Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

martes, 10 de septiembre de 2013

Tiburón duende (Mitsukurina owstoni)

Foto: Juan Ignacio (SGHN-CEMMA)

Tiburón duende

Mitsukurina owstoni (Jordan, 1898)

(es. Tiburón duende; gal. Quenlla fuciñuda; in. Goblin shark; port. Tubarao-duende, tubarao-gnomo)

Familia: Mitsukurinidae
Orden: Lamniformes


"Capturan en aguas gallegas un raro ejemplar de tiburón duende rosado."
(Titular del Correo gallego del 3 de marzo de 2011.)

"Pescan el segundo tiburón duende en Galicia desde el 2003."
(Titular de La Voz de Galicia del 4 de marzo de 2011.)

Efectivamente, nuestro pequeño trocito de Atlántico también alberga al tiburón duende, uno de los tiburones más extraños de cuantos existen y una (otra) de nuestras joyas ictiológicas más extraordinarias y fascinantes. El bicho al que se refieren los titulares era un macho de 161 cm —uno de los 73 ejemplares registrados hasta aquella fecha en todo el mundo que había sido capturado a 400 m de profundidad por un arrastrero de Marín, el Gonzacove Uno, el mismo que había pescado el ejemplar del 2003, de 122 cm. Ambos Mitsukurina se conservan en el Museo da Natureza de la Sociedade Galega de Historia Natural en Ferrol.  
     La rareza de este maravilloso animal explica, en parte, que siga siendo un gran desconocido para el gran público, pero no justifica titulares como el primero, que como poco resulta chirriante. Hablar de "tiburón duende rosado" vale tanto como decir "Fotografía de una jirafa de cuello largo", "Han cazado una cebra a rayas", o "Vimos un perro que ladra". Todos los tiburones duende son así, rosados, particularmente en fresco. Sigamos leyendo.
     El tiburón duende fue descrito por primera vez en 1898 por el ictiólogo norteamericano David Starr Jordan a partir de un macho inmaduro de 107 cm capturado en 1897 cerca de Yokohama. El ejemplar había sido adquirido por el naturalista Alan Owston, quien, dándose cuenta de su rareza, lo remitió al profesor Karichi Mitsukuri, que fue quien se lo envió a Jordan para su estudio definitivo [véase Vieja noticia sobre un nuevo tiburón duende]. 
     Pero esto es solo una parte de la larga historia de este animal. El aspecto grotesco, como de monstruo arcaico, que le confieren tanto el larguísimo morro espatulado como, sobre todo, su mandíbula extremadamente protráctil dotada de larguísimos dientes como agujas, en nada desmiente su origen, pues se trata realmente de una criatura muy antigua, descendiente directo del Scapanorhynchus, un tiburón extinto que vivió en el Cretácico superior, hace unos 100 millones de años, y con el que guarda un parecido más que evidente.
     El Mitsukurina es el único lamniforme de aguas profundas. Esto unido a las relaciones genéticas descubiertas en el pequeño árbol de los Lamniformes, hace pensar que este grupo de tiburones tiene su origen en la zona epipelágica. La peculiar anatomía del duende sería una respuesta evolutiva a la vida en un entorno tan específico y hostil —mucha oscuridad y presas tan escasas como escurridizas donde la velocidad a la hora de nadar es menos importante que la eficacia de un buen disparo.

Foto: CEMMA
Descripción. Tiburón inconfundible. Tiene un cuerpo alargado, blando y fláccido —fofo, para entendernos—, y de tacto suave. Morro en forma de visera, aplanado dorsolventralmente, muy largo y apuntado como una flecha. La boca es larga y estrecha, en forma de U. Narinas en posición ventral, largas, transversas y muy retrasadas. Cinco aberturas branquiales laterales con los filamentos branquiales visibles desde el exterior. Las aletas dorsales son similares: pequeñas, bajas y más cortas que la anal. Las pectorales son muy pequeñas y las pélvicas, en cambio, son grandes y alargadas. La anal tiene base ancha y está muy retrasada. La caudal está abatida y es bastante larga, aproximadamente la mitad de larga que el cuerpo; su lóbulo inferior no está bien definido y el terminal está poco desarrollado. Todas las aletas tienen bordes redondeados.

Fotos: CEMMA
Por lo que respecta a su librea, suele decirse medio en broma que el tiburón duende es el único tiburón rosa que existe en el océano. Pero este color no se debido a ningún tipo de pigmento cutáneo, sino que, en realidad, es consecuencia de la sangre que circula por la densa red de capilares visible a través de una piel semi translúcida que suele ser de color blanquecino excepto en las aletas, más oscuras. Sólo son de color rosa los ejemplares recién capturados; a medida que transcurren las horas muchos van adquiriendo una tonalidad parduzca. De hecho, la comunidad científica no se dio plenamente cuenta de ello hasta 1976, cuando en un trabajo científico se publicaron las primeras fotografías en color de un ejemplar moribundo¹.

Talla. Aunque la mayoría de los ejemplares capturados oscilan entre los 2-3 m, el tiburón duende puede llegar a superar los 6 m. La longitud total máxima registrada hasta la fecha corresponde a la hembra de la imagen, estimada entre 540-617 cm. Fue capturada el 25 de julio del 2000 en el Golfo de México y representa el primer registro de la especie para estas latitudes del Atlántico occidental².

Foto tomada de Glenn R. Parsons. Sharks, Skates and Rays of the Gulf of Mexico.
Los machos posiblemente maduran entre los 260-380 cm, mientras que las hembras es probable que a partir de los 400 cm. Se desconoce la talla de nacimiento, aunque los ejemplares más pequeños en natación libre de que se tiene noticia fueron un macho de 81,7 cm y una hembra de 92,8 cm.

Dentición. Dientes similares en ambas mandíbulas, muy largos y agudos, con una sola cúspide y dispuestos en más de una serie funcional. Los dientes centrales de la mandíbula superior son un poco más largos que el tercero, del que los separa un pequeño diastema. Los centrales inferiores son muy prominentes y curvados. Los dientes posteriores tienen cúspides bajas aptas para triturar.

Foto: Gonzalo Mucientes
Reproducción. Muy poco o nada conocida. Se cree que es vivíparo aplacentario como los demás lamniformes, con oofagia y camadas muy bajas, pero son datos que necesitan ser confirmados. También se desconoce su ciclo reproductivo. Como otras especies de aguas profundas, probablemente su tasa reproductiva es muy baja: crecimiento lento, madurez tardía, periodos de gestación largos y baja producción.

Foto: Juan Ignacio (SGHN-CEMMA)
Dieta. En su mayor parte a base de teleósteos (Macruridae, Stomiidae), cefalópodos y crustáceos (decápodos, isópodos), y también basura. El análisis de contenidos estomacales indica que se alimenta en o cerca del fondo y también en aguas intermedias.
Muchas de las criaturas de la zona mesopelágica realizan migraciones verticales, y tal vez, según algunos autores, el tiburón duende haga pequeños desplazamientos en su busca, aunque no puede decirse que sea un gran nadador. Lo cierto es que, más que desplazarse activamente en busca de una presa, su particular estructura y diseño corporal musculatura muy laxa, aletas pequeñas, blandas y redondeadas, lóbulo superior caudal muy largo y abatido, etc. apuntan más bien a un nadador lento y poco o nada activo que prefiere esperar, prácticamente inmóvil en la columna de agua su flotabilidad es casi neutra, hasta que una se ponga a su alcance. Para ello dispone de un espectacular sistema de detección de futura comida, en el que podemos destacar unos ojos pequeños pero plenamente funcionales, con un iris capaz de contraerse, a diferencia de muchas especies, para captar la más mínima luz procedente de la superficie, y un morro larguísimo repleto de sensores eléctricos. 
     Cuando al fin el objetivo se sitúa a la distancia adecuada, se pone en marcha la espectacular maquinaria de caza: la mandíbula superior, extremadamente protráctil, se dispara gracias a un mecanismo³ que permite su proyección a una velocidad de vértigo. Al mismo tiempo se crea un fuerte movimiento de succión mediante la expansión de la faringe y la acción del basihial —una estructura similar a la lengua—, grande y móvil, que ocupa la mayor parte de la superficie de la mandíbula inferior. La presa, ensartada por decenas de dientes largos y afilados como agujas, se ve arrastrada inexorablemente hacia el interior de la boca cuando la mandíbula regresa a su posición inicial.

Foto: Gonzalo Mucientes
El mecanismo mandibular. Recientemente se ha podido estudiar a fondo el funcionamiento del disparo de las mandíbulas del duende mediante el análisis de cinco vídeos y las conclusiones no pueden ser más impresionantes: las mandíbulas se proyectan a una velocidad de 3,1 metros por segundo a una distancia equivalente al 8,6-9,4% de la longitud corporal total, de lejos la mayor entre todos los tiburones. Los científicos lo denominan el sistema del "tirachinas" y esquematizan así sus fases principales:

Las cifras indican milésimas de segundo. Adaptado a partir de Nakaya et al., Scientific Reports, 2016.
  • A: La mandíbula inferior desciende rápidamente y se retrae en el sentido de la flecha.
  • B: Momento de máxima retracción de la mandíbula inferior y de máxima tensión. Ambas llegan a una abertura superior a 110º. La cabeza se levanta. Los cartílagos mandibulares rotan hacia fuera descubriendo los dientes. Los cartílagos basihial y ceratohial son empujados posteroventralmente. El esfuerzo y tensión desplegada se reflejan en los ojos, que ya no tienen una forma redonda, sino verticalmente ovalada, y en la piel de las aberturas branquiales, que se estira dejando ver los filamentos.
  • C: Fase de disparo. La mandíbulas se proyectan hacia delante; la superior a una velocidad máxima de 1,60 m/s, la inferior a 3,14 m/s.
  • D: Fase de agarre. Las mandíbulas se cierran sobre la víctima. la cabeza se abate.
  • E: Momento de máxima protrusión.
A continuación viene la fase de retracción. Las mandíbulas vuelven paulatinamente a su posición inicial. La tensión disminuye. Los ojos vuelven a ser redondos y la piel vuelve a cubrir los filamentos branquiales.



Hábitat y distribución. Especie demersal a mesopelágica que se encuentra en el talud medio y superior y en el exterior de la plataforma continental, y en montañas submarinas; raramente cerca de la superficie. Su rango batimétrico abarca desde los 96 hasta más allá de los 1300 m (se ha encontrado un diente suyo clavado en un cable submarino tendido a 1370 m), si bien aparentemente con preferencia entre los 270-960 m, cota en la que que se han producido la mayoría de las capturas. Los individuos de tallas superiores a los 300 cm (LT) no se han registrado a menos de 270 m de profundidad. La mayoría de los registros han sido de juveniles capturados cerca del fondo de la plataforma exterior y el talud superior, lo cual hace pensar que los adultos tienen un rango batimétrico diferente que les mantiene fuera de la cota de los aparejos.
Antes se pensaba que era una especie bentónica, pero el análisis de contenidos estomacales ha revelado una importante presencia de peces e invertebrados mesopelágicos, además de que algunas capturas se han producido en estas aguas.

Según Ebert et al. Sharks of the World, Wild Nature Press, 2013.
Distribución amplia aunque discontinua, tal vez más amplia de lo que conocemos en la actualidad. El avance y expansión de las pesquerías de aguas profundas seguramente servirán para ampliar este mapa. Pero no sólo las pesquerías. En abril del 2003, y en apenas quince días, se produjo un número espectacular de capturas en la parte noroccidental de Taiwan: entre 100 y 300 ejemplares, según las fuentes, algunos de hasta 4 metros de longitud total. Según algunos pescadores, la mayoría eran machos. Las mandíbulas, por cierto, fueron vendidas por 1500 y 4000 dólares, dependiendo de su estado y tamaño. Ocurrió tras un fuerte terremoto, y fue el primer registro de Mitsukurina en la isla.
Se encuentra en el Atlántico oriental desde el golfo de Vizcaya hasta el golfo de Guinea (Francia, España, Portugal, Madeira, Senegal), y Suráfrica. Atlántico occidental: golfo de México, Belice, Surinam, Guyana, Guayana Francesa, y áreas de la franja sur. Índico occidental: Suráfrica (Kwala Zulu Natal), Mozambique. Pacífico occidental: Japón, costa sur de Australia, Nueva Zelanda; Pacífico oriental: sur de California (EEUU).

Pesca y estatus. En general carece de interés comercial, si bien en algunas partes su blanda carne se consume salada. Normalmente forma parte de las capturas accidentales de las pesquerías de aguas profundas, sobre todo con arrastre y palangre de fondo.
Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor. De momento no existen datos de una tendencia poblacional negativa en las esporádicas capturas, y posiblemente su distribución sea bastante más amplia de lo que indican los registros, como ya se ha dicho.

Ejemplar exhibido en el acuario de Tokio en enero de 2007, donde apenas sobrevivió una semana (Foto: Reuters/Tokyo Sea Life Park)
POSTDATA: "Cepesma exhibirá en Luarca un tiburón duende." (Titular de La Voz de Galicia del 10 de diciembre de 2011). El ejemplar fue capturado... a ver si lo adivináis... por un arrastrero de Marín... el Gonzacove Dos (uy, casi), en aguas portuguesas. Era el ejemplar número 76 del registro mundial.

Con toda probabilidad seguirán apareciendo tiburones duende en nuestras aguas, capturados de forma accidental. Aunque lo deseable sería que siguiesen en el mar, vivos, si van a seguir apareciendo en los aparejos, ojalá siga siendo a este ritmo, lento, flojo, desganado, como son ellos.

>>Véase también Encuentro con un duende.


[Mi agradecimiento a la SGHN en la persona de Juan Ignacio, a la CEMMA (Pablo y Ángela) y a Gonzalo Mucientes por la cesión totalmente desinteresada de sus fotografías.]
____________________
¹Véase Teruya Uyeno, Kezue Nakamura & Susumu Mikami (1976). "On the Body Coloration and an Abnormal Specimen of the Goblin Shark, Mitsukurina owstoni Jordan". Bulletin of the Kanagawa Prefectural Museum, Natural Science, 9: 67-72.
²El animal acabó enredado en el cabo de un aparejo calado a una profundidad de 919-1099 m. Se trata del primer registro de la especie en la zona. La medición tuvo que hacerse a partir de las fotografías, ya que los pescadores se deshicieron del tiburón y sólo conservaron las mandíbulas: tomaron como referencia el diámetro del cabo que rodea la cabeza (2,06 cm) en esta segunda imagen:
Foto tomada de la página elasmollet.org
Véase Glenn R. Parsons, G. Walter Ingram Jr. & Ralph Havard (2002). "First record of the goblin shark Mitsukurina owstoni, Jordan (Family Mitsukurinidae) in the Gulf of Mexico". Southeastern Naturalist, 1(2), pp. 189-192.
³"Las mandíbulas del tiburón duende están altamente especializadas para ser proyectadas con rapidez desde la cabeza, como en algunos teleósteos mesopelágicos, en parte propulsadas por un doble grupo de ligamentos tensores elásticos de las articulaciones mandibulares. El primer grupo de ligamentos está situado en la bisagra entre la cabeza del ceratohial y el cartílago de Meckel (mandíbula inferior), en ambos lados; el segundo grupo se extiende por la cabeza de la hiomandíbula en una cavidad entre el ceratohial y el cartílago de Meckel en lo dos lados. Cuando las mandíbulas se retraen hacia la boca, los ligamentos se estiran, pero se relajan cuando se proyectan hacia delante, y aparentemente funcionan, junto con los largos músculos preorbitales, como una catapulta, lanzando las mandíbulas hacia la presa." Leonard J. V. Compagno (2002). Sharks of the World. Volume 2: Bullhead, Mackerel and Carpet Sharks (Heterodontiformes, Lamniformes and Orectolobiformes). FAO, Roma, p. 70.

Uj, mandíbula superior; lj, mandíbula inferior; cc, condrocráneo; hm, cartílago hiomandibular; ch, cartílago ceratohial; bh, cartílago batihial (fuente: Nakaya et al., Scientific Reports, 2016).

Kazuhiro Nakaya, Taketeru Tomita, Kenta Suda, Keiichi Sato, Keisuke Ogimoto, Anthony Chappell, Toshihiko Sato, Katsuhiko Takano & Yoshio Yuki (2016). "Slingshot feeding of the goblin shark Mitsukurina owstoni (Pisces: Lamniformes: Mitsukurinidae)". Scientific Reports, 6:27786, doi:10.1038/srep27786.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada