeorhinus galeus).
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¹Gracias a Jacobo Alonso, que tuvo la amabilidad de hacerme llegar esta foto tan pronto la recibió. 
²Manuel Rodríguez Solórzano et al. Guía dos peixes de Galicia. Vigo: Galaxia, 1983.
³C. L. Chabot (2015). "Microsatellite loci confirm a lack of population connectivity among globally distribution populations of the tope shark Galeorhinus galeus (Triakidae)". Journal of Fish Biology, doi: 10.1111/jfb.12727.
Walker, T.I., Cavanagh, R.D., Stevens, J.D., Carlisle, A.B., Chiaramonte, G.E., Domingo, A., Ebert, D.A., Mancusi, C.M., Massa, A., McCord, M., Morey, G., Paul, L.J., Serena, F. & Vooren, C.M. 2006. Galeorhinus galeus. The IUCN Red List of Threatened Species 2006: e.T39352A10212764. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2006.RLTS.T39352A10212764.en. Consultado el 4 de marzo de 2016.


lunes, 8 de octubre de 2012

La grave situación de los tiburones del mar profundo (II)

Hígados de tiburones de profundidad desembarcados en Viana do Castelo (foto: APECE)

Éramos pocos y parió la abuela.
Ya no son sólo las aletas... ahora cada vez más es el hígado.

Desde hace muchos años, el aceite que se extrae del hígado del tiburón (1) se utiliza en la industria química (fabricación de lubricantes, por ejemplo), en la industria cosmética y también de la elaboración de suplementos dietéticos de Omega-3 cuya popularidad y, por tanto, demanda siguen en aumento.

El pasado 4 de octubre OCEANA publicó una nota de prensa alertando sobre una nueva y gravísima amenaza que se cierne sobre los tiburones de aguas profundas: la pesca ilegal por el aceite de sus hígados, que en estas especies suelen ser enormes (llegan a representar hasta una cuarta parte de su peso total). Esto es lo que les ha colocado en el centro de la diana de los pesqueros "legales", pero también infinitamente más preocupante aun ilegales, piratas. Si en los primeros hay algo de control (2), como indicamos en el post anterior, en los segundos ya os podéis imaginar, o tal vez no: en realidad es inimaginable. Angela Pauly, en el Blog de Oceana:
Los pescadores piratas han encontrado una mina de oro en los tiburones de profundidad y capturan ilegalmente estas vulnerables especies para vender su preciado aceite de hígado.
El panorama es muy, pero que muy grave y desalentador. Ya sabemos que los tiburones de aguas profundas son especies extremadamente vulnerables dada su longevidad y lentísima tasa reproductiva. Y sabemos también que, por motivos obvios, resulta absolutamente imposible pararles los pies a los piratas: camparán a sus anchas en tanto puedan seguir colocando su mercancía. Como los de Oceana se explican mucho mejor que yo, vamos a "fusilar" el contenido de su página:
Una fisura legal permite que el aceite de hígado de tiburón capturado en todo el mundo por piratas llegue a los consumidores de la UE como Omega 3.
[...] En los últimos meses, buques incluidos en listas negras internacionales por actividades pesqueras Ilegales, No Declaradas y No Reglamentadas (IUUC, en inglés) han intensificado las capturas de tiburones de profundidad en el Pacífico y el Atlántico. Aunque el reglamento comunitario sobre pesca IUU prohíbe la entrada al mercado de pescado capturado ilegalmente, una laguna legal permite introducir aceite de hígado de tiburón.

Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa, reclama acciones inmdiatas. "Especies tan vulnerables como los tiburones de profundidad han despertado una nueva fiebre del oro entre furtivos de todo el mundo, incluyendo buques que han estado relacionados con intereses europeos. Mientras las normas de la UE sobre pesca IUU dejen de lado este producto, las fronteras europeas estarán abiertas al aceite de hígado de tiburón".
[...] Con bajas tasas de crecimiento y madurez tardía, son especies muy vulnerables a la sobreexplotación. 
"La preocupación sobre la insostenibilidad de capturar tiburones de profundidad ha llevado a un número cada vez mayor de prohibiciones sobre estas pesquerías, incluso dentro de la UE", añade la Dra. Allison Perry, científica marina de Oceana. "Sin embargo, es una flagrante incoherencia que la UE prohíba su pesca pero deje abierta la puerta a que el aceite ilegal de hígado de tiburón entre al mercado europeo".
Desde 2011, se han detectado barcos pesqueros piratas con banderas de conveniencia capturando tiburones de profundidad con redes de enmalle en el Pacífico y el Atlántico Sur. Algunos de ellos [...] están en la lista negra de la Convención para la conservación de los recursos marinos vivos del Antártico (CCAMLR) por pescar ilegalmente merluza negra en el Océano Antártico. Continúna realizando actividades IUU y los beneficiarios de ellas parecen seguir sin ser castigados.
A ellos se suma el Northern Warrior, que no se encuentra en la lista negra pero ha estado pescando ilegalmente tiburones de profundidad en el Pacífico. Atracó en el puerto de Vigo en noviembre de 2011, donde permaneció hasta enero de 2012, fecha en que se trasladó a caladeros del Atlántico.

¿Qué se puede hacer? ¿Qué podemos hacer nosotros como ciudadanos? Pues muy poco, o mucho, según por donde se mire. Un aspecto fundamental, por lo que nos jugamos a nivel personal, es actuar responsablemente como consumidores en la medida de nuestras posibilidades, e intentar averiguar qué nos están vendiendo (4). Participar en las diferentes campañas que se están llevando a cabo fundamentalmente en la red para presionar a los gobiernos y que tomen medidas. Y no es una tontería: compartir información con la gente más próxima y hacer un simple y cómodo "click" desde nuestro sillón vale para mucho más de lo que nos creemos. Gracias a este tipo de cosas, por ejemplo, se ha conseguido lo que hasta hace bien poco era imposible: que diversas cadenas de hoteles y líneas aéreas hayan eliminado la mortífera sopa de aleta de sus menús al darse cuenta de que eso les daba mala imagen (un simple "click", daos cuenta). Y por supuesto hay que apoyar a las organizaciones conservacionistas, que parece que no, pero muchas veces consiguen cosas:
Oceana consiguió que Unilever eliminase el escualeno de tiburón de sus marcas de cosméticos, como Pond’s y Dove, y reemplazarlo con una versión vegetal. En América del Norte, Oceana logró que Vermont Country Store dejara de vender un producto de escualeno llamado “Oceana”. Además, Oceana trabaja para conseguir mejores medidas de gestión de los tiburones de aguas profundas.
Y para terminar (por ahora), volvemos a Angela Pauly:
El aceite de tiburón de profundidad contiene escualeno, empleado en los suplementos dietéticos de Omega-3, en cosmética y como lubricante industrial. ¿Sabías que también se puede extraer escualeno del aceite de oliva, el salvado de arroz y otras fuentes vegetales? No hace falta sacrificar tiburones de profundidad para ni para nuestra salud ni para nuestra belleza.
Quelvachos (Centrophorus granulosus) (Foto: APECE)

[Nota: Este tema tan preocupante del consumo no premeditado ni deseado de tiburón lo hemos tratado también en El tiburón que nos comemos sin querer.]

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(1) Recordemos que los tiburones carecen de vejiga natatoria como los demás peces. De manera que para el control de flotabilidad recurren fundamentalmente a su hígado, muy rico en aceites, más ligeros que el agua.
(2) Aun así los barcos "legales" también cometen barbaridades con total impunidad. Hace un tiempo estuve charlando con gente que trabaja en el Índico pescando tiburones de profundidad, al sur de Madagascar, y ellos mismos se daban cuenta de lo que estaban haciendo. Iban a lo que aquí se llama "gata" (Dalatias licha), justamente por su hígado: largaban el aparejo a unos 1000 metros... y el barco acababa llenándose hasta los topes... hasta que la zona quedaba vacía, tras lo cual se trasladaban a otra... y vuelta a empezar: "El año pasado éramos 4 barcos; éste ya somos 9. En menos de medio año lo dejamos vacío, y después nos iremos a otra parte". El aceite del hígado era lo más valioso, e iba fundamentalmente para Francia; la carne la metían en España por Portugal, ya que allí les resultaba más fácil. Un barco lo intentó una vez por Cádiz, lo pillaron y se les cayó el pelo (eso me dijeron). 
Os adjunto un vídeo que encontré en internet, de otro palangrero pescando legalmente en el Índico para que veáis el horror:



(3) Esto no es una cuestión baladí. Hace 15 días envié una carta absolutamente bienintencionada a una empresa gallega que comercializa estos productos para preguntarles de qué especies procedía el aceite del que extraían el "Omega-3 activo" de sus cápsulas, y si podían asegurarme que estaba libre o depurado de productos altamente nocivos como metales pesados (ya sabéis que la concentración es mayor en los peces de gran tamaño y longevidad, como atunes y tiburones, que en las especies más pequeñas como la sardina o el arenque), así como productos químicos de diversa índole, etc. Los beneficios de estos productos son lo suficientemente importantes (y contrastados) como para plantearme su consumo, pero, claro está, no a cualquier precio. Esta empresa tiene una línea de productos para niños... Todavía sigo sin respuesta. 

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sábado, 6 de octubre de 2012

La grave situación de los tiburones del mar profundo

Parte de un lance de arrastre en el que podemos distinguir varios tiburones de aguas profundas.

Acaba de publicarse un interesantísimo estudio (1) sobre las pesquerías de aguas profundas en la Comunidad Europea. Viene firmado por un grupo de especialistas internacionales procedentes de diversas disciplinas e instituciones europeas (por cierto, con un papel destacado de las gallegas), entre los que figuran Sebastián Villasante, del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago, Manel Antelo, del Departamento de Fundamentos de Análisis Económico también de la USC, o Gonzalo Macho, del Departamento de Bioloxía e Ecoloxía Animal de la Universidad de Vigo.

El trabajo, tan ambicioso como imprescindible, viene a dar cuenta de la gravísima situación en que se encuentran las poblaciones de las especies de aguas profundas de Europa, y aportando, al mismo tiempo, informaciones sumamente preocupantes sobre la ineficacia de las políticas pesqueras de la UE. No es que todo esto sea una novedad, pero sus aplastantes conclusiones son imprescindibles para fundamentar, una vez más, con datos objetivos e incontestables, cosas tan sospechadas y sabidas como el fracaso absoluto de la Política Pesquera Común por la desidia, desinterés e indisimulado sometimiento del poder político al económico, en este caso representado por el lobby de la pesca; por no hablar de los famosos TACs (Topes Admisibles de Capturas), que empezaron a funcionar allá por el 2002, y que ni se cumplen ni se hacen cumplir, aparte de que no se basan en criterios científicos, sino económicos (vamos, un cachondeo)... Y recordemos que se pusieron en marcha a raíz de un informe del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES en sus siglas en inglés) que declaraba que la explotación pesquera de la mayor parte de las especies de aguas profundas estaba fuera de los límites biológicos de seguridad. Nunca hasta ahora se había elaborado con tal detalle una panorámica general de la (in)eficacia de los TACs.

Los autores se propusieron estudiar los cambios en la profundidad media de la flota pesquera antes y después de la adopción de la Política Pesquera Común (es decir, entre 1950-1982 y 1983-2006); analizar el grado en que el Consejo de Europa sigue las recomendaciones científicas sobre capturas sostenibles; y determinar en qué medida la industria pesquera respetaba los límites de capturas acordados. Pues bien, sus conclusiones no pueden ser más desesperantes y deprimentes:
Lance de arrastre  en Hatton Bank
(Foto: Greenpeace)
  • Entre 1950 y 2006 la flota europea ha experimentado una expansión hacia aguas profundas, a medida que iba acabando con los stocks de aguas superficiales, de un promedio de 78 m, casi el doble que la flota mundial (42 m). La adopción de la Política Pesquera Común no ha variado esta tendencia.
  • La longevidad de las diferentes especies se incrementa con la profundidad, es decir, a mayor profundidad, mayor longevidad (de unos 13 años en la superficie a alrededor de 60 años en el fondo), lo que quiere decir que las especies se vuelven mucho más vulnerables a la sobreexplotación.
  • En el 60% aproximadamente de los casos investigados, los TACs establecidos no estaban basados en criterios científicos, y aun así tampoco se cumplían. Las flotas de los diferentes estados miembros sobrepasaron estas cuotas en el 50% de los casos investigados entre el 2002-2011. Las capturas reportadas las superaron en tres veces y media (ya ni pensemos en las no reportadas), y en algunos casos en hasta 28 veces.
En lo que respecta a los tiburones de aguas profundas (quelvachos, pailonas, tollos, etc.), la situación sólo puede calificarse de extrema debido a factores como una tasa reproductiva extremadamente baja (periodos de gestación muy largos y camadas muy pequeñas) que hace casi imposible el establecimiento de una pesquería sostenible. Aparte está el hecho de la existencia de cardúmenes con segregación sexual, lo que implica que un sólo lance puede cercenar para siempre las expectativas de supervivencia de una especie en una zona concreta. No en vano hace años que se está reclamando para estas especies un límite 0 de capturas.

Tiburones de aguas profundas en la lonja de Lorient (Foto: OCEANA)

Para completar un poco más esta información, os adjunto la nota de prensa emitida esta semana por The Bloom Association (la traducción no es muy allá -sí, es otra de las mías-, pero me sigue pareciendo infinitamente más digestiva que la de cualquier traductor de Google):

Un nuevo estudio revela graves deficiencias en la gestión de las especies europeas de aguas profundas, según la edición digital de la revista Ocean & Coastal Management de esta semana.

Sebastián Villasante y los coautores han analizado las recomendaciones científicas y el total admisible de capturas para los stocks de peces de aguas profundas desde 2002 hasta 2011. Se trata del primer análisis sistemático de la eficacia del régimen de gestión de la Comunidad Europea para estas especies. El estudio concluye que en el 6o% de los casos las cuotas eran superiores al valor recomendado por los científicos y que las capturas excedían las cuotas en el 50% de los casos.

"Las capturas que sobrepasaron la cuota, la superaron en un promedio de 3,5 veces; sin embargo, en algunos casos llegaron hasta superar en 28 veces las cuotas acordadas para especies de aguas profundas", explicó Sebastian Villasante, de la Universidad de Santiago de Compostela.

"Nuestro estudio muestra que el Consejo Europeo apenas tiene en consideración los dictámenes científicos sobre capturas sostenibles y que la industria pesquera no cumple los límites de capturas que se acuerdan. No es una sorpresa que la explotación de los stocks de aguas profundas esté fuera de los límites biológicos de seguridad, según el Consejo Internacional para la Exploración del mar (CIEM)", comentó Telmo Morato, coautor, procedente de la Universidad de las Azores, Portugal.

"Parte del problema es que las nuevas pesquerías se desarrollan a una velocidad muy superior a la que pueden mantener la comunidad científica y los legisladores para hacerles frente", sostiene Henrik Österblom, del Stockholm Resilience Centre. "La consecuencia es que algunos de los datos más importantes de cada especie se recogen mucho tiempo después de que sus poblaciones se han venido abajo".

El estudio demuestra que la longevidad media de las especies capturadas por la flota europea aumenta con la profundidad, desde los aproximadamente 13 años de las especies de aguas superficiales hasta los alrededor de 25 de las intermedias y los 60 de las especies de aguas profundas. De tal manera que pescar a más profundidad significa pescar especies más longevas y vulnerables.

Los resultados también indican que la expansión batimétrica de la flota europea en el periodo 1950-2006 es el doble que la de la flota mundial. Así, los pesqueros europeos han incrementado la profundidad de pesca un promedio de 78 metros, en tanto que la expansión de la flota mundial ha sido de 42 m.
 
"Este trabajo demuestra que la explotación de las especies de aguas profundas plantea serios problemas que se suman a los anteriormente identificados por los científicos, tales como la enorme cantidad de especies objeto de capturas accidentales (aproximadamente 100) por parte de los arrastreros de profundidad así como la destrucción del hábitat del fondo marino. Rebasar los dictámenes científicos y los límites de capturas establecidos no hacen más que agravar la calamitosa situación y enviar el claro mensaje de que nos encontramos muy lejos de una pesquería sostenible y bien gestionada", comentó Claire Nouvian, coautora del estudio y fundadora de la organización sin ánimo de lucro BLOOM.

"El reiterado incumplimiento por parte de los estados miembros de la UE de respetar las cuotas que se han aprobado, que para empezar son con frecuencia demasiado altas, demuestra lo difícil que resulta gestionar estas pesquerías de aguas profundas", concluye Matthew Gianni, coautor y consultor de pesquerías de aguas profundas de los Países Bajos. "Algunas pesquerías de aguas profundas capturan por encima de 50 o más especies y es necesario que tanto las capturas como las capturas accidentales estén más estrictamente reguladas y reportadas. Hace falta una revisión integral del régimen de gestión europeo de las pesquerías de aguas profundas para asegurar la sostenibilidad de las especies a largo plazo, en particular de aquellas que conocemos muy poco pero que son altamente vulnerables a la sobrepesca".

Este estudio se publica cuando el Parlamento Europeo comienza a debatir la propuesta de la Comisión Europea de 19 de julio de 2012 de revisión del régimen europeo de gestión del mar profundo y la eliminación gradual de la pesca de arrastre de fondo y redes de enmalle .
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Una última (y breve) reflexión sobre la pesca en el mar profundo y la más destructiva de todas sus "artes", el arrastre de fondo. Como el tema daría para unos cuantos posts bien largos y rellenos como los míos, de momento nos vamos a quedar con esta imagen: el fondo marino pasado y repasado por el imponente aparejo, con sus enormes portalones, sus plomos, sus cadenas, etc.

Foto: CRG Geociencias Marinas, Universidad de Barcelona
Y si todavía hiciesen falta más argumentos, ved un fondo arrasado y un fondo con vida:

Foto: OCEANA

Foto: OCEANA

[Ver también La grave situación de los tiburones del mar profundo II.]
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(1) Villasante S, Morato T, Rodríguez-González D, Antelo M, Österblom H, Watling L, Nouvian C, Gianni M, Macho G, "Sustainability of deep-sea fish species under the European Union Common Fisheries Policy." Ocean & Coastal Management. http://dx.doi.org/10.1016/j.ocecoaman.2012.07.033. Ver Abstract.
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