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martes, 19 de noviembre de 2013

Claves de los Squaliformes

Quelvacho negro (Centrophorus squamosus). Foto: Oceanlab, University of Aberdeen.
Los Squaliformes son un grupo de tiburones por el que es difícil no sentir admiración. Se trata de un orden amplio y muy variado formado por casi 125 especies, algunas tan conocidas como la mielga (Squalus acanthias), otras tan misteriosas y absolutamente desconocidas como muchos tiburones de aguas profundas. Se encuentran en todo tipo de hábitats, desde los estuarios y aguas someras próximas a la costa hasta las aguas más profundas y gélidas de las altas latitudes cercanas a los polos, para cuyas extremas condiciones se encuentran admirablemente adaptados. La lista incluye criaturas tan extraordinarias y sorprendentes como los tiburones linterna (fam. Etmopteridae), así llamados porque "alumbran" en la oscuridad del fondo gracias a un especial sistema de bioluminiscencia, tiburones ectoparásitos como los tiburones cigarro (gén. Isistius, Dalatiidae), también bioluminiscentes, o bichos de aspecto tan grotesco y "poco tiburonil" como los cerdos marinos (fam. Oxynotidae). Como el patio de un manicomio. Aquí figuran también los tiburones probablemente más pequeños del mundo, el melgacho cilíndrico (Etmopterus carteri) y el melgacho enano (Etmopterus perryi), que con 15-20 cm ya son adultos, al lado de verdaderos gigantes de las profundidades como los dormilones (gén. Somniosus, fam. Somniosidae), que pueden llegar a superar, en algunos casos, los 7 metros de longitud. Y siguiendo con las grandes cifras, Squaliforme es también el tiburón que ostenta el récord de profundidad: la pailona (Centroscymnus coelolepis), con nada menos que 3675 m.
Sin embargo, este pequeño libro de los récords incluye también un apéndice escrito sobre páginas negras: entre los Squaliformes encontramos los tiburones con las más bajas tasas reproductivas: especies con la madurez sexual más tardía (en algunos casos superior a los 20 años) y algunas de las gestaciones más largas (de 24 meses o más). Esto los hace vulnerables en extremo a cualquier tipo de explotación pesquera... a la que se les está sometiendo cada vez más debido, entre otros factores como el agotamiento de los stocks pesqueros de aguas más superficiales, al aceite que contienen sus enormes hígados, que en algunos casos son también de récord.

Negrito (Etmopterus spinax) fotografiado en Noruega por Espen Rekdal.
El orden de los Squaliformes está formado por un total de seis familias: Oxynotidae, Squalidae, Etmopteridae, Centrophoridae, Somniosidae y Dalatiidae, todas ellas con algún representante citado en aguas de Galicia.

Partimos del post Claves de los nueve órdenes de tiburones para recordar las características morfológicas comunes a todas ellas. Básicamente: ausencia de aleta anal, narinas no conectadas a la boca mediante surcos y ojos sin membrana nictitante. A diferencia de los Echinorhiniformes, hasta hace poco considerados también Squaliformes, presentan dentículos dérmicos de pequeños a moderadamente grandes, la 5ª abertura branquial de tamaño parecido al de las demás y la primera dorsal más adelantada que las aletas pélvicas. En cuanto a su sistema reproductivo, todas las especies en las que se ha podido averiguar son vivíparas aplacentarias (ovovivíparas).
Y a partir de aquí la cosa se complica. Los Squaliformes son un grupo complejo y poco conocido que plantea constantes quebraderos de cabeza incluso a los propios científicos. En algunos casos extremos sólo es posible diferenciar entre especies de una misma familia recurriendo al cómputo vertebral o al análisis genético. Por otro lado, constantemente se descubren nuevas especies y se descartan otras. Por poner un ejemplo, especies que antes se consideraba diferenciadas de pronto se demuestra que son en realidad una y la misma. Ciertos géneros y familias, como los centrofóridos, necesitan una revisión bien a fondo. 
Cuestiones técnicas aparte, y bajando al nivel de cualquier aficionado como vosotros o yo, lo que debemos tener en cuenta es que en no pocos casos las primeras impresiones engañan, y no os digo nada si lo que tenemos delante es una fotografía (¡doy fe!). Los caracteres morfológicos no siempre son claros o definitivos, y a veces necesitan ser analizados con cierto detenimiento por un ojo educado. Además, factores como el tipo de dentición, menos evidentes en una primera mirada, son sumamente importantes. 
Pero vamos allá. Por intentarlo que no quede.


Claves de las seis familias

I. Cuerpo alto y comprimido lateralmente, de sección triangular.
Dorsales muy altas atravesadas por fuertes espinas. Gruesas carenas laterales discurriendo a lo largo del abdomen entre las bases de las pectorales y las pelvianas. Familia OXYNOTIDAE.

Tiburón cerdo (Oxynotus centrina). Foto Oceana-Seaeye.

 











II. Cuerpo bajo y de sección más o menos circular. Aletas dorsales bajas.

- A. Dientes similares en ambas mandíbulas: como cuchillas, con una cúspide muy inclinada, prácticamente horizontal, y sin cuspidillas secundarias. Las dos aletas dorsales presentan espinas sin surcos. Aleta caudal sin escotadura subterminal. Pedúnculo con quillas laterales y foseta precaudal superior (excepto en el género Cirrhigaleus, poco marcada o ausente). Familia SQUALIDAE.
Mielga (Squalus acanthias). Foto de Greg Amptman tomada de Shark Savers.
>B. Dientes de formas variables, no similares en las dos mandíbulas. Las espinas de las dorsales, cuando existen, presentan surcos laterales. Aleta caudal con escotadura subterminal bien definida. Pedúnculo sin fosetas precaudales y sin quillas laterales (excepto en alguna especie de la familia Dalatiidae, presentes pero poco marcadas).

- - b.1. Dientes con cúspides grandes y cuspidillas secundarias en la mandíbula superior o en ambas las dos mandíbulas; en algún caso (por ejemplo, Aculeola nigra), dientes ganchudos. Manchas oscuras o negras en la superficie ventral, flancos y cola repletas de fotóforos. Familia ETMOPTERIDAE.
Negrito (Etmopterus spinax). Foto: Pedro Niny Duarte (c) ImagDOP
>>b.2. Dientes superiores sin cúspides secundarias; inferiores como cuchillas, extendidos lateralmente e imbricados, y bastante más grandes que los superiores. Sin manchas negras con fotóforos en la superficie ventral, costados y caudal, si bien pueden presentar fotóforos dispersos.

- - - b.2.1. Dientes como cuchillas en ambas mandíbulas; los de la superior son relativamente anchos, los de la inferior, bajos y anchos, y bastante más grandes que los de la superior. Cuerpo cilíndrico con uno morro corto (género Centrophorus) o bastante largo y espatulado (género Deania) con ojos muy grandes. Dorsales con espinas. Familia CENTROPHORIDAE.

Visera (Deania calcea). Foto Oceanlab, University of Aberdeen.
>>>b.2.2. Dientes superiores estrechos y afilados, no como cuchillas; inferiores altos y anchos, como cuchillas. Dorsales con o sin espinas.

- - - - b.2.2.1. Cabeza ancha y un poco aplanada o relativamente cónica. Morro plano y redondeado dorsoventralmente, más o menos alargado. Dientes superiores pequeños, como agujas; inferiores grandes, anchos e imbricados, como cuchillas. Normalmente presentan quillas laterales en el abdomen. Dorsales con espinas no siempre claramente visibles (géneros Centroscymnus, Centroselachus, Proscymnodon y Zameus) o bien sin espinas (géneros Scymnodalatias y Somniosus). Familia SOMNIOSIDAE.

Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus). Foto de Paul Niklen, NOAA.
- - - - b.2.2.2. Cabeza estrecha, cónica y redondeada. Morro cónico y, en general, corto. Dientes superiores lanceolados e inferiores grandes, anchos e imbricados, como cuchillas. Sin quillas laterales en el abdomen. Dorsales sin espinas, excepto el género Squaliolus, con espina sólo en la primera dorsal. Familia DALATIIDAE.
Negra (Dalatias licha).


Modelos dentarios de las 5 familias del grupo II
  • A. Squalidae:
Squalus sp. Fuente: J-elasmo.
  • b.1. Etmopteridae:
Etmopterus sp. Fuente: J-elasmo.
  • b.2.1. Centrophoridae:
Quelvacho (Centrophorus squamosus). Fuente: J-elasmo.
  • b.2.2.1. Somniosidae:
Pailona (Centroscymnus coelolepis). Fuente: J-elasmo.
  • b.2.2.2. Dalatiidae:
Negra (Dalatias licha). Fuente: J-elasmo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ataque mortal en Fisterra, 1908

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en una gran fotografía de Isaías Cruz.

Ocurrió en agosto de 1908 cerca del cabo Fisterra. La víctima fue el tripulante de un vapor de la naviera británica P&O (Peninsular and Oriental Steam Navigation Company) que por motivos desconocidos se cayó al mar y acabó devorado por un tiburón que, según testimonio de los pasajeros, llevaba varios días siguiendo el barco.

Esta es es la noticia completa (1). Está fechada el 28 de agosto de 1908, pero no salió publicada hasta el 14 de octubre en el Poverty Bay Herald. La traducción, como siempre, es mía (no es muy allá, pero siempre es mejor que la de cualquier translator).
DEVORADO POR UN TIBURÓN
Londres, 28 de agosto.

Los pasajeros del vapor Arabia, de la Compañía P&O, que llegó esta semana, fueron testigos de una horrible tragedia. Un miembro de la tripulación, William Newbury, fue devorado por un tiburón. Newbury tenía 26 años de edad y estaba casado. Hacía varios días que un tiburón de gran tamaño iba siguiendo el barco. Cuando el correo se encontraba en las cercanías del cabo Finisterre se oyó un grito de "Hombre al agua". Al instante todos sintieron un vuelco en el corazón cuando la imagen del tiburón se les vino a la cabeza.
Rápidamente el barco viró y se preparó un bote. Vieron a William en el agua, nadando. Desde la cubierta observaron que se mantenía bien a flote mientras el bote iba hacia él a toda velocidad. De pronto, en el instante que hacía frente a una ola, el hombre emitió un horrible chillido. Al mismo tiempo se produjo una gran conmoción en el agua y su cabeza desapareció. Unos instantes después el bote llegó al lugar, pero demasiado tarde. Las olas estaban teñidas de sangre. El feroz pez y su víctima ya estaban en las profundidades. Cómo cayó Newbury al agua es un misterio.
La P&O tenía líneas regulares con la Península, con los puertos de Cádiz, Lisboa, Oporto y Vigo. Sin embargo, el Arabia siempre estuvo adscrito a la ruta de la India, de modo que no parece probable que aquel nefasto día hubiese partido desde este último puerto.

Fotografía del Arabia tomada de la extraordinaria página www.photoship.co.uk.
Sea como fuere, los datos de que disponemos son tan escasos que resulta prácticamente imposible adivinar la especie implicada. Si confiamos en las impresiones de los testigos, lo que tenemos es un tiburón grande (al menos lo bastante como para ser tenido como tal desde la cubierta), que al parecer llevaba unos días siguiendo el barco, y que en cuestión de unos minutos se abalanzó sobre el desafortunado marinero y se lo zampó sin miramientos (es decir, un bicho muy osado e insistente, y tremendamente hambriento). ¿Qué tiburón podría ser capaz de una cosa así en estas latitudes? En otras zonas del planeta uno pensaría inmediatamente en un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), por ejemplo, ¿pero aquí? La especie está citada en las Canarias, Madeira y las Azores, pero existen dos registros fiables mucho más al norte: uno nada menos que en Islandia y otro, más reciente, en la costa atlántica francesa, en el departamento del Charente Marítimo (2), además de alguna cita dudosa en las Islas Británicas. Estos últimos casos, extraordinariamente raros, eran probablemente ejemplares errantes que por algún motivo indescifrable llegaron tan lejos a lomos de la corriente del Golfo. ¿Pudo haber ocurrido algo similar en 1908? Tal vez no debamos descartar esta posibilidad, por rara que parezca.

Ni el cailón (Lamna nasus) ni su pariente tal vez más agresivo y nervioso, el marrajo (Isurus oxyrinchus), parecen encajar en un comportamiento de esta naturaleza, por más que el primero se acerca bastante a la costa y puede incluso internarse en las rías siguiendo a sus presas y a algún pesquero. Por su parte, la tintorera (Prionace glauca), aun siendo una especie eminentemente oceánica, y por tanto curiosa y oportunista, es lo bastante cauta como para no lanzarse así como así sobre la primera cosa que se encuentra en el agua sin investigarla bien investigada. Solo se me ocurren dos especies capaces de hacer una cosa así: el tiburón oceánico (Carcharhinus longimanus) o el tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Me hago cargo de que lo del longimanus suena, como poco, un pelín raro. Pero antes de descartarlo pensemos en lo siguiente: primero, en aquellos años de principios del siglo XX era uno de los tiburones más abundantes del océano; segundo, su rango de temperatura es lo bastante amplio (entre 18 y 28ºC) como para poder permitirse con toda tranquilidad una incursión veraniega hasta esta parte del Atlántico norte, y más si es siguiendo a una lata de comida; cualquier guía seria que consultéis incluye nuestras costas en su posible zona de distribución. Por otro lado, se trata de un tiburón de hábitos oceánicos, oportunista y sumamente curioso e insistente a la hora de investigar lo que se encuentra en su camino, y muy agresivo si de lo que se trata es de comer. De hecho, ha sido protagonista de numerosos episodios similares a este. Y en cuanto a tamaño, puede superar los 3 metros y medio. En definitiva, convendréis en que este perfil es de sospechoso número 1.

Jaquetón océanico (Carcharhinus longimanus). Foto de Robin Baird.
En cuanto al sospechoso número 2, el gran Carcharodon carcharias, pues ya os imagináis que a primera vista es el candidato perfecto: se trata de un animal grande, que puede superar los 6 m, extraordinariamente inteligente y curioso, y desde luego un potente y eficaz depredador. Por más que no existen registros claros en el mar de Galicia (3), las características de nuestras aguas encajan perfectamente con sus preferencias. Ahora bien, ¿es posible que un tiburón blanco haya seguido un buque de gran tonelaje a lo largo de varios días hasta poder llevarse a las fauces algo más que restos de comida? Quién sabe.

Evidentemente todo esto es hablar por hablar, una discusión casi bizantina a la que se le puede aplicar aquello de "tanto te digo una cosa como te digo la otra". No existe un solo argumento que pueda decantar la balanza hacia uno u otro lado, o que sirva para descartar definitivamente a cualquiera de los demás candidatos. Todo depende de nosotros, de lo que cada uno desee creer. Personalmente, las dos ideas me resultan sugerentes, seguramente más la segunda, aunque solo sea porque sería un argumento más para defender la presencia, siquiera esporádica, de tiburones blancos en Galicia.
Pero ¿qué opina el lector?

Punta de Fisterra (Foto Toño Maño).

El Arabia permaneció 18 años en activo. Construido en 1898 por Caird & Company Greenock, desplazaba 7903 toneladas brutas, 4167 netas y 5051 tpm en un casco de 152,32 m de eslora, 16,45 m de manga y 8,15 m de calado. Tenía una sola hélice movida por una máquina de triple expansión de 11000 ihp. Podía transportar hasta 317 pasajeros en primera clase y 152 en segunda, o bien 2500 soldados, además de diversa carga. El 6 de noviembre de 1916 fue torpedeado y hundido por el submarino alemán UB43 a 112 millas al suroeste del cabo Matapan, Grecia. No hay constancia de que los supervivientes hubiesen tenido algún desafortunado encuentro con tiburones.

______________________
(1) Debo agradecer a Chris Moore el envío del recorte de prensa.
(2) Este es el ejemplar de 3 m capturado en Francia en 2007.
Foto tomada de la página Sud Ouest.
(3) Véase el post ¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia?

jueves, 7 de noviembre de 2013

La broma macabra del nuevo finning

Imagen tomada del foro de Blogtiburones.

Parece una broma macabra, pero no lo es. La Interpol ha emitido una comunicación a todos sus miembros alertando sobre una nueva forma de finning o aleteo diseñada para sortear las leyes que lo prohíben en un creciente número de países obligando a descargar los tiburones con las aletas adheridas al cuerpo de forma natural.
Pues bien, la imagen explica con toda la crueldad del detalle en qué consiste este nuevo sistema: se trata de mantener la mínima tira de piel y espina dorsal que puedan sostener, "de forma natural", las aletas. El resto del animal se sigue devolviendo al mar. Todo muy burdo, pero sangriento y brutal.

Según explica el periódico El Comercio, del 6 de noviembre: "El caso fue descubierto por el Servicio Nacional de Aduanas de Costa Rica y fue presentado por el Jefe de la Oficina Central Nacional de Interpol (OCN) en San José en la segunda reunión del Grupo de Trabajo de INTERPOL sobre Delitos Pesqueros, que comenzó en Nairobi (Kenia) el lunes 4 de noviembre".

Esperemos que las autoridades competentes de todos los países tomen nota.

Fotografía tomada de wildlifenews.co.uk


[La información procede del Foro de Blogtiburones.]