Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

martes, 24 de septiembre de 2013

Los ojos de la cañabota

Foto de Juan Ignacio (SGHN-CEMMA)

En general los tiburones tienen un sentido de la vista bastante bien desarrollado. Ven más y mejor de lo que nos creíamos.
La forma y tamaño de los ojos de cada especie varía en función de las características de su hábitat; es decir, están perfectamente adaptados al entorno que cada una ha elegido para edificar su nicho. Los de los tiburones que viven en aguas turbias como las de los ríos, donde la visión apenas es de utilidad, suelen ser muy pequeños. En cambio, los ojos de los grandes depredadores de aguas más someras e iluminadas, donde el campo de visión se amplia considerablemente, tienden a ser más grandes y sofisticados, y algunos muy parecidos a los de los mamíferos. En ellos podemos distinguir un iris y una pupila capaz de dilatarse y contraerse para regular la cantidad de luz que entra hacia la retina, como hemos visto en Los ojos del tiburón blanco.

En cambio, los tiburones que habitan la perpetua penumbra de las aguas profundas poseen unos grandes ojos verdes, fluorescentes, diseñados para captar la más mínima radiación lumínica procedente de la lejana superficie. Son ojos extraños, fríos, como de otro mundo. Pero llenos de misterio y belleza.


Foto de Juan Ignacio (SGHN-CEMMA).
Esta hembra de 4,5 m fue capturada en Camariñas en 2006.

Para saber más de este extraordinario tiburón, os invito a visitar el post Cañabota (Hexanchus griseus).

viernes, 20 de septiembre de 2013

Nueva guía, nuevas especies

Imagen tomada de la página oficial de Facebook de Sharks of the World.

Acaba de publicarse una nueva guía de tiburones: David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth.
Se trata básicamente de la actualización de la que en el 2005 publicaron Compagno y Fowler contando igualmente con las extraordinarias ilustraciones de Dando —la que fue editada en España por Omega (1), pero con diferencias más que notables. 
Cuestiones científicas aparte, el libro es una maravilla, tanto por su cuidadísima edición como por el diseño de los contenidos —textos, gráficos, dibujos, fotografías—. Esto lo convierte en uno de esos libros que uno abre por el simple placer de recorrer sus páginas, demorándose aquí y allá sin ningún objetivo concreto excepto el puro disfrute. Cuenta además con una excelente introducción donde se tratan todos los aspectos relativos al mundo de los tiburones: biología, conservación, etc., con un buen puñado de ilustraciones y fotos en color. Una gozada.
En cuanto a las novedades, pues ya os imagináis que hay unas cuantas. Al fin y al cabo, en esto de los tiburones ocho años son muchos años. Se recogen casi 60 especies nuevas (siempre respecto de la guía del 2005) y se eliminan 12. Evidentemente no aparecen las últimas especies descubiertas, como el Hemiscyllium halmahera, por lo que en cierto modo puede decirse que la guía ya está un poco desfasada... ¡nada más salir! Pero esto, cuando tratamos de tiburones, es ley de vida: constantemente se descubren nuevas especies y se descartan otras, de tal manera que la lista está siempre bien lejos de ser definitiva, como un horizonte inalcanzable (este es uno de los principales motivos por los que estas criaturas nos atraen tanto, nos resultan tan fascinantes: son puro misterio). Tan rápido puede llegar a ir la cosa, que a veces no da tiempo ni a incluirlas como corresponde en el libro. Un ejemplo elocuente y extremo lo tenéis un poco más abajo, en los Centrophorus (fam. Centrophoridae, orden Squaliformes).
Además de las nuevas incorporaciones, también se observan cambios en algunas adjudicaciones de géneros y de especies, pero muy pocos en la organización de los órdenes y de algunas familias que piden a gritos una revisión y, seguramente, una reestructuración, como en el caso de los centrofóridos (Centrophoridae, Squaliformes) o los esciliorrínidos (fam. Scyliorhinidae, Carcharhiniformes), tal vez porque todavía no existen estudios y propuestas lo bastantes sólidas y convincentes. Aun así, la gran novedad es el nacimiento de un nuevo orden de tiburones. La familia de los tiburones de clavos, Echinorhinidae, abandona el orden de los Squaliformes para formar uno propio: Echinorhiniformes. Como quien al fin consigue mudarse a una casita propia.

Os he preparado una lista con las novedades más importantes de este nuevo Sharks of the World: las nuevas especies que se han incorporado, así como los cambios en los géneros y las especies respecto de la guía del 2005, que aparecen en rojo. El asterisco detrás de un nombre indica que la especie ya no es válida y por tanto no figura aquí


HEXANCHIFORMES
   Chlamydoselachidae
     Chlamydoselachus africana <Chlamydoselachus sp. A

SQUALIFORMES
   Squalidae
     Cirrhigaleus australis
     Squalus albifrons <Squalus sp. B
     Squalus altipinnis <Squalus sp. C 
     Squalus brevirostris
     Squalus bucephalus
     Squalus chloroculus
     Squalus crassispinus <Squalus sp. D 
     Squalus edmundsi
     Squalus formosus
     Squalus grahami <Squalus sp. F 
     Squalus griffini
     Squalus nasutus <Squalus sp. E 
     Squalus notocaudauts <Squalus sp. A 
     Squalus hemipinnis
     Squalus lalannei
     Squalus montalbani
     Squalus raoulensis
     Squalus suckleyi

   Centrophoridae
     Centrophorus granulosus (2) <Centrophorus acus, C. granulosus, C. niaukang
     Centrophorus seychellorum
     Centrophorus westraliensis
     Centrophorus zeehaani

   Etmopteridae

     Etmopterus burgessi
     Etmopterus compagnoi
     Etmopterus joungi
     Etmopterus sculptus
     Etmopterus sheikoi <Miroscyllium sheikoi
     Etmopterus viator

   Somniosidae

     Somniosus sp. A (*)

PRISTIOPHORIFORMES
   Pristiophoridae 
     Pristiophorus delicatus <Pristiophorus sp. B
     Pristiophorus nancyae <Pristiophorus sp. D
     Pristiophorus sp. A (*)
 
SQUATINIFORMES
   Squatinidae
     Squatina albipunctata <Squatina sp. A
     Squatina caillieti
     Squatina guggenheim <Squatina punctata
     Squatina legnota
     Squatina occulta <Squatina guggenheim 
     Squatina pseudocellata <Squatina sp. B

HETERODONTIFORMES
   Heterodontidae
     Heterodontus omanensis <Heterodontus sp. A

ORECTOLOBIFORMES
   Parascylliidae
     Parascyllium elongatum

   Brachaeluridae

     Brachaelurus colcloughi <Heteroscyllium colcloughi

   Orectolobidae

     Orectolobus floridus
     Orectolobus halei
     Orectolobus hutchinsi <Orectolobus sp. A
     Orectolobus leptolineatus
     Orectolobus parvimaculatus
     Orectolobus reticulatus

   Hemiscylliidae

     Hemiscyllium galei
     Hemiscyllium henryi
     Hemiscyllium michaeli

CARCHARHINIFORMES
   Scyliorhinidae
     Apristurus ampliceps <Apristurus sp. D
     Apristurus australis <Apristurus sp. G
     Apristurus bucephalus <Apristurus sp. F
     Apristurus melanoasper <Apristurus sp. C
     Apristurus sp. A (*)
     Apristurus sp. B (*)
     Apristurus sp. E (*)
     Asymbolus galacticus
     Atelomycterus baliensis
     Atelomycterus marnkalha
     Bythaelurus alcocki (*)
     Bythaelurus giddingsi <Bythaelurus sp. B
     Bythaelurus incanus <Bythaelurus sp. A
     Cephaloscyllium albipinnum <Cephaloscyllium sp. A
     Cephaloscyllium cooki
     Cephaloscyllium hiscosellum
     Cephaloscyllium maculatum
     Cephaloscyllium pardelotum
     Cephaloscyllium pictum
     Cephaloscyllium sarawakensis
     Cephaloscyllium signourum
     Cephaloscyllium speccum <Cephaloscyllium sp. E
     Cephaloscyllium stevensi
     Cephaloscyllium variegatum <Cephaloscyllium sp. B
     Cephaloscyllium zebrum <Cephaloscyllium sp. D
     Cephaloscyllium sp. C (*)
     Cephaloscyllium sp. (*)
     Cephalurus sp. A (*)
     Figaro boardmani <Galeus boardmani 
     Figaro striatus <Galeus sp. B
     Galeus priapus
     Halaelurus maculosus
     Halaelurus sellus
     Haploblepharus kistnasamyi <Haploblepharus sp. A 
     Holohalaelurus favus <Holohalaelurus regani (subespecie NE) 
     Holohalaelurus grennian <Holohalaelurus sp. A   
     Parmaturus albimarginatus
     Parmaturus albipenis
     Parmaturus bigus <Parmaturus sp. A
     Parmaturus lanatus

   Proscylliidae
     Proscyllium magnificum <Proscyllium sp. A

   Pseudotriakidae

     Gollum sulluensis <Gollum sp. A
     Planonasus parini <"Musolón pigmeo"

   Triakidae 
     Hemitriakis complicofasciata (librea juvenil) <Hemitriakis sp. A
     Hemitriakis indroyonoi
     Iago mangalorensis <Iago sp. A 
     Mustelus albipinnis
     Mustelus ravidus
     Mustelus stevensi <Mustelus sp. B
     Mustelus walkeri
     Mustelus widodoi
     Mustelus sp. A (*) 

   Hemigaleidaegmail
     Hemigaleus australiensis <Hemigaleus sp. A

   Carcharhinidae 
     Carcharhinus coatesi
     Carcharhinus tjutjot
     Carcharhinus sp. A (*) 
     Glyphis fowlerae <Glyphis sp. B 
     Glyphis garricki <Glyphis sp. C 
     Glyphis sp. A (*) 
     Lamiopsis tephrodes
     Scoliodon macrorhynchos

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(1) Leonard Compagno, Marc Dando, Sarah Fowler (2006). Guía de campo de los tiburones del mundo. Omega, Barcelona.
(2) "...el examen reciente de un número de especies [de quelvachos], combinado con la investigación molecular, ha revelado que al menos tres quelvachos de gran talla previamente reconocidos, C. acus, C. granulosus y C. niaukang, son en realidad una y la misma especie. Estas tres "especies" fueron descritas en una amplia zona geográfica a partir de especímenes de diferentes tallas, cada uno de los cuales presentaba dentículos dérmicos muy distintos. Sin embargo, ahora sabemos que estos rasgos, que inicialmente servían para distinguir las tres especies antes bien conocidas, son características de desarrollo relacionadas con el tamaño del pez, no con la especie. Desgraciadamente esta información nos ha llegado demasiado tarde para incorporarla a este libro, pero a partir de ahora las tres deberían denominarse C. granulosus, que fue el primer nombre científico publicado para esta especie y por tanto tiene preferencia sobre los otros dos, más recientes."


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domingo, 15 de septiembre de 2013

Sobre la supuesta "plaga" de tintoreras en Galicia

Foto publicada en La Voz de Galicia del 9-IX-2013.
La semana pasada, el 9 de septiembre, La Voz de Galicia informaba a su manera del elevado número de avistamientos de tintoreras (Prionace glauca) que se ha producido esta temporada en nuestro litoral. El tratamiento de la noticia es ostensiblemente mejorable, por decirlo de alguna manera, desde el título, "Galicia petada de tiburones", y la referencia a la música de Tiburón, hasta su último párrafo. No merecería ni ser tenida en cuenta aquí si no fuera porque son muchos los lectores de este diario que se han quedado con la mosca detrás de la oreja. Así que vamos a intentar aclarar un poco el asunto y, de paso, contar unas cuantas cosas sobre nuestras extraordinarias quenllas, tintoreras o tiburones azules, como prefiráis llamarlas.

1. Nada de otro mundo. Lo primero que uno se pregunta es: ¿Qué esperaban encontrarse en el mar? ¿Lirones caretos? En nuestro mar siempre ha habido tiburones. Unas temporadas hay más, otras menos. Como las sardinas. Unas veces se los ve cerca de la costa, otras veces no tanto. Todo depende de factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento... y por supuesto que haya realmente un número suficiente de tiburoncitos en el agua. Si uno se toma la molestia de bucear en las hemerotecas o de recoger los testimonios de nuestros viejos pescadores, comprobará que hace unos cuantos años sí que había tiburones en nuestro litoral, y de todo tipo. Ahora desde luego que no. No obstante —cabe preguntarse—, teniendo en cuenta el número de avistamientos, ¿no podría hablarse de una recuperación de las poblaciones? Pues bien, suponiendo que todos estos testimonios fuesen fiables, no hay evidencia alguna que sustente semejante hipótesis. Más bien sucede lo contrario: todos los datos apuntan a un descenso de las poblaciones del Atlántico, no a un incremento. No en vano figura en la lista roja de la IUCN con el estatus de Casi amenazado.

Tintorera en las Azores. Foto de Joaquín Gutiérrez.
2. Objetivo de la flota pesquera. Y es que la quenlla sigue siendo uno de los principales objetivos de nuestra flota palangrera, la nuestra y la portuguesa. Su carne es muy valiosa, y no digamos sus aletas. En absoluto es verdad que "haya dejado de ser especie objetivo de los pescadores por su escaso interés comercial" (las negritas son mías). La redactora de la noticia no tenía más que leer de vez en cuando su periódico para darse cuenta de ello. Por ejemplo, el 27 de mayo de este año se publicaba la noticia de la captura, por un palangrero de Coruña, de 10 000 kilos de tintorera "a una distancia de 130 millas, unos 250 km, de la torre de Hércules".

3. Jóvenes y "pezqueñines". La gran mayoría de las tintoreras que podemos observar en nuestras costas son crías y juveniles, por la sencilla razón de que el Golfo de Vizcaya, Galicia y Portugal forman parte de una amplia zona de cría de la especie. Los partos tienen lugar a comienzos de la primavera, y los jóvenes, a diferencia de sus mayores más viajeros, suelen permanecer en la misma zona hasta que cumplen los 2-3 años o alcanzan los 130 cm de longitud (desde los 35-44 cm que miden al nacer). De ahí que no resulte del todo extraño que de vez en cuando algunas se acerquen más de la cuenta, por el motivo que sea, tal como sucedió hace unos años con los ejemplares de esas dos imágenes (que, por supuesto, fueron noticia de La Voz de Galicia):

Arteixo, 12-IX-2009 (Foto: La Voz de Galicia)
Malpica,29-VI-2011 (Foto: La Voz de Galicia)
Y llegamos al caso, al que también alude el articulito de marras, de esta cría de 70 cm que pescaron hace poco dentro de la dársena de Coruña, adonde pudo llegar bien porque se había desorientado, bien porque los jureles estaban demasiado ricos, bien porque estaba enferma, o tal vez, como se explica en la noticia, porque había sido descartada, todavía con vida, por un pesquero. No se puede decir sea un hecho portentoso o prodigioso, aunque ciertamente no es habitual.
La voz de Galicia, 3-IX-2013.
La tintorera es uno de los tiburones más prolíficos. Sus camadas oscilan entre las 4 y las 135 crías, aunque normalmente suelen andar por las 15-30. Tal variabilidad probablemente está relacionada con el tamaño de la madre, desde los 220 cm en que las hembras alcanzan la madurez sexual hasta los casi 4 m (380 cm), que es la longitud total máxima registrada.

4. Doble nacionalidad. Como curiosidad, la tintorera es uno de nuestros tiburones más viajeros. Diferentes estudios de marcado han descubierto patrones migratorios verdaderamente sorprendentes. Muchas de las tintoreras que se aparean en ciertas zonas del Atlántico occidental cruzan el océano a lomos de la Corriente del Golfo para dar a luz aquí (los machos se quedan allí: el descanso del guerrero). Y lo verdaderamente prodigioso es que algunas son capaces de almacenar el esperma del macho hasta que llegan a la madurez sexual... ¡durante el viaje! A continuación viajan hacia el sur, aprovechando la Corriente de las Canarias, para tomar la Corriente Ecuatorial del Norte de regreso a casa. Como quien toma la AP-9, pero sin que le roben. En total, unos 15 000 km.
Gráfico tomado de la excelente página elasmo-research.org.
Esto quiere decir que tal vez muchas de las tintoreritas que nos encontramos por aquí tienen doble nacionalidad, norteamericana y española, de modo que ojo con maltratarlas, a ver si nos van a bombardear.

5. Conclusión. No hagáis ni caso de noticias como esta, y menos cuando están escritas en un tono tan infantiloide, sensacionalista y falto de rigor y ecuanimidad. Ni "plaga" ni "aguas infestadas de tiburones" (la redactora debería recibir un curso urgente de semántica), ni nada parecido... Eso sólo ocurre en las malas películas que tanto nos gustan, no aquí. No hay razón para alarmarse.
En realidad, deberíamos sentir gratitud —y orgullo por tener la posibilidad de contemplar, aquí mismo en nuestro océano, a una criatura de tan extraordinaria belleza.

Foto de Tony Meyer.


>> Más noticias de avistamientos en Una cría de tintorera en Corrubedo.
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(1) Véase por ejemplo Noticias antiguas de tiburones.

martes, 10 de septiembre de 2013

Tiburón duende (Mitsukurina owstoni)

Foto: Juan Ignacio (SGHN-CEMMA)

Tiburón duende

Mitsukurina owstoni (Jordan, 1898)

(es. Tiburón duende; gal. Quenlla fuciñuda; in. Goblin shark; port. Tubarao-duende, tubarao-gnomo)

Familia: Mitsukurinidae
Orden: Lamniformes


"Capturan en aguas gallegas un raro ejemplar de tiburón duende rosado."
(Titular del Correo gallego del 3 de marzo de 2011.)

"Pescan el segundo tiburón duende en Galicia desde el 2003."
(Titular de La Voz de Galicia del 4 de marzo de 2011.)

Efectivamente, nuestro pequeño trocito de Atlántico también alberga al tiburón duende, uno de los tiburones más extraños de cuantos existen y una (otra) de nuestras joyas ictiológicas más extraordinarias y fascinantes. El bicho al que se refieren los titulares era un macho de 161 cm —uno de los 73 ejemplares registrados hasta aquella fecha en todo el mundo que había sido capturado a 400 m de profundidad por un arrastrero de Marín, el Gonzacove Uno, el mismo que había pescado el ejemplar del 2003, de 122 cm. Ambos Mitsukurina se conservan en el Museo da Natureza de la Sociedade Galega de Historia Natural en Ferrol.  
     La rareza de este maravilloso animal explica, en parte, que siga siendo un gran desconocido para el gran público, pero no justifica titulares como el primero, que como poco resulta chirriante. Hablar de "tiburón duende rosado" vale tanto como decir "Fotografía de una jirafa de cuello largo", "Han cazado una cebra a rayas", o "Vimos un perro que ladra". Todos los tiburones duende son así, rosados, particularmente en fresco. Sigamos leyendo.
     El tiburón duende fue descrito por primera vez en 1898 por el ictiólogo norteamericano David Starr Jordan a partir de un macho inmaduro de 107 cm capturado en 1897 cerca de Yokohama. El ejemplar había sido adquirido por el naturalista Alan Owston, quien, dándose cuenta de su rareza, lo remitió al profesor Karichi Mitsukuri, que fue quien se lo envió a Jordan para su estudio definitivo [véase Vieja noticia sobre un nuevo tiburón duende]. 
     Pero esto es solo una parte de la larga historia de este animal. El aspecto grotesco, como de monstruo arcaico, que le confieren tanto el larguísimo morro espatulado como, sobre todo, su mandíbula extremadamente protráctil dotada de larguísimos dientes como agujas, en nada desmiente su origen, pues se trata realmente de una criatura muy antigua, descendiente directo del Scapanorhynchus, un tiburón extinto que vivió en el Cretácico superior, hace unos 100 millones de años, y con el que guarda un parecido más que evidente.
     El Mitsukurina es el único lamniforme de aguas profundas. Esto unido a las relaciones genéticas descubiertas en el pequeño árbol de los Lamniformes, hace pensar que este grupo de tiburones tiene su origen en la zona epipelágica. La peculiar anatomía del duende sería una respuesta evolutiva a la vida en un entorno tan específico y hostil —mucha oscuridad y presas tan escasas como escurridizas donde la velocidad a la hora de nadar es menos importante que la eficacia de un buen disparo.

Foto: CEMMA
Descripción. Tiburón inconfundible. Tiene un cuerpo alargado, blando y fláccido —fofo, para entendernos—, y de tacto suave. Morro en forma de visera, aplanado dorsolventralmente, muy largo y apuntado como una flecha. La boca es larga y estrecha, en forma de U. Narinas en posición ventral, largas, transversas y muy retrasadas. Cinco aberturas branquiales laterales con los filamentos branquiales visibles desde el exterior. Las aletas dorsales son similares: pequeñas, bajas y más cortas que la anal. Las pectorales son muy pequeñas y las pélvicas, en cambio, son grandes y alargadas. La anal tiene base ancha y está muy retrasada. La caudal está abatida y es bastante larga, aproximadamente la mitad de larga que el cuerpo; su lóbulo inferior no está bien definido y el terminal está poco desarrollado. Todas las aletas tienen bordes redondeados.

Fotos: CEMMA
Por lo que respecta a su librea, suele decirse medio en broma que el tiburón duende es el único tiburón rosa que existe en el océano. Pero este color no se debido a ningún tipo de pigmento cutáneo, sino que, en realidad, es consecuencia de la sangre que circula por la densa red de capilares visible a través de una piel semi translúcida que suele ser de color blanquecino excepto en las aletas, más oscuras. Sólo son de color rosa los ejemplares recién capturados; a medida que transcurren las horas muchos van adquiriendo una tonalidad parduzca. De hecho, la comunidad científica no se dio plenamente cuenta de ello hasta 1976, cuando en un trabajo científico se publicaron las primeras fotografías en color de un ejemplar moribundo¹.

Talla. Aunque la mayoría de los ejemplares capturados oscilan entre los 2-3 m, el tiburón duende puede llegar a superar los 6 m. La longitud total máxima registrada hasta la fecha corresponde a la hembra de la imagen, estimada entre 540-617 cm. Fue capturada el 25 de julio del 2000 en el Golfo de México y representa el primer registro de la especie para estas latitudes del Atlántico occidental².

Foto tomada de Glenn R. Parsons. Sharks, Skates and Rays of the Gulf of Mexico.
Los machos posiblemente maduran entre los 260-380 cm, mientras que las hembras es probable que a partir de los 400 cm. Se desconoce la talla de nacimiento, aunque los ejemplares más pequeños en natación libre de que se tiene noticia fueron un macho de 81,7 cm y una hembra de 92,8 cm.

Dentición. Dientes similares en ambas mandíbulas, muy largos y agudos, con una sola cúspide y dispuestos en más de una serie funcional. Los dientes centrales de la mandíbula superior son un poco más largos que el tercero, del que los separa un pequeño diastema. Los centrales inferiores son muy prominentes y curvados. Los dientes posteriores tienen cúspides bajas aptas para triturar.

Foto: Gonzalo Mucientes
Reproducción. Muy poco o nada conocida. Se cree que es vivíparo aplacentario como los demás lamniformes, con oofagia y camadas muy bajas, pero son datos que necesitan ser confirmados. También se desconoce su ciclo reproductivo. Como otras especies de aguas profundas, probablemente su tasa reproductiva es muy baja: crecimiento lento, madurez tardía, periodos de gestación largos y baja producción.

Foto: Juan Ignacio (SGHN-CEMMA)
Dieta. En su mayor parte a base de teleósteos (Macruridae, Stomiidae), cefalópodos y crustáceos (decápodos, isópodos), y también basura. El análisis de contenidos estomacales indica que se alimenta en o cerca del fondo y también en aguas intermedias.
Muchas de las criaturas de la zona mesopelágica realizan migraciones verticales, y tal vez, según algunos autores, el tiburón duende haga pequeños desplazamientos en su busca, aunque no puede decirse que sea un gran nadador. Lo cierto es que, más que desplazarse activamente en busca de una presa, su particular estructura y diseño corporal musculatura muy laxa, aletas pequeñas, blandas y redondeadas, lóbulo superior caudal muy largo y abatido, etc. apuntan más bien a un nadador lento y poco o nada activo que prefiere esperar, prácticamente inmóvil en la columna de agua su flotabilidad es casi neutra, hasta que una se ponga a su alcance. Para ello dispone de un espectacular sistema de detección de futura comida, en el que podemos destacar unos ojos pequeños pero plenamente funcionales, con un iris capaz de contraerse, a diferencia de muchas especies, para captar la más mínima luz procedente de la superficie, y un morro larguísimo repleto de sensores eléctricos. 
     Cuando al fin el objetivo se sitúa a la distancia adecuada, se pone en marcha la espectacular maquinaria de caza: la mandíbula superior, extremadamente protráctil, se dispara gracias a un mecanismo³ que permite su proyección a una velocidad de vértigo. Al mismo tiempo se crea un fuerte movimiento de succión mediante la expansión de la faringe y la acción del basihial —una estructura similar a la lengua—, grande y móvil, que ocupa la mayor parte de la superficie de la mandíbula inferior. La presa, ensartada por decenas de dientes largos y afilados como agujas, se ve arrastrada inexorablemente hacia el interior de la boca cuando la mandíbula regresa a su posición inicial.

Foto: Gonzalo Mucientes
El mecanismo mandibular. Recientemente se ha podido estudiar a fondo el funcionamiento del disparo de las mandíbulas del duende mediante el análisis de cinco vídeos y las conclusiones no pueden ser más impresionantes: las mandíbulas se proyectan a una velocidad de 3,1 metros por segundo a una distancia equivalente al 8,6-9,4% de la longitud corporal total, de lejos la mayor entre todos los tiburones. Los científicos lo denominan el sistema del "tirachinas" y esquematizan así sus fases principales:

Las cifras indican milésimas de segundo. Adaptado a partir de Nakaya et al., Scientific Reports, 2016.
  • A: La mandíbula inferior desciende rápidamente y se retrae en el sentido de la flecha.
  • B: Momento de máxima retracción de la mandíbula inferior y de máxima tensión. Ambas llegan a una abertura superior a 110º. La cabeza se levanta. Los cartílagos mandibulares rotan hacia fuera descubriendo los dientes. Los cartílagos basihial y ceratohial son empujados posteroventralmente. El esfuerzo y tensión desplegada se reflejan en los ojos, que ya no tienen una forma redonda, sino verticalmente ovalada, y en la piel de las aberturas branquiales, que se estira dejando ver los filamentos.
  • C: Fase de disparo. La mandíbulas se proyectan hacia delante; la superior a una velocidad máxima de 1,60 m/s, la inferior a 3,14 m/s.
  • D: Fase de agarre. Las mandíbulas se cierran sobre la víctima. la cabeza se abate.
  • E: Momento de máxima protrusión.
A continuación viene la fase de retracción. Las mandíbulas vuelven paulatinamente a su posición inicial. La tensión disminuye. Los ojos vuelven a ser redondos y la piel vuelve a cubrir los filamentos branquiales.



Hábitat y distribución. Especie demersal a mesopelágica que se encuentra en el talud medio y superior y en el exterior de la plataforma continental, y en montañas submarinas; raramente cerca de la superficie. Su rango batimétrico abarca desde los 96 hasta más allá de los 1300 m (se ha encontrado un diente suyo clavado en un cable submarino tendido a 1370 m), si bien aparentemente con preferencia entre los 270-960 m, cota en la que que se han producido la mayoría de las capturas. Los individuos de tallas superiores a los 300 cm (LT) no se han registrado a menos de 270 m de profundidad. La mayoría de los registros han sido de juveniles capturados cerca del fondo de la plataforma exterior y el talud superior, lo cual hace pensar que los adultos tienen un rango batimétrico diferente que les mantiene fuera de la cota de los aparejos.
Antes se pensaba que era una especie bentónica, pero el análisis de contenidos estomacales ha revelado una importante presencia de peces e invertebrados mesopelágicos, además de que algunas capturas se han producido en estas aguas.

Según Ebert et al. Sharks of the World, Wild Nature Press, 2013.
Distribución amplia aunque discontinua, tal vez más amplia de lo que conocemos en la actualidad. El avance y expansión de las pesquerías de aguas profundas seguramente servirán para ampliar este mapa. Pero no sólo las pesquerías. En abril del 2003, y en apenas quince días, se produjo un número espectacular de capturas en la parte noroccidental de Taiwan: entre 100 y 300 ejemplares, según las fuentes, algunos de hasta 4 metros de longitud total. Según algunos pescadores, la mayoría eran machos. Las mandíbulas, por cierto, fueron vendidas por 1500 y 4000 dólares, dependiendo de su estado y tamaño. Ocurrió tras un fuerte terremoto, y fue el primer registro de Mitsukurina en la isla.
Se encuentra en el Atlántico oriental desde el golfo de Vizcaya hasta el golfo de Guinea (Francia, España, Portugal, Madeira, Senegal), y Suráfrica. Atlántico occidental: golfo de México, Belice, Surinam, Guyana, Guayana Francesa, y áreas de la franja sur. Índico occidental: Suráfrica (Kwala Zulu Natal), Mozambique. Pacífico occidental: Japón, costa sur de Australia, Nueva Zelanda; Pacífico oriental: sur de California (EEUU).

Pesca y estatus. En general carece de interés comercial, si bien en algunas partes su blanda carne se consume salada. Normalmente forma parte de las capturas accidentales de las pesquerías de aguas profundas, sobre todo con arrastre y palangre de fondo.
Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor. De momento no existen datos de una tendencia poblacional negativa en las esporádicas capturas, y posiblemente su distribución sea bastante más amplia de lo que indican los registros, como ya se ha dicho.

Ejemplar exhibido en el acuario de Tokio en enero de 2007, donde apenas sobrevivió una semana (Foto: Reuters/Tokyo Sea Life Park)
POSTDATA: "Cepesma exhibirá en Luarca un tiburón duende." (Titular de La Voz de Galicia del 10 de diciembre de 2011). El ejemplar fue capturado... a ver si lo adivináis... por un arrastrero de Marín... el Gonzacove Dos (uy, casi), en aguas portuguesas. Era el ejemplar número 76 del registro mundial.

Con toda probabilidad seguirán apareciendo tiburones duende en nuestras aguas, capturados de forma accidental. Aunque lo deseable sería que siguiesen en el mar, vivos, si van a seguir apareciendo en los aparejos, ojalá siga siendo a este ritmo, lento, flojo, desganado, como son ellos.

>>Véase también Encuentro con un duende.


[Mi agradecimiento a la SGHN en la persona de Juan Ignacio, a la CEMMA (Pablo y Ángela) y a Gonzalo Mucientes por la cesión totalmente desinteresada de sus fotografías.]
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¹Véase Teruya Uyeno, Kezue Nakamura & Susumu Mikami (1976). "On the Body Coloration and an Abnormal Specimen of the Goblin Shark, Mitsukurina owstoni Jordan". Bulletin of the Kanagawa Prefectural Museum, Natural Science, 9: 67-72.
²El animal acabó enredado en el cabo de un aparejo calado a una profundidad de 919-1099 m. Se trata del primer registro de la especie en la zona. La medición tuvo que hacerse a partir de las fotografías, ya que los pescadores se deshicieron del tiburón y sólo conservaron las mandíbulas: tomaron como referencia el diámetro del cabo que rodea la cabeza (2,06 cm) en esta segunda imagen:
Foto tomada de la página elasmollet.org
Véase Glenn R. Parsons, G. Walter Ingram Jr. & Ralph Havard (2002). "First record of the goblin shark Mitsukurina owstoni, Jordan (Family Mitsukurinidae) in the Gulf of Mexico". Southeastern Naturalist, 1(2), pp. 189-192.
³"Las mandíbulas del tiburón duende están altamente especializadas para ser proyectadas con rapidez desde la cabeza, como en algunos teleósteos mesopelágicos, en parte propulsadas por un doble grupo de ligamentos tensores elásticos de las articulaciones mandibulares. El primer grupo de ligamentos está situado en la bisagra entre la cabeza del ceratohial y el cartílago de Meckel (mandíbula inferior), en ambos lados; el segundo grupo se extiende por la cabeza de la hiomandíbula en una cavidad entre el ceratohial y el cartílago de Meckel en lo dos lados. Cuando las mandíbulas se retraen hacia la boca, los ligamentos se estiran, pero se relajan cuando se proyectan hacia delante, y aparentemente funcionan, junto con los largos músculos preorbitales, como una catapulta, lanzando las mandíbulas hacia la presa." Leonard J. V. Compagno (2002). Sharks of the World. Volume 2: Bullhead, Mackerel and Carpet Sharks (Heterodontiformes, Lamniformes and Orectolobiformes). FAO, Roma, p. 70.

Uj, mandíbula superior; lj, mandíbula inferior; cc, condrocráneo; hm, cartílago hiomandibular; ch, cartílago ceratohial; bh, cartílago batihial (fuente: Nakaya et al., Scientific Reports, 2016).

Kazuhiro Nakaya, Taketeru Tomita, Kenta Suda, Keiichi Sato, Keisuke Ogimoto, Anthony Chappell, Toshihiko Sato, Katsuhiko Takano & Yoshio Yuki (2016). "Slingshot feeding of the goblin shark Mitsukurina owstoni (Pisces: Lamniformes: Mitsukurinidae)". Scientific Reports, 6:27786, doi:10.1038/srep27786.