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miércoles, 26 de agosto de 2015

Musola pinta (Mustelus asterias)

Mustelus asterias. Foto: Peter Veerhoog, Dutch Shark Society.

Musola pinta

Mustelus asterias (Cloquet, 1819)

(es. Musola pinta, musola estrellada; gal. Cazón branco, canexa, casón; in. Starry smooth-hound; port. Caçao pintado.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Triakidae


Hace pocos años se montó un pequeño revuelo por la exhibición en el Museo do Mar de Vigo de un cazón branco o musola pinta. Era una hembra de 120 cm y 7 kg de peso que procedía del acuario de O Grove, adonde había llegado unos meses atrás junto con otro ejemplar de su misma especie y sexo donados por el mariñeiro que los había capturado.
     Las condiciones de los 17 m del estrecho tanque de Vigo no parecían las más idóneas para albergar este pequeño tiburón, de modo que enseguida se levantaron voces desde diversas organizaciones y asociaciones conservacionistas como ADEGA y la SGHN reclamando que fuese devuelto a su medio natural, su mar (nuestro mar). Naturalmente, la cosa quedó en una sorda pataleta. Es notorio que el conservacionismo y la protección del medio ambiente viene siendo al español medio lo que La Polla Records y el rock satánico a Su Eminencia Reverendísima Cardenal Antonio María Rouco Varela.
     El cazón branco es uno de los tiburones más bellos que podemos encontrar en nuestro litoral. Más común que su pariente más cercano, la musola lisa (Mustelus mustelus), no es, sin embargo, tan abundante como sería de desear... y cada vez lo es menos.

Foto: bathyporeia, Flickr.
Descripción. El cuerpo de la musola pinta es alargado y esbelto, rematado en una cabeza corta y un morro moderadamente largo y ligeramente apuntado. Narinas grandes y más próximas entre si que otras especies (espacio internarial corto, entre 2 y 2,6% de la longitud total). Boca corta y angular, con pliegues labiales largos (los superiores claramente más largos que los inferiores) y dentículos bucofaríngeos cubriendo el paladar y la base de la boca. Grandes ojos ovalados con membrana nictitante rudimentaria y marcada carena subocular. Espiráculos grandes, situados detrás de los ojos.
Las dos dorsales son altas y moderadamente grandes; la primera, originada sobre la axila pectoral, es un tanto mayor que la segunda. Las pectorales son grandes, anchas y de forma triangular, con el borde posterior levemente curvo. Pélvicas grandes y aleta anal mucho más pequeña que la segunda dorsal y en posición más retrasada que ésta. El lóbulo terminal caudal es grande y bien marcado, mientras que el lóbulo inferior está poco desarrollado.
La librea es característica: dorso gris uniforme azulado o terroso punteado con numerosas manchas blancas dorsolaterales (es la única musola europea con manchas blancas), no siempre claramente visibles; vientre blanco o blanquecino.

Izda.  Foto de Karl Van Giderdeuren. Dcha: Dientes mandíbula inferior (foto: Edward Farrell, Irish Elasmobranch Group).
Dentición. Dientes similares en ambas mandíbulas: molariformes y asimétricos, dispuestos como en un mosaico, con apenas una pequeña cúspide baja y levemente en punta.

Talla. Talla máxima de alrededor de 140 cm. Al nacer miden entre 28-32 cm; los machos llegan a la madurez hacia los 72-85 cm y las hembras entre 83-91 cm (como otros mustelus, ellos maduran antes que ellas). En el Mediterráneo parece que las hembras maduran a una talla mayor: Capapé señala 96 cm en aguas tunecinas¹.

Reproducción. Vivípara aplacentaria con histotrofia, es decir, una vez agotado el saco vitelino los embriones reciben alimento de la madre a través de una secreción uterina, la llamada "leche uterina". Las camadas suelen ser de entre 6 y 18 crías, según la talla materna, y nacen cerca de la costa tras aproximadamente un año de gestación. En el Atlántico NE los partos suelen tener lugar entre abril y junio, temporadas en las que se han observado neonatos y juveniles en aguas someras de playas de arena del SE de Irlanda, estuario del Támesis, etc.
Las hembras pueden almacenar esperma durante largos periodos de tiempo, incluidas las inmaduras (los óvulos no se fecundan hasta que no han alcanzado su madurez sexual, como ocurre por ejemplo con las tintoreras (Prionace glauca)).

Foto: Danny Meagher.
Existen diferencias en diversos aspectos de la biología reproductiva de los ejemplares atlánticos y mediterráneos. Así, en el Atlántico NE se han registrado camadas más reducidas que en el Mediterráneo, lo que puede estar relacionado con las tallas de la madre (suponiendo que en el Mediterráneo las tallas de madurez reportadas sean significativas) y también con factores ambientales como la temperatura del agua: cuanto más fría, más bajo es el número de crías, un fenómeno ya descrito para otras especies de musolas (Mustelus antarcticus y M. manazo). Igualmente, como en estas mismas dos especies, el ciclo reproductivo de los ejemplares atlánticos, de aguas más frías, parece ser bianual (aproximadamente 12 meses de gestación y otros tantos de descanso antes del siguiente apareamiento), mientras que en el Mediterráneo, de aguas más cálidas, es anual. Por último, no se han encontrado compartimentos uterinos en las hembras del Atlántico NE (entre otras cosas, estos compartimentos incrementan la superficie de intercambio metabólico)². La conclusión es que las poblaciones atlánticas de musola pinta son más vulnerables que las mediterráneas.
En el Atlántico NE los machos maduran a los 4-5 años y las hembras hacia los 6, con una esperanza de vida estimada en 13 y 18,3 años, respectivamente.


Dieta. Especializada en crustáceos, particularmente los portúnidos (nécoras y otros cangrejos), frecuentes en las zonas arenosas costeras, cuyas conchas tritura con su dentadura especializada, que también puede con las diversas "viviendas" de los cangrejos ermitaños. También consume pequeños peces y cefalópodos.

Hábitat y distribución. La musola pinta es un tiburón demersal que habita en fondos preferentemente de arena y grava de la plataforma continental entre los 0-200 m. En el Mediterráneo catalán, Barrull & Mate indican los 70-700 m, "siendo más común entre los 70 y los 200 m". Es una especie de hábitos más litorales que la musola (Mustelus mustelus).

Elaboración propia a partir de Ebert et al. (2013), Sharks of the World, y los trabajos citados en las notas a pie de página.
Se encuentra en el Atlántico NE, desde el Mar del Norte e Islas Británicas hasta las Canarias y Mauritania. Presente también en el Mediterráneo y el Adriático; dos registros en la costa SW del mar Negro³. En el Atlántico NE es más común que la M. mustelus, al contrario que en Mediterráneo.
     Es capaz de emprender pequeños viajes. Un macho marcado en la costa sur de Holanda fue recapturado al cabo de casi 2 años y medio (876 días) 40 millas al norte de Lerwick, en las islas Shetland; había recorrido al menos 550 millas y crecido 6 cm (de 59 a 65 cm).
     Se han encontrado indicios de filopatría en la población de la franja meridional del mar del Norte. Un ambicioso plan de marcado llevado a cabo entre 2011 y 2014 en los estuarios de la costa SW de Holanda ha descubierto un patrón migratorio anual con indicios de segregación espacial por sexo: desde mediados de octubre, las hembras maduras se desplazan hacia el sur, a través del Canal de la Mancha, para pasar el invierno en el golfo de Vizcaya, mientras que los machos viajan hacia el norte, como el ejemplar mencionado arriba (parece ser que ellas son más viajeras que ellos). Y partir de mediados de mayo machos y hembras se vuelven a encontrar en las costas holandesas. Se ha descubierto una posible zona de cría en el estuario del Escalda Oriental (Oosterschelde). Este patrón migratorio tan definido, unido a la ausencia de recapturas en otras zonas relativamente próximas geográficamente donde esta especie es abundante (mar de Irlanda, canal de Bristol, etc.), puede ser un indicio de que existen al menos 2 poblaciones separadas en el Atlántico NE.

Foto: Niels Brevé, Sportvisserij Nederland.
Pesca y conservación. Especie de alto valor comercial sobre todo en todo el Mediterráneo, donde su carne es bien apreciada, y puede adquirirse fresca, salada o congelada en muchos mercados. En esta zona, donde es menos abundante que la musola (Mustelus mustelus), se ha constatado un descenso importante en el volumen de capturas y se considera que algunas de sus poblaciones locales posiblemente han desaparecido.
     En Galicia sí se comercializa bien, pero más hacia el norte de Europa suele más bien capturarse accidentalmente con arrastre y redes de enmalle y directamente se descarta o se usa como carnada. Como ocurre al menos con M. mustelus, en algunas lonjas he visto que se subasta como cazón (Galeorhinus galeus). Es una especie cotizada por los pescadores deportivos británicos.
En general, las cifras referidas al volumen de capturas accidentales, descartes y descargas son muy pobres, en el mejor de los casos, o directamente nulas. No se discrimina entre las diferentes especies de mustelus y en no pocas ocasiones se meten en el mismo saco de tiburones de tallas similares como las mielgas (Squalus acanthias).
     Pese a todo, teniendo en cuenta que, al menos en el Atlántico NE, existen zonas donde las poblaciones de la especie son importantes, la UICN califica el estatus de la musola pinta como Preocupación menor, señalando, al mismo tiempo, la necesidad de monitorizar las poblaciones, mejorar la recopilación de datos de capturas y desembarques y elaborar planes de gestión adecuados.

Foto de los responsables del acuario publicada en El País del 5 de octubre de 2011.
En mayo de 2013 tuve oportunidad de visitar el Museo do Mar. Lo que permanece en mi memoria es una magnífica colección de especies de aguas profundas procedentes de diversas campañas científicas.
En cuanto al cazón branco, creo que seguía allí. No lo recuerdo y no tomé fotos (además, creo que estaba prohibido). Cuando la trajeron, dijeron que podría estar preñada, dado su abultado vientre. Tampoco sé qué ha quedado de todo eso.

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¹Citas de Quignar & Capapé que tomo de Barrull & Mate (2002). Tiburones del Mediterráneo. Llibreria El Set-ciènces, Arenys de Mar. Las información sobre las tallas procede de David A. Ebert &, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
²Toda la información sobre la biología reproductiva procede de E. D. Farrell, S. Mariani & M. W. Clarke (2010). "Reproductive biology of the starry smooth-hound shark Mustelus asterias: geographic variation and implications for sustainable exploitation". Journal of Fish Biology, 77(7):1505-25. doi: 10.1111/j.1095-8649.2010.02771.x.
³Se trata de los primeros registros en este mar. Un macho de 351 mm y una hembra de 318 mm capturados a 90 m de profundidad a 3 millas de la costa de Sile, Turquía, en noviembre del 2000. Tal vez habaían llegado desde el Egeo a través de los Dardanelos y el Bósforo. Véase Lütfiye Eryilmaz, Emre Yemisken & Cem Dalyan (2011). "The First Documented Record of Genus Mustelus (Chondrichthyes: Triakidae) in the Black Sea". Turkish Journal of Fisheries and Aquatic Sciences, 11: 157-160. DOI: 10.4194/trjfas.2011.0120.
<https://www.nafc.uhi.ac.uk/media/news/far-travelled-shark>, consultado el 17-I-2016.
N. W. P. Brevé, H. V. Winter, H. M. J. Van Overzee, E. D. Farrell & P. A. Walker (2016). "Seasonal migration of the starry smooth-hound shark Mustelus asterias as revealed from tag-recapture data of an angler-led tagging programme". Journal of Fish Biology, doi: 10.1111/jfb.12994

martes, 18 de agosto de 2015

Agosto de tintoreras 2015

Muelle de Muros, 9 de agosto de 2015 (foto: Toño Maño).
Como un déjà vu. Por tercer año consecutivo un importante número de quenllas o tintoreras (Prionace glauca) han venido a pasearse por nuestras costas, bien cerquita de la orilla. Algunas incluso han entrado en dársenas y en algún caso permanecido allí durante unos días para asombro de propios y extraños. Los últimos días de julio y los primeros diez días de agosto han sido particularmente generosos. En lo personal, lo más asombroso de la temporada lo viví como un déjà vu: más o menos en las mismas fechas del año pasado —primeros de agosto— y estando exactamente en el mismo lugar, recibí la llamada de los mismos amigos avisándome de que en la misma playa volvían a tener delante una cría de tintorera. La pena es que esta vez me resultó imposible acercarme hasta allí, como entonces [véase Una cría de tintorera en Corrubedo].

Muros (foto: Toño Maño).
Tintoreras all over Galicia. Los avistamientos han sido asombrosos, tanto en cantidad como en extensión geográfica. Se han visto tintoreras en la práctica totalidad de nuestra franja costera, desde Foz (un juvenil capturado con caña y devuelto al mar con vida, en un gesto que ennoblece al pescador) hasta Nigrán (un neonato varado en una playa con un agujero que lo atravesaba de parte a parte, probablemente arponeado por un descerebrado). Aunque sin duda la zona caliente de esta temporada está siendo la Costa da Morte, con un amplio número de registros en diversos puntos de Muros, Carnota, Corcubión, Fisterra, Muxía, Laxe, Corme, Ponteceso... Una auténtica zona cero en el sentido más positivo.

Mapa provisional elaborado a partir de las diversas noticias aparecidas en la prensa local y de las aportaciones de lectores y seguidores de Tiburones en Galicia a través del correo y de las páginas de Facebook y G+ (mapa: Google Maps).
Pequeñas tintoreras llegaron a entrar en dársenas como las de Fisterra, Corme y, fundamentalmente, Muros, donde la cosa ha sido espectacular. El sábado 8 de agosto pudieron contarse entre 7 y 8 ejemplares dando vueltas solamente en la parte del muelle que está justo delante de la fábrica de hielo, y 6 al día siguiente, en el mismo lugar. Nos comentaron que se habían visto algunos ejemplares más en otros puntos del puerto, con lo que el número total podía llegar a la docena. Lo triste es que estas crías ya llevaban varios días por allí —no supieron precisarnos cuántos exactamente ... y lo más deprimente es que había gente que las estaba pescando, simplemente porque si, por "deporte". Según nos contaron algunos testigos, solo uno o dos días antes se habían capturado hasta 7. El lunes empezó a cambiar el tiempo, el martes a mediodía se pudieron ver una o dos y a última hora de la tarde, ya ninguna.
 
Casos sorprendentes. Además de lo anterior, dos casos llamaron poderosamente la atención. Uno fueron los ejemplares observados nadando en las aguas salobres de la boca de dos pequeños ríos: cuatro ejemplares dentro del río do Mar, el que separa las playas del Vilar y la Ladeira (Corrubedo), y uno en río Sieira (Porto do Son).
Y el más asombroso: una cría atrapada nada menos que en una charca intermareal. Ocurrió en la playa de la Aguieira (Porto do Son); con la subida de la marea, pudo regresar al mar. Podéis ver las imágenes, amablemente cedidas por su autora, Joana Kiefer, en este enlace del Canal Tiburones en Galicia, junto con un vídeo que pude grabar en el muelle de Muros.

Tallas pequeñas. Todas las tintoreras de las que hemos tenido noticia eran neonatos y juveniles con tallas comprendidas entre los "casi 40 cm", según noticia aparecida en La Voz de Galicia, de una pequeña hembra encontrada el 3 de agosto en la playa de San Xurxo (Ferrol) y los 150-200 cm de un juvenil avistado en la ría de Aldán, Pontevedra. La gran mayoría, no obstante, no sobrepasaron los 60-70 cm, y tan solo un individuo se acercó a los 2 m.

No hay razones para alarmarse o preocuparse. Las personas que se han mostrado preocupadas por la presencia de estos tiburones cerca de las playas pueden tener la certeza de que no existe motivo alguno para alarmarse; estos bichos no suponen ningún peligro o amenaza, y menos con esas tallas. Estas crías solo han venido aquí para alimentarse y crecer en un entorno protegido, no son en absoluto agresivas, sino más bien al contrario, bastante tímidas. Y por supuesto, sus madres no andan por los alrededores: las hembras de los tiburones se desentienden de su prole inmediatamente después del parto, que en esta especie suele tener lugar en primavera, y dejan que se busquen la vida mientras ellas hacen lo propio (es que son bichos muy inteligentes). Así pues, podemos entrar en el agua con total tranquilidad; y si alguno está pensando en deshacerse de la suegra o del cuñado, la recomendación es que vaya pensando en otra estrategia.
A medida que crecen los tiburoncitos se van alejando de la costa. Esto quiere decir que los ejemplares de mayor talla se encuentran unas cuantas millas mar adentro (recordemos que las tintoreras son tiburones fundamentalmente oceánicos).

El domingo 9 el muelle de Muros se había convertido en una especie de acuario a tamaño natural y entrada libre.
Disfrutando de lo que es nuestro. Lo que tenemos que hacer es simplemente aprovechar la ocasión para disfrutar de estos animales, observar sus evoluciones cerca de la superficie, sus súbitas aceleraciones, sus lentos planeos. Es un espectáculo maravilloso que pocas veces vamos a tener la posibilidad de contemplar tan al ladito de casa. Y sobre todo no permitir que nadie nos lo estropee, porque lo están haciendo: hay gente empeñada en privarnos de este privilegio, en impedir que disfrutemos de nuestro precioso patrimonio natural.

Matando porque si. La parte más triste y negra de todo este asunto fue constatar que todavía existen entre nosotros personas que, bien por ignorancia, bien porque carecen de escrúpulos y del más mínimo resto de cerebro, se han dedicado a aniquilar estas pequeñas crías sin ningún motivo, solo por el gusto de matar. Como si su santa y puñetera voluntad estuviese por encima de nuestro derecho colectivo a gozar de lo que es nuestro. A lo comentado sobre algunos "pescadores" de Muros (y de otros lugares), hay que añadir las noticias que nos han llegado de algunos "machotes" (no les vamos a llamar pescasub porque de ninguna manera representan a la generalidad de la gente del gremio) que las han arponeado en diversos puntos de la costa.
(Cada año se capturan en todo el mundo unos 20 millones de tintoreras, según datos de la IUCN, que considera la especie como Casi amenazada. Parece que hay gente dispuesta a echar un cable para que sus poblaciones caigan todavía más.)

Cría encontrada en Nigrán (foto amablemente cedida por María Knarish).
¿Un cambio de mentalidad? Pero hay que ser justos y destacar que, al mismo tiempo, estamos viendo que cada vez hay más gente dispuesta a proteger a estos animales y a defender sus derechos. El día que estuvimos en Muros fue gratificante ver como había personas que llamaban la atención a algunos que andaban por allí con la caña tocando las narices; sabemos también de buena gente que se ha apresurado a devolver enseguida al mar las tintoreras que han picado sus anzuelos, o que han agarrado con sus propias manos... siempre con vida. Parecen señales de que la mentalidad primitiva y tercermundista que siempre ha caracterizado nuestra relación con el mundo natural está cambiando. Ojalá.

La importancia recabar datos. Aunque las tintoreras no son una rareza en Galicia —realmente es al contrario—, no es habitual encontrárselas, en esas cantidades, tan próximas a la orilla. Es todavía muy pronto para dar con una explicación definitiva. Puede ser debido a factores climáticos o ambientales de algún tipo, como la temperatura del agua, o sencillamente a que nos encontremos en una fase de alta productividad, en la que un gran número de hembras se estén congregando cerca de nuestras costas para traer al mundo a sus crías. La tintorera es un tiburón relativamente prolífico en comparación con el resto de especies: maduran con cierta rapidez entre los 4 y los 6 años y pueden parir una media de 35 crías, dependiendo del tamaño de la madre, llegando en un caso hasta las 135; y sabemos también que la costa cantábrica, Galicia y Portugal forman parte de una zona de cría.
Para averiguarlo es de suma importancia que la gente informe de todos los avistamientos de que tengan noticia a fin de completar y ampliar nuestra base de datos. Para que os hagáis una idea del valor de vuestras comunicaciones, he incluido un mapa provisional elaborado tan solo con algunas noticias de prensa y los testimonios que muchos lectores y seguidores de Tiburones en Galicia nos han hecho llegar a través del correo electrónico y de las páginas de Facebook y G+. Como veis, una sola noticia no es nada, pero cuando se pone en relación con otras, la perspectiva cambia radicalmente. El mapa de la costa de Galicia empieza de pronto a llenarse de puntitos rojos que, como si una mano invisible comenzase a garabatear sobre él, van transformándose poco a poco en un texto que seguro terminaremos por descifrar.


Por eso me gustaría terminar este pequeño resumen con un reconocimiento a todos los lectores que se han tomado la molestia de comunicar sus observaciones, incluso acompañándolas, en algunos casos, de fotos y de vídeos impagables. Por orden alfabético: Xaime y Xosé Beiro Formoso, Canta Claro, Ubaldo Cerqueiro y el personal de Qué Pasa Na Costa, Óscar Cordeiro, Begoña Formoso, Manuel Gil, Victorino Jul, Joana Kiefer, María Knarish, Pablo Leis, Marcos Ríos, Javier Souto, Lalo Ventoso y algunos más que seguro que me estoy dejando en el teclado.
¡Seguimos adelante!