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lunes, 29 de abril de 2013

Marrajo negro (Isurus paucus)

Foto Gonzalo Mucientes

Marrajo negro

Isurus paucus (Guitart Manday, 1966)

(es. Marrajo negro, marrajo carite, marrajo de aleta larga; gal. Marraxo azul de aletas longas; in. Longfin Mako; por. Tubarao-anequim-de-gadanha.)

Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae


El marrajo negro es una criatura por la que es difícil no sentir debilidad y fascinación. Por su aspecto se diría que se trata de un marrajo corriente y moliente, como su primo el Isurus oxyrinchus; o sea, un tiburón pelágico muy bonito, imponente y tal, pero que no debe de resultar excesivamente difícil observar y estudiar en su hábitat natural, al menos no más que los demás. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Estamos, seguramente, ante el más misterioso de todos los lámnidos, ante un tiburón que no se deja ver con facilidad, que quiere pasar desapercibido... y que de momento lo está consiguiendo. Cuantas más cosas queremos aprender sobre él, más esquivo y reservado se muestra, en una inconsciente estrategia de seducción en la que, por lo demás, hemos caído —gustosamente unos cuantos.

Y es que teniendo todo lo necesario para convertirse en una estrella de los documentales como sus dos primos más famosos el I. oxyrinchus y el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias): un magnífico cuerpo perfectamente estilizado, una buena dentadura y un careto que no se parece precisamente al de un osito panda, este pez ha optado por la discreción y el silencio, por mantenerse alejado de la mirada de los científicos y tratar de vivir su vida sin molestar ni ser molestado. Haced la prueba, y veréis que en la red existen comparativamente muy pocas fotografías del I. paucus y apenas un puñado de vídeos de ejemplares vivos. Y algo parecido ocurre con la información general, que tiende a ser escasa y fragmentaria, no admite comparación, cualitativa y cuantitativamente, con la existente sobre sus primos.

Es notable que hasta 1966 el Isurus paucus no fue descrito por los científicos como especie individual, aunque los pescadores de las Azores ya lo conocían desde hacía tiempo.

Foto de A. M. Arias (Ictioterm) tomada en Vigo en 2008.
El marrajo negro es muy raro en nuestras aguas. De hecho, no figura en ninguna guía específica sobre fauna ictiológica de Galicia, aunque si, en cambio, en las más recientes ediciones de las guías de Compagno y Ebert (1), así como en las fichas correspondientes de fishbase y de la IUCN Red List. Por eso lo hemos traído hasta aquí. Es la excusa perfecta para darnos el gustazo de presentároslo y también de explicar su problemática. Es un soberbio tiburón que vale la pena conocer.

Descripción: Como todos los lamniformes, el I. paucus posee un cuerpo fusiforme, con grandes aberturas branquiales laterales, un morro cónico y un pedúnculo caudal dotado de fuertes quillas laterales; igualmente, la cola es homocerca, en forma de media luna.
Foto de la NOAA Observer Program tomada de Wikipedia
Su cuerpo es alargado como el de su congénere el Isurus oxyrinchus, con el que guarda un gran parecido. Pero, entre otras diferencias, el morro es más grueso y romo, menos afilado; las aletas pectorales son rectas, anchas en sus extremos y (rasgo fundamental) bastante más largas, tanto o más que la longitud de la cabeza.
Los ojos son redondos, sin membrana nictitante y moderadamente grandes (su diámetro es aproximadamente el tercio de la longitud del morro). La boca tiene forma de 'U' ligeramente parabólica.
La primera dorsal es alta y de ápice redondeado, y se origina claramente por detrás del margen posterior de las pectorales. La segunda dorsal es diminuta, como la anal, y en posición más adelantada que ésta; ambas tienen una base pivotante. El lóbulo terminal de la aleta caudal está bien diferenciado.
La librea es de un color azul oscuro a pizarroso en el dorso, que a veces se aclara hacia un gris azulado en los flancos, mientras que la superficie ventral es blanquecina. En los adultos y subadultos, la parte inferior del morro y las mandíbulas son de un color oscuro que cubre también la práctica totalidad de las aberturas branquiales. Las aletas pélvicas son completamente oscuras. Los cambios de coloración son bruscos, bien delimitados. 

Detalle de la boca parasitada (foto de Gonzalo Mucientes)
Dentición: Dientes muy parecidos a los del marrajo (Isurus oxyrinchus), aunque menos flexionados y, los anteriores, no recurvados. Son similares en las dos mandíbulas: de base ancha y cúspide alta, estrecha y afilada, ligeramente inclinada hacia las comisuras; tienen sección semicircular y bordes lisos y cortantes.
Como se aprecia en la imagen, el tercer diente superior es más pequeño que los siguientes, y va seguido de un pequeño diastema.
De 24-26 dientes en la mandíbula superior y 22-26 en la inferior, distribuidos en varias filas funcionales.

Talla: Es el segundo lámnido más grande después del tiburón blanco. La longitud total máxima registrada es de 417 cm (unos 430 cm, según Ebert et al, 2013), si bien la media habitual se sitúa en torno a los 2 metros. Miden al nacer entre 97-120 cm; los machos alcanzan la madurez sexual entre 190-228 cm y las hembras a partir de los 245 cm.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas bajas de unos dos a 8 crías. Los fetos practican la oofagia y, se especula, el canibalismo intrauterino. No hay datos sobre ciclo reproductivo, periodo de gestación, longevidad, etc. Posiblemente se aproxima a la costa para dar a luz.

Foto Gonzalo Mucientes
Dieta: Poco conocida. A base de pequeños peces óseos que forman cardúmenes y de cefalópodos pelágicos. En 1972 se capturó en el Índico una hembra de 3,4 m con el pico (la espada) de un pez espada clavado en el abdomen, pero no parece que el Xiphias forme parte de la dieta habitual, como es el caso del I. oxyrinchus.
Sus grandes ojos parecen apuntar a un cazador de profundidad que posiblemente confíe en el sentido de la vista para detectar al menos a una parte de sus presas que estaría formada por calamares bioluminiscentes. Esto explicaría por qué las capturas de I. paucus en aguas del norte de Cuba son mayores entre los 110-220 m que entre los 18-90 m, y más abundantes cuando el palangre está equipado con varitas de cyalume junto a la carnada.
La estructura de sus aletas pectorales, largas, anchas y delgadas, apunta a un animal menos activo y de movimientos más lentos que el eléctrico I. oxyrinchus. En general su forma corporal parece adaptada para patrullar lentamente la zona epipelágica del océano, al modo de la tintorera (Prionace glauca) y el jaquetón oceánico (Carcharhinus longimanus).

Hábitat y distribución: El marrajo negro es un tiburón epipelágico oceánico de aguas cálidas y templadas posiblemente de todo el mundo, particularmente el Atlántico occidental y el Pacífico central. Posiblemente su rango batimétrico es mayor que el del I. oxyrinchus —razón por la cual caen tan pocos en los palangres del marrajo, según sostienen algunos autores—, pero faltan datos que lo confirmen.

Resulta sumamente complicado dibujar un mapa de distribución bien definido debido tanto a la escasez y dispersión de los registros, como a la sospecha, más que fundada, de que muchas capturas han pasado desapercibidas al ser fácilmente confundible con el Isurus oxyrinchus. En el mapa de abajo están marcadas en rojo las zonas conocidas y con rayas las áreas de posible distribución:

Fuente: FAO, 2013
Como veis, existen más conjeturas que certezas. De ahí que resulten de vital importancia trabajos como el realizado por dos científicos gallegos de primera fila, Gonzalo Mucientes y Rafael Bañón, junto con el científico portugués Nuno Queiroz, y que ha sido recientemente publicado en el Journal of Applied Ichthyology (2). Se trata de una actualización de los datos de distribución de la especie en el Atlántico norte central, en zonas de las que carecíamos de ellos.

Mapa tomado del blog Ecología Azul
Los puntos indican las posiciones de los nuevos registros, uno de los cuales (merece la pena destacarlo) se ha convertido en la cita más septentrional hasta el momento: 44.88N/40.55W correspondientes a un espécimen de 87 kg (que, podríamos decir, ostenta el nuevo récord de "septentrionalidad", si tal cosa existiese). Este fundamental estudio viene a demostrar que la distribución del Isurus paucus puede ser más amplia de lo que se creía, con las evidentes consecuencias a la hora de elaborar cualquier plan de gestión.

Foto de Rodrigo Friscione tomada de Shark Diver Magazine.

Pesca y estatus: Suele formar parte de las capturas accidentales de las pesquerías del espada, el atún y de especies de tiburones de mayor valor comercial como la tintorera (Prionace glauca) o el marrajo (Isurus oxyrinchus). Aunque se comercializa para consumo humano, la carne del marrajo negro es de peor calidad que la del I. oxyrinchus, de mucha menor consistencia, de modo que posiblemente muchas capturas se descartan, con toda probabilidad habiéndoles arrancado previamente las aletas.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Vulnerable, a falta de más datos concluyentes para determinar su verdadera situación. Es muy poco lo que conocemos de este tiburón, y por encima los datos de capturas no son fiables porque es fácil confundirlo con su congénere, como ya hemos señalado.
Lo que nadie discute es que las poblaciones mundiales han experimentado importantes descensos cuyo alcance, sin embargo, nos es desconocido. Por eso algunas estimaciones se basan en cálculos indirectos, por ejemplo en relación a las poblaciones de especies como el marrajo azul, en cuyos aparejos cae con frecuencia el marrajo negro: si las poblaciones de I. oxyrinchus del Atlántico norte han caído un 50%, lo más probable es que las del I. paucus hayan sufrido la misma o parecida evolución.

El problema fundamental al que nos enfrentamos es el desconocimiento: ¿Cuál es la distribución real del Isurus paucus? ¿Cómo es su dinámica poblacional? ¿Y su biología? ¿Cuál es el verdadero volumen de sus capturas? ¿Qué consecuencias debemos extraer de todo ello para su conservación?

Foto Gonzalo Mucientes

En resumen: el marrajo negro es mucho menos abundante que el marrajo azul, su ritmo reproductivo y tasa de crecimiento son sensiblemente inferiores, y no sabemos cuántos ejemplares caen cada año en los aparejos.
Es para estar preocupados. ¿O no?


[Una breve nota de agradecimiento a Gonzalo Mucientes por su apoyo y generosidad en la cesión de sus propias fotografías y a Rafa Bañón por el artículo, por acordarse.]
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(1) Compagno, Leonard J. V.  Sharks of the World. Volume 2: Bullhead, Mackerel and Carpet Sharks (Heterodontiformes, Lamniformes and Orectolobiformes). Roma: FAO, 2002. (En cambio, en la edición anterior, de 1984 [FAO Species Catalogue. Vol. 4. Sharks of the World, Part 1: Hexanchiformes to Lamniformes. Roma: FAO], Galicia no aparece como zona de distribución).
Compagno, Leonard J. V. et al. Guía de campo de los tiburones del mundo. Barcelona: Omega, 2005.
Ebert, David A., Matthias F. W. Stehmann. FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. Rome: FAO, 2013.
(2) Mucientes, G., Rafael Bañón, Nuno Queiroz. "Updated distribution range of longfin mako Isurus paucus (Lamniformes: Lamnidae) in the North Atlantic". Journal of Applied Ichthyology. Febrero, 2013, ISSN 0175-8659.
Hay que destacar que este trabajo está basado en datos suministrados por los propios pescadores (libros de pesca, etc.). Aunque de vez en cuando criticamos su labor, es justo reconocer también que no pocas veces el sector colabora con los científicos aportando información sumamente relevante. Los mariñeiros son los que están a diario en el mar y en algunos casos tienen mejores conocimientos que los científicos.


lunes, 15 de abril de 2013

Los ojos del tiburón blanco

Fotografía de David Litchfield.

¿Os acordáis del memorable monólogo de Quint?:
"Una de sus características es... sus ojos sin vida, de muñeca, ojos negros y quietos. Cuando se acerca a uno, se diría que no tiene vida, hasta que le muerde... Esos pequeños ojos negros se vuelven blancos, y entonces... ah, entonces se oye un grito tremendo y espantoso; el agua se vuelve de color rojo; y a pesar del chapoteo y del griterío, ves como esas fieras se acercan y te van despedazando."
Lo escribió el propio actor que lo encarnaba, el grandísimo Robert Shaw, a partir de la versión que John Milius había elaborado del guión de Howard Sackler.

Foto de Michael Scholl (tomada de www.telegraph.co.uk)
Hay que reconocer que en el plano dramático el acierto de Shaw fue absoluto. Incluso hoy en día, casi 40 años después del estreno de Tiburón, en nuestro imaginario colectivo todavía persiste la estremecedora imagen de un ser infernal cuyos ojos negros, desprovistos de vida, parecen observarnos fija y desapasionadamente desde esperando su momento. De algún modo nos recuerdan las oscuras cuencas vacías de una calavera sonrisa maléfica incluida.

En el plano de la realidad, en cambio, las cosas son bastante diferentes. Ni el tiburón es un bicho sanguinario y maléfico, ni sus ojos son negros como la muerte. De cerca y con la luz adecuada, lo que observamos son en realidad unos ojos de un azul muy oscuro en los que es posible distinguir la forma circular del iris, capaz de orientarse para enfocar un objeto. O sea, como cualquier vertebrado vivito y (nunca mejor dicho) coleando: un elefante, un lobo o la vecina del 4ºD.

Aquel monstruo de tintes casi metafísicos, erigido a partir de la película de Spielberg en símbolo de una naturaleza irracional y hostil, se ha transformado de pronto en un magnífico ser vivo de extraordinaria belleza que no nos cansamos de admirar.

Impresionante fotografía de Juanmi Alemany realizada en Guadalupe.
De vez en cuando uno necesita abstraerse de todos esos problemas que nos angustian a todas horas, de la realidad tan hostil que tenemos ahí afuera, y refugiarse en la contemplación de un animal tan bello. Aunque sea durante unos pocos instantes, con un post tan breve como este.

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[Otros ojos bien diferentes son los de los tiburones de aguas profundas. Os recomiendo que visitéis el post Los ojos de la cañabota. Ya veréis.]


miércoles, 10 de abril de 2013

La pesca insostenible: el caso de China

Pesca a bordo del palangrero chino 'Jing Lu Yuang No 005'. (Foto: Alex Hofford, Greenpeace).
De fuera vendrán que buenos nos harán. En el post anterior, tercer capítulo dedicado a las subvenciones a la pesca insostenible, hablamos de España y de la no muy positiva fama de su flota pesquera, y señalábamos como otros países con infinitamente menos escrúpulos estaban ocupando los espacios que ésta se veía obligada a abandonar por la aplicación de una serie de normativas, normalmente desarrolladas a partir de unos criterios políticos, con los que podemos discrepar e incluso, alguna que otra vez, incluso estar de acuerdo.
     En Europa estas decisiones políticas y sus justificaciones, así como los acuerdos de pesca firmados con terceros países, suelen ser de dominio público. Es decir, están a disposición del ciudadano u organismo que desee valorar y evaluar por si mismos su idoneidad y sus resultados (si bien es verdad que hay una tendencia a permitir que sean las empresas privadas y no los países los titulares de cada convenio, lo cual sustraería del dominio público los términos firmados, favoreciendo de este modo el secretismo y con él las malas prácticas). Incluso es posible disponer de datos oficiales más o menos realistas, más o menos falsificados, de tonelajes, desembarcos, etc. Y además existe un cuerpo de inspectores que a veces hasta funciona. Aunque no lo creáis, esto supone una cierta garantía frente a los desmanes que se podrían cometer si no existiesen. Por eso cuando nuestros barcos abandonan una zona de pesca de cualquier parte de África, pongamos por caso, y esta pasa a ser ocupada por barcos de un país como China... la cosa es para echarse a temblar. Si, como es tradición, el gobierno chino no muestra demasiados escrúpulos a la hora de envenenar a sus ciudadanos y destrozar su propio país, no es difícil imaginar qué le importará arrasar el resto del planeta, como lo demuestra la destrucción masiva de arrecifes que se está llevando a cabo en el Mar de China (en aguas, pese a su nombre, que no le pertenecen).

¡Que vienen los chinos! Desde finales del siglo XX y comienzos del XXI, la flota pesquera de China ha experimentado una vertiginosa expansión hacia caladeros de otros lugares del mundo a medida que el país ha ido incrementando exponencialmente su influencia económica y mejorando su infraestructura pesquera: arrastreros, palangreros, cerqueros, cefalopoderos chinos están ya presentes prácticamente en todo el planeta, como muestra este gráfico:

Fuente: Pauly, Belhabib, Blomeyer et al (2013)
Hablamos de 3432 pesqueros operando en las zonas económicas exclusivas de 93 países de todo el mundo, exceptuando el Ártico de momento y las costas norteamericanas y europeas.

Los piratas de la China. La flota china está arrasando ilegalmente las aguas de naciones como Korea, Japón, Filipinas, Indonesia, Vietnam, Malasia, diversos países de África (Sudáfrica incluida), llegando hasta Centroamérica y Sudamérica. Algunos países han tomado medidas ciertamente duras, como el hundimiento de buques y la detención de sus tripulaciones. Sudáfrica apresó tres pesqueros, y un guardacostas argentino hundió un arrastrero que faenaba ilegalmente en su costa. Cada vez más países están adoptando medidas similares¹.

La aleta de tiburón. No hace falta recordar, cuando hablamos de pesca y de China, la importancia del comercio de aleta: China es el motor principal de la destrucción de las poblaciones de tiburones en todo el mundo. Como ejemplo, las antes riquísimas poblaciones de zonas de Ecuador, Colombia, Costa Rica y un largo etc. están siendo arrasadas por la acción directa o indirecta de los chinos, con la complicidad, por supuesto, de grupos locales de poder.

China declara a la FAO el 9% del total de sus capturas globales. Acaba de publicarse un trabajo² sumamente esclarecedor llevado a cabo por un equipo de veinte investigadores que se propusieron realizar un cómputo lo más realista posible de las toneladas de pescado capturado en todo el mundo por la flota de este país. Dada la imposibilidad de obtener de sus autoridades datos fiables de capturas y desembarques, y dado también el secretismo que igualmente envuelve los convenios de pesca con terceros países, los autores de este necesario estudio han tenido que recurrir a fuentes no oficiales artículos científicos, informes y noticias de prensa, consultas a expertos en pesca local, etc. y aplicar sobre los resultados obtenidos un complejo cálculo estadístico. Se trataba de conocer qué está ocurriendo realmente, cuánto pescado se retira del mar, y a qué debemos atenernos a la hora de plantear y desarrollar medidas de protección y conservación de los recursos pesqueros (suponiendo, claro está, una voluntad política a nivel internacional que no existe). Si no sabemos lo que hay y, especialmente, lo que no hay, el mar está definitivamente condenado.
     El estudio calcula 2000-2011 un total de 4,1 millones de toneladas de pescado al año con un valor de 11 500 millones de dólares durante el periodo 2000-2011. China reporta a la FAO una media anual de 368 000 toneladas.
Fuente: Pew Environmental Group (www.PewEnvironment.org/research-programs)

África impunemente saqueada. Casi el 75% de las capturas proceden de África, con cerca de 3 millones de toneladas solo de sus costas occidentales, las más afectadas por la pesca ilegal en todo el planeta, estimándose que más de un tercio de las capturas son IUU³ (siglas en inglés para la pesca ilegal, no declarada o no reglamentada). Es más que probable que China esté cometiendo un robo a gran escala, no solo enviando a su flota a faenar ilegalmente, sino, por ejemplo, firmando acuerdos pesqueros fraudulentos o que directamente no se cumplen (uno firma por tantas toneladas y se captura el triple o el cuádruple). Además, en ciertos lugares del continente operan las mafias chinas con total impunidad, con la complicidad, en unos cuantos casos, de las autoridades locales. Comunidades enteras de pescadores se están viendo obligadas a quedarse en tierra al ver sus zonas tradicionales de pesca literalmente arrasadas por estos piratas.
     Según datos de Greenpeace, el número de pesqueros con bandera china que operan en África ha pasado de 13 en 1985 a 462 en 2013. Solo esta organización detectó 114 casos de pesca ilegal (sin licencia o en zonas prohibidas) en aguas de Gambia, Guinea, Mauritania, Senegal y Sierra Leona, 60 de ellos por parte una compañía pesquera estatal.
     El ejemplo de Guinea es sangrante e ilustrativo. Cuando este país empobrecido empleaba sus escasos recursos para luchar contra el Ébola, los arrastreros chinos aprovecharon para arrasabar más impunemente si cabe sus aguas territoriales.
     En África se encuentran las aguas más ricas y productivas del planeta. ¿Hace falta explicar más?

Ojo con las generalizaciones. Por supuesto, es importante matizar que cuando hablamos de China no nos estamos refiriendo al conjunto del sufrido país. No todos los ciudadanos chinos apoyan las irresponsables políticas de sus gobernantes, en este y en otros temas. De hecho, existen cada vez más personalidades y asociaciones comprometidas en alertar, hasta donde se les permite, sobre estos temas y educar a sus conciudadanos en el tema del finning, su labor es fundamental—, en muchos casos rozando la heroicidad. Debe quedar claro que cuando hablamos, genéricamente, de "chinos" nos referimos a su establishment, al siniestro conglomerado de mafias, empresas y políticos que mangonea el destino de esa inmensa nación, no a su ciudadanía, tan respetable como la nuestra.
     Y además aquí también cocemos habas, y de qué manera.

Pesqueros chinos en el puerto de Haikou, al norte de la isla de Hainan (AFP/STR)
Actualización a 7 de abril de 2013: Mauritania, tras deshacerse de los cefalopoderos españoles alegando señales de agotamiento de los stocks, ha franqueado la entrada de sus caladeros a la terrorífica flota china, cabe suponer que a buen precio. Además de lo que están arrasando bajo la superficie... acabamos de conocer la noticia del macabro hallazgo de decenas de miles de alcatraces empaquetados como "corvina" en las bodegas de estos pesqueros.     A su lado, los españoles somos monjas clarisas.
     Pinchando AQUÍ accederéis a la noticia (en francés) acompañada de unas ilustrativas imágenes.

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¹Véase el Huffington Post del 12-VI-2016.
²Pauly, D., Belhabib, D., Blomeyer, R., Chenung, W. W. W.L., et al. "China's distant-water fisheries in the 21st century". Fish and Fisheries, 23 de marzo de 2013. doi: 10.1111/faf.12032. 
Podéis descargarlo pinchando aquí.
Ver también, además de la página citada de Pew Environment, el excelente resumen de John Vidal en Business Green, de The Guardian.
³"How China's trawlers are emtying Guinea's oceans", en www.bbc.com.
Véase noticia en The Guardian del 20-V-2015.