Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

martes, 28 de febrero de 2017

Lonja de Vigo 2016

Marrajos (Isurus oxyrinchus) en la subasta (foto de José Antonio Gil Martínez tomada de Wikimedia Commons).
La Autoridad Portuaria de Vigo acaba de publicar su Memoria Anual 2016, que pasamos a resumir... este año con la desafortunada novedad de que no se proporcionan datos sobre las descargas de tiburón congelado. Antes podíamos hacer un cálculo global de las toneladas de marrajo y tintorera descargadas por palangreros y espaderos procedentes de diversos puntos del océano... ahora, ya no. Se admiten interpretaciones, sobre todo cuando el producto congelado se cuantificaba en muchos cientos de toneladas [véase, por ejemplo, Lonja de Vigo 2015].
     Mientras lo vais digiriendo, vamos allá, con lo poco que tenemos. 

1. Incremento en las descargas de tiburón fresco. De 3 030 388 kg en 2015 a 3 275 804 kg en 2016. Un incremento sustancial respecto del año anterior, aunque sin llegar a las cifras del 2014 (3 341 581 kg).

Histórico de descargas de tiburón fresco (en miles de toneladas).
2. Datos por especie. La tintorera sigue siendo la protagonista de las descargas, con casi 3 millones de kilos solo en fresco, lo que supone un ligero incremento respecto del 2015 (cuando se había registrado una caída importante). Muy atrás se encuentra el marrajo, la especie que alcanza un mayor precio en lonja, con cerca de 5 € el kilo. En último lugar se encuentra la "gata", que sin embargo se ha pagado muy bien, nada menos que a 3,5 € el kilo, muy por encima de la tintorera y del resto de tiburones.
Si comparamos estas cifras con las de años anteriores, observamos que las descargas de tintorera se mantienen más o menos en una media, con un pequeño pico en 2014. En millones de kilos: 2 865 349 en 2016, 2 595 058 en 2015,          3 019 828 en 2014 y 2 468 006 en 2013.
     Lo que si que sorprende es la fuerte y paulatina caída del marrajo (recordad que este año hablamos siempre de producto fresco), hasta menos de la mitad de toneladas que en 2013 (desde 364 443 kg hasta los 143 963 del 2016), así como el notable incremento en especies como los cazones y las pintarrojas, que experimentan una subida importante, más notable en los primeros.
¿Razones? En lo que respecta al marrajo, la explicación más pesimista y obvia es que puede ser indicio de un desplome de sus poblaciones. Los otros dos casos pueden deberse a una situación de signo contrario, que haya más cazones y pintarrojas, o bien que las cifras incluyan, en realidad, otras especies diferentes. A falta de más información, es el lector quien debe decidir.

3. ¿De qué especies se trata? Como todos los años, la cuestión de la identificación de las especies, dejando a un lado a los marrajos, las tintoreras y, tal vez, al cazón (Galeorhinus galeus), es en algunos casos tarea casi imposible (y como ya viene siendo costumbre, debemos dejar constancia de que el término "musola" incluye dos especies: la musola pinta (Mustelus asterias) y la musola lisa (Mustelus mustelus), sin que sepamos muy bien de cuál se trata). Esto lo vemos claramente, por ejemplo, al comparar las estadísticas mensuales de pesca que publica la propia Autoridad Portuaria con las que figuran en su memoria anual:
Estadísticas de pesca del mes de diciembre de 2016 (fuente: Autoridad Portuaria de Vigo).

Vemos que la lista mensual incluye 8 especies, muy vaporosamente nombradas, y la anual 6. Ese "cazapa-bocanegra" seguramente se refiere al olayo (Galeus melastomus), que sin embargo no figura en la anual. Como tampoco figuran esas dos pintarrojas, la "pintarroja-melgacho" y la "pintarroja/gata". Lo más probable es que la primera se refiera a la pintarroja digamos "normal" (para entendernos, Scyliorhinus canicula), y la segunda a un compendio de especies de aguas profundas sin especificar ("gata" puede ser cualquier tiburón de profundidad, normalmente de color oscuro y, aquí, "pintarroja"... cualquier cosa). Por último, el "cazón-botos-pata roxa" es posiblemente el alitán (Scyliorhinus stellaris). Ahora, intentad resolver el sudoku: ¿en qué categoría de la memoria anual debemos encajar estas especies?
     Otra novedad es que este año desaparece de la lista el genérico "escualos", que englobaba cualquier otra especie imposible de clasificar en las anteriores categorías, por llamarlas de algún modo.

Tintorera (Prionace glauca) sostenida por dos operarios de la lonja, uno bajito y otro más alto. Foto: Corey Arnold.
4. Como conclusión... lo de todos los años. Cifras y nombres confusos para dar cuenta de una realidad muy cruda, y sin embargo (que nadie se lleve a engaño) totalmente legal y amparada por las normas europeas. ¿Las ganancias, el precio pagado por kilogramo, realmente compensan el coste de perder a estos grandes y extraordinarios depredadores? ¿A quiénes benefician realmente y a quiénes perjudican de verdad?


lunes, 13 de febrero de 2017

Ataques 2016

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) de patrulla bajo las olas.

Un año más, el ISAF (como ya sabéis, siglas del International Shark Attack File, de la Universidad de Florida) acaba de publicar las cifras de ataques no provocados ocurridos durante el pasado 2016. Y un año más aquí las tenéis, bien fresquitas:

81 ataques no provocados¹, de un total de 150 casos investigados. Son 17 ataques menos que en 2015, casi nada. En general, esta cifra, como las que damos a continuación, se ajustan al promedio de la última década.

4 personas fallecidas, 2 menos que el año anterior. Dos víctimas en Australia (en el estado de Australia Occidental) y dos en Nueva Caledonia.

Distribución de los ataques. De nuevo el mayor porcentaje de incidentes se concentra en los EEUU: 43 en el continente y 10 en Hawai, que representan el 65,4% del total mundial. Es importante destacar que, también un año más, el número de ataques con resultado de muerte ha sido 0 (da que pensar, ¿verdad?).
     Florida es el estado que registra más ataques, para no variar: 32, cifra que supone el 60,4% en los EEUU y nada menos que el 39,5% del total global. Y para no variar, el condado de Volusia está a la cabeza, con un total de 15. Otros estados norteamericanos "atacados" fueron Hawai (10 incidentes), California (4), Carolina del Norte (3), Carolina del Sur (2) y, con uno por cabeza, Texas y Oregon.
     En Australia se produjeron 15 ataques, dos de ellos mortales: 7 en Nueva Gales del Sur, 4 en Australia Occidental, 2 en Queensland y 1 en Tasmania y en Victoria.
     En el resto del mundo la cosa queda así: 4 incidentes en Nueva Caledonia, 2 en Indonesia y 1 en las Bahamas, Brasil, Reunión, Japón, Sri Lanka y España (una pequeña tintorera que le mordió una mano a un tipo que estaba haciendo el muerto; fue en Alicante, el pasado 29 de julio).
     Curiosamente, en Sudáfrica tan solo se produjo un incidente², lo que supone la cifra más baja desde 2008, cuando no hubo ninguno.

Tipología de las víctimas. Un año más, nuestros queridos tiburones continuaron fijándose en los surfistas y en otros practicantes de los llamados deportes de tabla (58% de todos los incidentes), lo cual no es extraño, dado que son ellos los que más tiempo están en el agua, y muchas veces, además, en la rompiente, donde a los tiburones les gusta estar al acecho. En el 35,8% de los casos las víctimas fueron bañistas, y en el 4,9% practicantes de snorkel. Solo se produjo un ataque a un buzo.

Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier). Foto: Andy Murch, bigfishexpeditions.com.

... y un año más, CONCLUSIONES:

(Una) ¿"Los tiburones" atacan?

     RESPUESTA: No.
     De las aproximadamente 520 especies de tiburón descritas hasta hoy, apenas un 2% pueden llegar a ser potencialmente peligrosas para el hombre... pueden llegar a "atacar". Con este dato en la mano, la generalización es radicalmente injusta además de falsa.

(Dos) Y esos tiburones en concreto, ¿"atacan"?
     RESPUESTA: Tampoco. O bien, como mucho, en muy contadas ocasiones.
     Las palabras no son inocentes. El verbo "atacar" lleva consigo una connotación sumamente negativa: el que "ataca" tiene siempre el ánimo de provocar un daño. Es un verbo muy cargado moralmente. ¿Existe algo así como un ánimo o intencionalidad destructora en un depredador como el tiburón? ¿Tantas ganas tienen estos bichos de provocar el mal entre las personas?
     No parece. Si así fuese, las cifras que hemos comentado arriba se multiplicarían por 1000. Poca gente podría estar a salvo en el agua. Menos de 100 "ataques" con 4 personas fallecidas en todo el mundo... en todo un año... son absolutamente ridículas (no así, evidentemente, para las víctimas y sus familias). Matan infinitamente más los desahucios, y nadie hace ni dice nada.
     Empleamos la palabra "ataque" de forma excesivamente gratuita (yo mismo lo hago, por simplificar). En realidad, deberíamos hablar de "incidentes". Sería lo más justo y racional.
     Solo en los poquísimos casos en los hay un claro propósito depredador tal vez podríamos hablar de "ataques", por más que la intención del animal, una vez más, sea simplemente la de alimentarse, de picar algo.
     Los seres humanos les importamos a los tiburones un comino, somos demasiado insignificantes para ellos como para que sientan remilgos morales de cualquier clase.
     Vale la pena detenernos a pensar sobre ello.
_________________________________
¹Recordemos que se consideran ataques no provocados aquellos incidentes ocurridos en un ambiente natural cuando no existe ningún tipo de provocación aparente por parte de las víctimas. Quedan fuera, por tanto, los ocurridos en acuarios, o en el mar durante una actividad científica, pesquera, etc. Igualmente, "ataques" a embarcaciones, mordeduras post-mortem, etc., y aquellos en los que es la persona quien establece un contacto físico con el tiburón, tocándolo, agarrándolo, etc.
²Resulta extraño que otro portal de referencia, el Global Shark Attack File, recoja 3 incidentes, todos ellos causados por un tiburón blanco: el 22/04 a un tipo que hacía pesca submarina, y el 3/06 y el 19/12, a sendos practicantes de ski-surf.